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36 Madrid LUNES 17 1 2005 ABC MADRID AL DÍA GALEUZCA IGNACIO RUIZ QUINTANO a unidad de España no corre ningún peligro, tiene dicho Gallardón previa consulta con Cobo, el presocrático municipal de lo uno pero, al mismo tiempo, lanza al mercado el Plan de Internacionalización de la capital. Seamos, pues, internacionales. De entrada, siendo internacionales, nos evitamos la guerra civil, que sólo puede darse entre nacionales. Y el modo más rápido de hacer internacionales a los madrileños es declararlos independientes. Un Madrid independiente los convertiría en internacionales sólo con cruzar la M- 30. El resto, por el Norte o Septentrión, ya no sería España, sino Galeuzca o la Jauja de Fraga, Ibarreche y Maragall: Galicia, Euzkadi y Cataluña, con quien los madrileños mantendrían relaciones naturalmente internacionales, dirigidas no menos naturalmente por Gallardón desde el correoso falansterio de Correos en Cibeles. Ni siquiera precisamos salir al extranjero para deleitarnos con el conocimiento de esos tejemanejes de la política internacional que el compañero Revezs nos explica en ABC. Ahora mismo, el pueblo vasco tiene graves diferencias diplomáticas con el pueblo castellano. Se han cruzado conversaciones tirantes entre los gobernadores y los alcaldes, los concejales y los periodistas. Entonces, el jefe del pueblo catalán ha hecho la trascendental manifestación de que desea el triunfo de Euskadi Es un quebrantamiento de la neutralidad. Resulta lamentable que no haya quien cultive entre nosotros, en el periodismo, lo que pudiéramos llamar política nacional internacional. Cataluña ¿se alía con Euskadi? ¿Activa o sentimentalmente? Le ha enviado un pelotón de escamots que han penetrado ya en territorio vasco. Esto es grave. Pero ¿qué hace Burgos? ¿Moviliza? ¿Se conoce ya la actitud de Villanueva del Arzobispo? Y, en el caso de que estallase un conflicto, ¿se ha preocupado alguien de asegurar que Galicia continúe mandando sardinas a Madrid? ¿Viene a eso el Von Papen que mandamos al Vaticano? ¡Oh, cuán varias y deliciosas sugestiones! ¡Bendita España! Esto escribía Wenceslao Fernández Flórez aquí, en agosto del 34, a propósito del sino internacionalista de Madrid. L DIMES Y DIRETES LUIS MARTÍ MINGARRO Decano del Colegio de Abogados EL AÑO DE CERVANTES Y LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA El autor sostiene que España es la patria de Miguel de Cervantes, inventor solidario de la patria común europea oinciden en este año 2005 la hora europea y la hora cervantina. En realidad siempre han sido convergentes la tarea constitutiva de Europa y la expansión- -lenguaje y mensaje- -del Quijote inmortal. Así que a la ya prevista conmemoración del cuatricentenario de la edición Príncipe del Quijote, aquí en Madrid impreso, se le ha superpuesto la oportunidad política de ratificar el Tratado de la Constitución Europea. Los españoles no nos sentíamos nada mal con el protagonismo ganado en el Tratado de Niza, y perderlo no es cosa que pueda gustarnos. Pero hay encrucijadas en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza como Don Alonso Quijano le dijo a Sancho cuando éste le pedía el gobierno de la ínsula. La ocasión pilla a los españoles, como tantas otras veces, ejercientes de nuestro propio genio y figura. Y mientras nos estamos planteando realidades y sueños de integración frente a la meta europea, andamos aquí en un mar de confusio- C nes desintegradoras. Que además de haber sido sembradas desde los pagos de la política, son tensiones envueltas en el tufo insoportable del terrorismo que no sólo quita la vida y mata la libertad, sino que ensucia cuanto le cae cerca, manque les pese a los cercanos. Podremos, sin embargo, con todo ello. La democracia tan difícilmente ganada nos tiene que servir para conservar- -y no para perder- -el pulso español de la mayor parte de los que vivimos en esta tierra, y estoy seguro que superaremos los envites de división o separación. A la sombra de Europa tomaremos aliento, que no será mala ayuda para salir de este momento difícil. En 1978 fructificaron años de sacrificios y de esperanzas, esfuerzos de concordia en los que la luz de la Comunidad Europea había sido muchas veces faro y guía en las adversidades- -que no nos faltaban- -y en la conversión a la democracia de tanto descarriado político. Salimos en paz de aquellas tribulaciones y cosecha- mos la admiración de la Europa que por siglos habíamos contribuido a crear. Cervantes pertenece al mismo tiempo dorado que alumbraron Erasmo, Vives y Grotius; coincide en el genio y hasta en la fecha de su muerte con Shakespeare; convive con Lope, Calderón y Quevedo; y bebe en las fuentes de Vitoria, Soto, Molina y Suárez. Europa en estado puro, aunque entonces todavía dividida. La misma Europa que luego, ilustrada, se dio la democracia y que ahora se quiere dar una Constitución que quizás no nos guste del todo a todos; pero que formula lo que hoy nos puede unir. España es la patria de ese Cervantes, inventor solidario de la patria común europea; y los españoles no vamos a perder el tren que lleva al futuro en paz y que, no lo dudemos, se llama Europa. Para Milan Kundera es Cervantes uno de los fundadores de la era moderna. Es formulador inimitable de la libertad que tanto trabajo está costando modelar y que es la marca de Europa. Así que tenemos por delante, de forma inmediata, la tarea de honrar la obra cervantina. Y mientras así lo hacemos, predicando los valores del ingenio y la hidalguía, no podemos dejar de repartir el trigo de la cosecha sembrada: razón, prudencia, sensatez. Y locuras, las menos. Como bien escribió Madariaga- -uno de nuestros europeístas más señalados- -la locura del Caballero Andante se concentra sólo en sus desbarres sobre los libros de caballería. Que en todo lo demás Don Alonso Quijano puede considerarse como un europeo modelo, abogado de la razón, de la discusión sosegada y de la búsqueda de la verdad