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ABC LUNES 17 1 2005 23 Moqtada al- Sadr, el clérigo rebelde, moviliza a sus partidarios en Bagdad a dos semanas de las elecciones en Irak Stipe Mesic se impone a Jadranka Kosor en la segunda vuelta de las presidenciales en Croacia LOS NUEVOS DESAFÍOS DEL LIDERAZGO PALESTINO El ministro español de Asuntos Exteriores, ex responsable de la UE para Oriente Próximo, es una de las máximas autoridades europeas en la difícil coexistencia entre israelíes y palestinos l pasado día 9 los palestinos vivieron una jornada electoral de gran relevancia histórica. Fueron las segundas elecciones de su corta historia, casi diez años más tarde del primer triunfo del Presidente de la Autoridad Nacional Palestina Yaser Arafat. El designado fue Mahmoud Abbas Abu Mazen el segundo Abu jerárquicamente elegido dentro de la estructura política de Al Fatah, quien acaba de jurar su cargo como presidente. Asistí en enero de 1996 en Ramala a las primeras elecciones presidenciales, en cuya organización, celebración y legitimación la Unión Europea tuvo un papel significativo. En estos últimos comicios, de nuevo la presencia de los equipos de observadores europeos presididos por Michel Rocard ha avalado el carácter democrático y legítimo de los resultados. La sociedad palestina ha vuelto a dejar clara su profunda convicción democrática. A pesar de los distintos obstáculos, el debate político y la pluralidad de las candidaturas han demostrado la voluntad de los palestinos de profundizar y consolidar su cultura democrática. Conocí a Abu Mazen en sus años tunecinos, pero sobre todo tuve ocasión de intensificar nuestra amistad durante los últimos años de establecimiento de la Autoridad Palestina en Gaza y Cisjordania. Su perfil quedaba relegado a un segundo plano, detrás del carisma y personalidad del rais Arafat. Abu Mazen, con su tradicional discreción, se encargaba del proceso negociador y su figura quedó grabada para la historia en la firma en Washington de los trascendentales Acuerdos de Oslo en 1993 junto a Shimon Peres, en presencia del presidente Clinton, del primer ministro Rabin y del presidente Arafat. Abu Mazen, el negociador junto a Abu Ala de esa reconciliación histórica entre Israel y la OLP, aparecía así por primera vez en la escena internacional. Muy rápidamente pasaría a un plano más discreto, recluyéndose en su oficina de Ramala como responsable del departamento de negociaciones políticas. Esa década de 1993 a 2003 fue un periodo con altibajos, fases esperanzadoras y crisis profundas en el proceso negociador. En todo momento Abu Mazen optó por la vía política y diplomática. Un punto de inflexión en su trayectoria política fue su nombramiento como primer ministro. La decisión no fue ni jurídica ni políticamente fá- E MIGUEL ÁNGEL MORATINOS cil. El Cuarteto (Unión Europea, Estados Unidos, Rusia y la ONU) de representantes de la comunidad internacional tuvimos una evidente influencia en el curso de estos acontecimientos. Fueron semanas intensas y laboriosas para vencer las inercias de la vieja guardia palestina y las incertidumbres del propio Abu Mazen. Su nombramiento como primer ministro fue el primer paso para comenzar la reforma institucional palestina. La Ley Básica y los equilibrios dentro de Al Fatah y la OLP tuvieron que adaptarse a la nueva realidad política y esos encajes sirvieron para que tras el fallecimiento de Arafat la maquinaria interna palestina estuviera preparada para asumir los retos de un proceso de transición. Cuántos interrogantes se plantearon en los cenáculos políticos y diplomáticos occidentales ante la eventual desaparición de Arafat y con qué eficacia y serenidad se ha vivido este proceso de relevo institucional. Nadie puede negar que, a pesar de la opacidad del sistema, el liderazgo palestino ha sabido con sentido práctico y visión histórica afrontar el cambio de una manera pacífica y responsable. Recuerdo también aquel 1 de mayo de 2002 cuando, junto