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54 Cultura LUNES 17 1 2005 ABC CLÁSICA Sinfónica de RTVE Obras: Enescu, Rodrigo y Rimski- Korsakov. Intérpretes: Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Adrian Leaper. Solista: Eduardo Fernández. Lugar: Teatro Monumental, Madrid. Fecha: 13- I- 2005 DANZA Carmen, Carmela Coreografía: Antonio Canales. Dirección escénica: Miguel Narros. Música: Juan Víctor Yagüe y Bizet. Escenografía: Andrea D Odorico. Iluminación: Sergio Spinelli. Vestuario: Miguel Narros y Toni Benítez. Intérpretes: Lola Greco, Antonio Canales y Diego Llori. Lugar: Teatro Albéniz, Madrid. EL SEMPITERNO CONCIERTO DE ARANJUEZ ANTONIO IGLESIAS OTRA CARMEN SI GUSTÁIS JULIO BRAVO oaquín Rodrigo, con su sempiterno Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta, volvió a constituirse en el máximo atractivo de un programa- -el del jueves en el Monumental del ciclo de la Sinfónica de RTVE que se completaba con páginas de equilibrado tirón público: la primera Rapsodia rumana de aquel deslumbrante violinista que se llamó George Enescu, magnífica muestra de la elevación popular a lo sinfónico; con el maravilloso apéndice, siempre deslumbrador, de Nicolai Rimski- Korsakov, en la suite sinfónica Scheherezade Destaquemos en señalado lugar la labor del conjunto de profesores que hoy forman en la agrupación radiotelevisiva centrándonos en la espléndida labor de su concertina, Mariana Todorova, irreprochable por su espléndida disposición de recursos técnicos, con un máximo atractivo en la elegante dicción, que complace por su serena exposición temática, algo inclinada hacia lo que ya limita con lo exquisito; y partiendo de la violinista, recordemos al oboe, el espléndido metal, etcétera. Todos actuaron en instrumentistas de muy alta categoría, bien gobernada la nave por la batuta titular de Adrian Leaper, enteramente sumergido en el gran relato orquestal ruso. La sesión, abierta por la Primera rapsodia rumana que Leaper domina con evidente soltura en su reiterada exposición folclorista, se centraba en el tantas veces aplaudido Concierto de Aranjuez que, para guitarra y orquesta, nos legó el talento, la audacia y la genialidad del siempre llorado Joaquín Rodrigo. Toda la obra es un maravilloso y cuidado encaje de detalles felicísimos que, todavía hoy, no dejan de sorprendernos; no tan sólo es aquella idea del Adagio y segundo tiempo que ganó para su autor los más seguros tintes universales de la genialidad, sino ese cuidado de orfebre de un detallismo que se deja admirar, aquí y acullá, durante el entero transcurso del soberano Concierto Lo expuso bien el guitarrista uruguayo Eduardo Fernández, aportando una máxima claridad mecánica que asombra por su inherente nitidez en los pasajes rápidos; quizás con un mayor volumen, electrizaran más y más al auditorio, que le festejó con nutridos aplausos. J D Kusturica, durante su concierto en Madrid EPA ROCK Emir Kusturica Intérpretes: Emir Kusturica y la No Smoking Orchestra. Lugar: Sala La Riviera, Madrid. Fecha: 14 de enero LA ZAMBRA BALCÁNICA LUIS MARTÍN ste concierto puede considerarse una metáfora acerca de cómo el hecho de ser popular en una faceta artística concreta envalentona a sus titulares para acometer cualquier otra iniciativa. Iré al grano. Se supone que hay que ser benevolente con Emir Kusturica porque es un cineasta de prestigio y, además, estrena película, La vida es umilagro Se dividen así los que simpatizan con lo que sucede en escena y los que quieren creerse lo que está sucediendo en la escena. Desde mi punto de vista, nada en el músico Kusturica es reprochable. Esta impresión marca la diferencia con el músico Woody Allen, cuya insuficiencia fue objeto de seguimiento, incluso, por algunos de los columnistas de opinión más prestigiosos de este país. Como recordarán, Emir Kusturica ya estuvo de gira por España durante los años 2000 y 2001. Lo hizo acompaña- E do de una nutrida formación, la No Smoking Orchestra, que interpretaba la música que incluía el álbum Unza unza time y alguna que otra ocurrencia sonora, probablemente, sin destino fonográfico preciso. En la gira que ahora vuelve a ocupar a este hombre el esquema humano es idéntico; sin embargo, el repertorio revela novedades que radican en el avance de contenidos del disco que recoge la banda sonora del filme La vida es un milagro A lo largo de este espectáculo, Kusturica- -gorro ruso y gafas oscuras colgadas del cuello de su camiseta- -se las compone con una guitarra que parece querer asimilarse a la de Marc Ribot. A su favor cuenta con el descontrolado humor de la gente que le rodea. Todos saltan y dan carreras sobre el escenario. Interpretan mejor que la última vez que nos visitaron. Tienen gracia y adaptan con mucha originalidad, al rock y al jazz, la diabólica música de su terruño. Todo ello compensa del peligro de la monotonía del repertorio. Un concierto que parece asesorado por los Hermanos Marx, en el que ha vuelto a haber un sonido verdaderamente horripilante. Y ya sé que todo es discutible. Pero no es fácil negar que los metales estuvieron muy bien representados por un trombón y un saxo de destacable virtuosismo, y una sección rítmica inspirada y divertida. En la música de Los Balcanes, a veces, se producen espectáculos aceptables, sin necesidad de recurrir a la benevolencia. e Carmen se han hecho versiones para todos los gustos (y disgustos) La cigarrera sevillana que ideara Merimée y convirtiera en mito universal Bizet ha subido a las tablas y a la pantalla de mil y una maneras diferentes. La danza ha sido especialmente receptiva a esa historia de amor, libertad, celos y muerte, y son muchos los coreógrafos que han dejado su impronta sobre ella: de Roland Petit a John Cranko, de Mats Ek a Alberto Alonso, pasando por el inolvidable e insustituible Antonio Gades, autor de una de las más seductoras versiones de Carmen Miguel Narros, que cuenta ya con varias muescas flamencas en su biografía, se ha unido a Antonio Canales para poner en pie una nueva Carmen que es distinta, como muy bien él explicó, porque quienes la interpretan son diferentes. La principal característica de esta Carmen (que sube al cuadrado su andalucismo al llamarse también Carmela) es su minimalismo. Narros y Canales han reducido la historia al trío protagonista- -Carmen, Don José, Escamillo- -para sacar el zumo a esa tragedia y para mostrar, fundamentalmente, el proceso de degradación que experimenta el soldado navarro, cegado de amor por ella. Encerrados en un espacio rectangular y elemental de Andrea d Odorico, bañado de rojo por la magnífica iluminación de Sergio Spinelli, los tres personajes- -secundados por cantaores y guitarristas- -se enfrentan solos a la tragedia. Narros y Canales exponen su Carmen con brochazos y pinceladas, sabedores de que la historia es ya conocida por el público. Afloran las pasiones, se desgarran los sentimientos, hay gritos y dolor, hasta que Carmen decide encontrarse con la muerte. Lola Greco es el gran lujo de este montaje. Es una mujer seductora, sinuosa, acariciadora, y es una bailarina magnética y arrebatadora, que convierte en oro cuanto toca. Canales expone con vehemencia el dramatismo de su personaje tanto en su faceta de bailarín como en la de actor, y Diego Llori- -su Farruca es hermosa, pero excesivamente larga- -es el espigado contrapunto a la pareja protagonista.