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48 Sociedad LUNES 17 1 2005 ABC Medio Ambiente Los albatros vuelan hasta 950 kilómetros al día en su viaje bianual alrededor de la Antártida Un estudio revela los patrones migratorios y de alimentación de estas aves fuera de su época de cría b La mayor amenaza para estos animales son las redes y palangres que arrojan al mar los buques pesqueros, donde quedan enganchadas con sus alas en los anzuelos ARACELI ACOSTA MADRID. Los albatros constituyen la familia de aves más amenazada del planeta, con 19 de sus 21 taxones incluidos en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN) Nuevas investigaciones ofrecen la primera esperanza de identificar sus rutas de migración y sus patrones de alimentación para reducir su sacrificio innecesario en las grandes redes de arrastre de las pesquerías. El estudio, publicado en el último número de Science revela por primera vez el comportamiento de estas aves cuando no es temporada de cría. Y es que hasta ahora el conocimiento sobre la situación y procedencia de estas aves fuera de sus zonas de cría era escaso. El autor principal del estudio, el profesor John Croxall, del British Antarctic Survey, explica que si entendemos dónde van estas aves cuando no están criando, podemos asesorar a los gobiernos y comisiones de pesca para que impongan medidas más estrictas, capaces de reducir el número de estas aves marinas muertas entre un 75 y un 95 por ciento, dependiendo del tipo de pesquería Los reyes del cielo de Baudelaire Ya en el siglo XIX, el francés Charles Baudelaire se refirió en su poema El albatros a los encontronazos que estas gigantescas aves marinas tenían a menudo con muchos barcos de pesca. A menudo, por divertirse, los hombres de la tripulación cogen albatros, grandes pájaros de los mares, que siguen, como indolentes compañeros de viaje, al navío que se desliza por los abismos amargos. Apenas les han colocado en las planchas de cubierta, estos reyes del cielo torpes y vergonzosos, dejan lastimosamente sus grandes alas blancas colgando como remos en sus costados. ¡Qué torpe y débil es este alado viajero! Hace poco tan bello, ¡qué cómico y qué feo! Uno le provoca dándole con una pipa en el pico, otro imita, cojeando, al abatido que volaba. El Poeta es semejante al príncipe de las nubes que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero; desterrado en el suelo en medio de los abucheos sus alas de gigante le impiden caminar Los albatros constituyen una de las familias de aves más amenazadas siciones al día. En teoría, completar la navegación circunpolar del Océano Austral podría durar 30 días sin paradas; de ahí lo excepcional del comportamiento del ejemplar que lo consiguió en 46 días. La navegación de este ejemplar dejó otros extraordinarios ejemplos del comportamiento en vuelo de los albatros. Así, el viaje que hizo desde el sur de Georgia hasta el suroeste del Océano Índico le llevó 6,2 días a razón de 950 kilómetros al día; el recorrido hasta el suroeste del Pacífico lo cubrió en 13,2 días a la misma velocidad, y el recorrido de vuelta al sur de Georgia lo realizó en 10,3 días, volando 750 kilómetros por jornada. Del total de 22 individuos, doce completaron su particular vuel- ABC ACTUALIDAD NATURAL Batiendo marcas de vuelo Para llevar a cabo su investigación, los científicos británicos siguieron las actividades durante 18 meses- -el tiempo entre dos periodos de cría- -de 22 ejemplares del raro albatros de cabeza gris a través de un geolocalizador, descubriendo que muchos de ellos viajaron desde su sitio de cría en la costa sur de Georgia hasta áreas del suroeste del Océano Índico. Más de la mitad hicieron un asombroso viaje alrededor del mundo, el más rápido de ellos en 46 días, lo que probaría que el de cabeza gris es el más migrador de todos los albatros. Ese ejemplar que batió todas las marcas recorrió una distancia en 46 días de al menos 22.000 kilómetros, pero los investigadores creen probable que esta distancia sea mayor, toda vez que los geolocalizadores sólo ofrecen información de dos poMÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO FLORES ROJAS AL AVELLANO lo que suceda en este día habrá que añadir que han florecido de rojo los avellanos. Mientras que la floración blanca y conspicua del almendro ha sido escrita y dibujada y celebrada por todos, al avellano, el pobre, le falta su poeta, tal vez porque para ver sus flores rojas hay que tener alma, corazón y cabeza de botánico. Y buena vista. Aún arrancando una rama florecida que se deje sobre la me- A sa que hace de escritorio, conviene alejarse o alejarla un poco, si se tiene presbicia, pues la flor roja del avellano tiene exactamente el tamaño de una de estas letras de molde en las que estoy, con las que escribo. La forma, recuerda un poco a esas actinias que hay en los charcos de marea, pues asoman de ella, como si fueran tentáculos urticantes, los estilos rojos, de un rojo muy intenso, casi fucsia, parecido al de las hebras de la rosa del azafrán. Siempre he creído que, si bien científicamente se han descrito ya un millón y medio de especies, literariamente están casi todas por descubrir, como esta flor femenina y roja del avellano que vence sin gloria al invierno. ta al mundo circunpolar- -no fue a lo largo del Ecuador, sino de la Antártida, que es su hábitat- siempre en dirección este, y tres lograron hacerlo dos veces. Además, los investigadores comprobaron que las hembras se desplazan menos que los machos. Se conoce muy poco sobre los factores ambientales, hormonales y psicológicos que influyen en la selección de diferentes patrones de migración, rutas y áreas de permanencia. Precisamente, el relativamente pequeño tamaño de estas áreas y la restringida amplitud de sus rutas de migración sugieren que sería posible identificar los hábitats críticos. Y esto podría ser de mucha ayuda para mitigar las interacciones con las actividades que más amenazan su supervivencia, particularmente la pesca de arrastre, y también para identificar puntos calientes de biodiversidad en los sistemas pelágicos marinos. Interacción con las pesquerías Si se comparan los datos de la distribución del albatros de cabeza gris durante su migración con los de las pesquerías de atún se comprueba que sólo en el suroeste del Océano Índico coincide una de sus áreas principales de permanencia con una de las seis principales áreas de pesca explotadas durante la última década. No obstante, sus rutas migratorias atraviesan muchas de las principales zonas de pesca del atún al sur del paralelo 30, con la excepción del mar de Tasmania. Esto subraya, según los investigadores, el mensaje de que proteger las especies de albatros requiere medidas de mitigación apropiadas en las líneas de pesca de todos los océanos al sur del paralelo 30.