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ABC LUNES 17 1 2005 Sociedad 49 Medio Ambiente Nueva York reducirá humos como si 2,5 millones de coches abandonaran las calles Seis centrales térmicas han decidido disminuir sus emisiones a la atmósfera ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL NUEVA YORK. La Casa Blanca no quiere ver ni en pintura el Protocolo de Kyoto sobre reducción de emisiones de gases a la atmósfera, pero seis centrales térmicas de Nueva York han decidido reducir sus emisiones de humos para evitar que dos demandas les serraran los talones económicos. En una muestra de entendimiento suprapartidista, el gobernador George Pataki (republicano) y el fiscal general Eliot Spitzer (demócrata) anunciaron un acuerdo que equivaldrá a retirar de las calles del Estado de Nueva York dos millones y medio de automóviles. Ajenos a la política implantada por el tándem republicano que llegó a la Casa Blanca hace cuatro años, formado por dos adalides de la industria energética, el presidente George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney (entre sus objetivos próximos figura empezar a extraer crudo de la reserva natural de Alaska) ocho Estados y la ciudad de Nueva York iniciaron el año pasado acciones legales contra una panoplia de compañías eléctricas para obligarlas a reducir sus emisiones de dióxido de carbono. California, Connecticut, Iowa, Nueva Jersey, Nueva York, Rhode Island, Vermont, Wisconsin y la ciudad de Nueva York denunciaron a la American Electric, de Columbus, Ohio; la Southern, de Atlanta; la Tennessee Valley Authority, de Knoxville; la Xcel Energy, de Minneapolis, y la Cinergy, de Cincinnati. Entre todas ellas operan 174 plantas eléctricas que emplean combustibles fósiles en veinte Estados americanos y emiten a la atmósfera 650 millones de toneladas de CO 2 al año. les de contaminación atmosférica nunca alcanzados antes en el Estado. Según algunas estimaciones, las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) se reducirán en más de 18.000 toneladas anuales, lo que equivaldría a retirar 2,5 millones de coches de las calles. El óxido de nitrógeno es uno de los principales ingredientes que nutren las nie- blas tóxicas, que también contribuye a formar la lluvia ácida y deteriora la calidad del agua en ríos, lagos y mares. Además, las emisiones de dióxido sulfúrico (SO 2) se verán reducidas en más de 123.000 toneladas anuales, lo que equivaldría a eliminar todos los camiones y autobuses diesel que circulan en los Estados Unidos. Centrales térmicas E. MANZANA Bien general A pesar de que el regreso de los republicanos a la Casa Blanca hace cuatro años ha visto cómo los intereses de las compañías energéticas- -generosas contribuyentes a las arcas que financiaron la segunda victoria electoral de Bush y Cheney- -eran situados por encima de la protección de espacios naturales, la demanda que ha logrado sus objetivos en Nueva York tomaba como base la ley federal común que permite emprender acciones legales para limitar las emisiones contaminantes que dañan el bien general. En aquel momento, el activo fiscal Spitzer- -que ha logrado importantes victorias ante los abusos de bancos, compañías de seguros y otros grandes actores de la bolsa de Wall Street- dijo que una reducción de entre el 1 y el 3 por ciento de las emisiones de CO 2 era factible, y que a esa escala no debería tener el menor impacto en el recibo de la luz para los consumidores. De las seis centrales que han eludido la demanda en Nueva York, dos eran las que más contaminaban del Estado. Al anunciar el acuerdo, el pasado jueves, Pataki y Spitzer recalcaron que suponía la mayor reducción en los nive-