con mis colegas del Cuarteto, entregamos a la Autoridad Palestina en la persona de Abu Mazen la Hoja de Ruta. Una iniciativa de gran calado político por cuya vigencia y oportunidad Abu Mazen siempre apostó. REUTERS Desde El Cairo, lugar en el que está prevista para las próximas semanas la verdadera negociación entre la ANP y Hamás y a donde Tel Aviv ha enviado un emisario para explicar las últimas decisiones israelíes, Hosni Mubarak, pese a su luna de miel con Sharón, denunció la orden del jefe del Ejecutivo hebreo de cortar cualquier diálogo con Abbas. Debemos aplicar en la región la doctrina de Isaac Rabin: negociar como si no hubiera violencia; combatir la violencia como si no se negociara. Por suerte, Sharón y Abbas no se odian, creo que se sentarán pronto a hablar pronosticó el presidente egipcio tras recordar sin nombrarla la especial relación de Yaser Arafat con su enemigo jurado. Otra voz autorizada, la del líder del partido pacifista israelí- -Yahad- Yossi Beilin, quiso cortar por lo sano cualquier especulación sobre los últimos acontecimientos. Para él, que ha sostenido con sus votos más que forzados a Arik estos días, las cosas están muy claras: El atentado de Karni ha sido la excusa perfecta para Sharón, que sabe que con Abu Mazen sí puede llegar a un acuerdo, para sabotear cualquier diálogo. Así no tendrá que pagar el precio que implica la paz y que no está dispuesto a abonar en ningún caso Voz, desde luego, autorizada. Es preciso que Abu Mazen ejerza su autoridad como presidente de forma plena para evitar que se produzcan ataques como el del viernes en Karni En esta ocasión, las elecciones presidenciales también han permitido la presentación de nuevos movimientos políticos palestinos. En particular, destaca la candidatura de Mustafá Barghouti y su opción por una organización política laica y liberal. Su plataforma debería ser apoyada para profundizar el pluralismo y las eventuales alternativas políticas. No obstante, Al Fatah sigue ocupando el centro de la vida política palestina. Es el esqueleto vertebrador de la causa nacional ansiosa de construir el tan anhelado Estado palestino. Abu Mazen tendrá a partir de ahora la doble tarea de diseñar y aplicar la nueva estrategia política, así como de preparar la renovación y modernización de los dirigentes de base de esta histórica organización. Frente a estas agrupaciones, los sectores más radicales tendrán que repensar sus opciones políticas. Es conocido que Abu Mazen se ha presentado como el candidato capaz de defender las aspiraciones de la ciudadanía palestina a través del diálogo y que en ningún caso apoyará la continuidad de la Intifada armada, que se ha saldado con un fracaso rotundo y no ha servido más que para exacerbar la violencia y la desconfianza mutua. El nuevo liderazgo palestino legitimado por las urnas se enfrenta a una agenda política muy intensa. La ilusión y el apoyo que han surgido en Palestina podrían desvanecerse rápidamente si no se logra normalizar la vida cotidiana de sus millones ciudadanos. Al mismo tiempo, es preciso que Abu Mazen ejerza su autoridad como presidente de forma plena y que la haga efectiva para evitar que se produzcan ataques como el de hace unos días en Karni. Estos ataques son totalmente condenables. Para ello deberá contar con la complicidad y el entendimiento de Israel. La decisión del primer ministro israelí de acelerar la salida de Gaza será una buena señal. Pero no serán suficientes los esfuerzos de las dos partes. La comunidad internacional debería animar y sostener toda esta nueva dinámica. No podemos fallar en el año 2005. Se han creado nuevas expectativas, las barreras psicológicas han desaparecido y no hay que esperar la supuesta llegada de un momento mágico para cerrar el círculo de la paz. Las sociedades israelí y palestina nos lo reclaman. Hay un hartazgo de violencia y enfrentamiento. Ha llegado la hora de desafiar a la Historia y lograr esa paz tan anhelada a través del diálogo y la negociación.