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ABC LUNES 17 1 2005 Nacional 15 GERMÁN YANKE UN ACUERDO SIN PAPELES El Gobierno ignora el valenciano en los ejemplares de la Constitución Europea El Tratado que ayer repartieron los medios de comunicación sí está en catalán b La Generalitat Valenciana criti- E l ambiente entre PSOE Y PP era de tal naturaleza que durante la semana pasada, de cara a la entrevista entre el presidente Zapatero y el señor Rajoy, el Gobierno había recopilado los ataques y lo que el PSOE entendía como muestras de intransigencia y falta de la exigible colaboración institucional. El PP, por su parte, molesto por que la entrevista se celebrase después de la del presidente con Ibarretxe y con la contraprogramación de coincidir con la presencia del señor Atutxa en el Congreso, no esperaba otra cosa del Gobierno que ser apartado. Los estrategas de los partidos preparaban los argumentos- -y los papeles- -para explicar que era el otro el que impedía el entendimiento. Reaccionan con pusilanimidad decían en el PP. Nos piden estridencias respondían en el PSOE. Sin embargo, cuando tras el Consejo de Ministros del viernes, la vicepresidenta Fernández de la Vega se refirió a una oferta de la lealtad pudo comenzar a pensarse que quizá la entrevista de esa misma tarde tuviera otro cariz. No en vano el lendakari había tenido la oportunidad- -porque se la habían dado- -de tomar La Moncloa el día anterior como el escenario para ratificar su plan secesionista y totalitario, que acababa de obtener el respaldo de ETA. Después del esperpento de que, tras el anagrama del palacio presidencial, el señor Ibarretxe ratificaba su voluntad de convocar un referéndum ilegal y antidemocrático, ya no servían de mucho las palabras graves y serias de la portavoz del Gobierno. Y se sabía que no bastaban con la simple constatación de una cierta sensación de ridículo, de las tensiones en el partido y en el Gobierno, y de alguna encuesta que reflejaba lo mucho que beneficiaba al PP la estrategia seguida hasta el momento. Mientras, el señor Rajoy, reunido en Sigüenza con los dirigentes de su partido, intuyó antes que otros que su previsión hasta horas antes- -la de no recibir ni agua en la entrevista del viernes- -podía cambiar radicalmente. Si el presidente no quería moverse, el lendakari le había obligado a ello. La ventaja del PP era que su ofer- ta de pacto sobre lo que han dado en llamar la arquitectura constitucional era ya antigua, pero en Sigüenza modificaron el orden de los factores de su documento y colocaron algunas propuestas de difícil aceptación para sus adversarios (como el recurso al TC o su inadmisión en la Mesa del Congreso) en un lugar que, al menos formalmente, podía interpretarse como un anexo de discrepancias en el contexto de un acuerdo más fundamental. Se diría, por tanto, que el conveniente acuerdo de contención de los nacionalismos, se fraguó, desde el PSOE, haciendo de la necesidad virtud y, desde el PP, ejercitando la responsabilidad o posponiendo el reconocimiento de su posición al futuro. El PSOE admitía, en todo caso, es decir, más allá de lo estrictamente necesario, la absoluta conveniencia de pactar con el PP las reformas estatutarias y el PP incluía en esas negociaciones la modificación de la financiación autonómica. Asunto este de importancia no menor porque, si el señor Maragall tendrá que acordar el nuevo Estatuto catalán con el señor Piqué, podrá, al mismo tiempo, presentar como un éxito la reforma, a su favor, de la financiación de Cataluña evitándose una confrontación entre regiones ricas y pobres. Pero la paradoja es que, existiendo, como existían, los papeles para que cada uno tratase de justificar el fracaso del encuentro, el acuerdo no se plasmó en un nuevo documento. Es decir, la indudable conveniencia del entendimiento en tan graves cuestiones, queda al albur de lo que pase a partir de ahora, de la buena voluntad de las partes. El presidente del Gobierno, que en lo que a encuestas se refiere se ha visto más favorecido con el pacto, debería saber que lo que puede hacer realidad entendiéndose con el PP es un eficaz concepto de la nación democrática, algo que no sería distinto con otros, es decir, con los nacionalistas y la actual IU, sino que, sencillamente, perderíamos para siempre. Sin esa fortaleza intelectual y moral, la tentación electoral (en el País Vasco, en Galicia y en Cataluña) se puede convertir en el gran peligro de derrumbar lo que el viernes se comenzó a construir. ca el agravio con respecto a Cataluña porque una vez más el Gobierno socialista nos ha excluido y discriminado M. C. VALENCIA. El Ejecutivo central ha vuelto a crear un profundo malestar entre la sociedad valenciana. En esta ocasión, el asunto ha sido el reparto de ejemplares de la Constitución Europea que ayer realizaron los medios de comunicación, y en los que el Gobierno ignoró la traducción al valenciano, y no así al catalán. Este hecho se produce pocas semanas después de la agria polémica sobre las traducciones de la Constitución en todas las lenguas oficial y legalmente reconocidas en España. El tripartito catalán presionó al Gobierno para que no hubiera traducción en valenciano, lengua reconocida en el Estatuto de Autonomía (Ley Orgánica de 1982) lo que le confiere idéntico rango legal que el gallego, euskera y catalán. Esta actitud encrespó los ánimos entre la sociedad valenciana por lo que considera un colonialismo cultural y político por parte de Cataluña. El Gobierno que preside Francisco Campa, a través de a consejera de Cooperación y Participación, Gema Amor, manifestó en este sentido que es intolerable la actitud discriminatoria del Gobierno central ante el hecho de que se haya excluido la traducción de la Constitución Europea al valenciano en la entrega que han hecho los medios de comunicación escrita a sus lectores, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras Comunidades Autónomas con lengua propia en clara alusión a Cataluña. Amor lamentó igualmente que Francisco Camps MIKEL PONCE una vez más a la Comunidad Valenciana se nos haya excluido y discriminado por parte del Gobierno, porque ha ignorado de forma intencionada la existencia de nuestra lengua, reconocida en nuestro Estatuto de Autonomía La consejera afirmó con ironía que ésta es la forma de entender el Gobierno del Partido Socialista el Estado de las Autonomías. Esta también es la forma de entender y de apoyar el Gobierno a la Constitución Europea demostrando con hechos la exclusión y la discriminación de parte del territorio de la nación y la exclusión y la discriminación de nuestras señas de identidad y, en este caso, de nuestra lengua