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ABC LUNES 17 1 2005 Internacional 25 Un militar interpretó ayer el papel de George W. Bush en un ensayo de la ceremonia de investidura del día 20 AP Bush se enfrenta al reto de su toma de posesión en tiempos de guerra Arrecian las críticas por el despilfarro asociado con estos fastos dama defiende las ceremonias, con un presupuesto estimado en 40 millones de dólares, porque forman parte de la historia de Estados Unidos PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. El próximo jueves, George W. Bush tomará posesión oficialmente de su segundo mandato en un elaborado ceremonial político repetido 55 veces en la historia de esta pionera democracia. Pero esta vez, los responsables del Inauguration Day se han topado con el reto de organizar cuatro días de celebraciones sin herir sensibilidades en tiempos de guerra, desastres y rechinante polarización política. Sin faltar reproches sobre todo lo que se podría hacer con los estimados 40 millones de dólares (30,5 millones de euros) que costará este show cada vez más grandilocuente en comparación con la primera jura presidencial de George Washington en 1789. En un país obsesionado con estadísticas, cálculos y cifras en general, no faltan sugerencias alternativas sobre lo que se podría hacer con la pequeña fortuna que donantes privados invertirán en los fastos de la toma de posesión de Bush, sin contar la logística y los gastos seguridad a cargo de las arcas públicas. Las opciones comentadas pasan desde blindar más de seiscientos vehículos para los soldados del Pentágono desplegados en zonas de combate hasta asegurar una mínima asistencia médica para los 22 de niños en las zob La primera cer una imagen de Nerón tocando la lira mientras Bagdad arde. La primera dama, Laura Bush, ha terciado en esta polémica insistiendo en que estas ceremonias forman parte de la historia del gigante americano y sus rituales democráticos. Pero los deseos de contenida solemnidad no dejan de contrastar con las ganas celebratorias de los republicanos ante el triunfo electoral de noviembre. Demanda satisfecha con una oferta de diez bailes, tres cenas por todo lo alto, una gala presidencial prevista para el miércoles, un sin fin de ágapes, una cabalgata de dos kilómetros y hasta un juvenil concierto presentado por las hijas gemelas de los Bush. Para hacer frente a todos estos gastos, el comité inaugural se ha dedicado a cortejar a grandes empresas y multimillonarios, recompensando su generosidad con proximidad al presidente Bush. Las plazas en las tribunas distribuidas a lo largo de la Avenida Pensilvania cuestan 125 dólares, las entradas a los bailes de gala cuestan un mínimo de 150 dólares y para lograr asistir sentado a la jura en la escalinata oeste del Capitolio hay que desembolsar 250 dólares. Los donantes más generosos son recompensados con un almuerzo y una cena con el presidente y el vicepresidente. Vorágine de extravagancias Ante la posibilidad de hacer su agosto durante el gélido enero, los hoteles locales están ofreciendo extravagantes paquetes en las antípodas de cualquier idea de moderación. El histórico hotel Jefferson ha presentado una oferta de un millón de dólares que incluye además de todo el lujo imaginable dos Rolex de oro, vestuario de diseño y joyas de Tiffany, más una excursión a Chicago para visitar una popular exposición sobre el vestuario de Jacqueline Kennedy. Sin embargo, los antecedentes históricos no favorecen tantas alegrías. El presidente Roosevelt, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, redujo al mínimo su toma de posesión en 1945, con un discurso escueto y un espartano almuerzo que consistió en ensalada fría de pollo y bizcocho. Un esfuerzo de anti exhuberancia también realizado por Woodrow Wilson en 1917 durante la Primera Guerra Mundial. nas devastadas por el tsunami Ante la explosión de números rojos en las cuentas del Gobierno de Estados Unidos, también ha circulado la sugerencia de destinar estos fondos a reducir de forma ejemplar el galopante déficit federal, que el año pasado alcanzó la cantidad sin precedentes de 412.000 millones de dólares. Otras posibilidades contemplan ofrecer una pequeña paga extra a todos los militares que se están jugando la vida en Irak y Afganistán o por lo menos subvencionar sus costosas llamadas telefónicas a casa. Para hacer frente a todos estos reproches y sugerencias alternativas, los organizadores de la segunda toma de po- sesión de Bush han optado por convertir las festividades en una especie de homenaje a las Fuerzas Armadas de EE. UU. bajo el lema de celebrando la libertad, honrando el servicio Como han destacado algunos analistas políticos, dentro de este evidente reto de percepciones la prioridad pasa por no ofre- Ante el galopante déficit, se ha sugerido que los gastos de las celebraciones se dediquen a atenuarlo La reelección que todo lo cura P. RODRIGUEZ WASHINGTON. En una entrevista publicada este domingo por el Washington Post, el presidente Bush ha argumentado que su reelección debe interpretarse como una reválida popular hacia su política en Irak. Según el líder estadounidense, hemos tenido un momento para pedir responsabilidades, las elecciones de 2004 Comicios en los que los republicanos han expandido sus mayorías en ambas Cámaras del Congreso federal, además de asegurarse el control de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años. Según el presidente Bush, no existe justificación para exigir responsabilidades a ningún miembro de su gobierno por errores o imprevisiones cometidos durante la planificación de la guerra y la sangrienta posguerra. Ante el reto militar que representa la ocupación de Irak, Bush tampoco contempla un calendario concreto de retirada de EE. UU. que por lo menos hasta el verano mantendrá un reforzado despliegue de 150.000 efectivos. Para el ocupante del Despacho Oval, todo dependerá del ritmo en que se pueda traspasar responsabilidades de seguridad a los propios iraquíes. Para hacer frente a estas necesidades de personal que están forzando al máximo la maquinaria militar de Estados Unidos, el presidente ha descartado la posibilidad de solicitar al Congreso fondos adicionales para expandir la plantilla del Ejército regular o de la Guardia Nacional. Según Bush, lo que vamos a hacer es asegurarnos de que las misiones de los reservistas encajan estrechamente con unidades regulares para aliviar la presión Sobre la actual situación política en Irak, Bush insiste en que dentro de la complicada tarea de sacar a un dictador del poder y tratar de ayudar a lograr una democracia, algunas veces suceden cosas inesperadas, tanto buenas como malas