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70 DOMINGO 16 1 2005 ABC Cultura y espectáculos Muere en Barcelona Victoria de los Ángeles, una de las más exquisitas voces de la historia de la ópera La soprano falleció a los 81 años en la clínica donde estaba ingresada desde hace semanas su dicción sin mácula, su timbre pleno de armónicos y su inigualable musicalidad la convirtieron en motivo de devoción para los operófilos PABLO MELÉNDEZ- HADDAD BARCELONA. Toda una vida dedicada a la música y a los suyos, llegando a ser una de las cantantes más importantes del siglo pasado. Legendaria, única, irrepetible. Victoria de los Ángeles López García falleció la madrugada de ayer en Barcelona, la ciudad en la que nació en 1923 y en la que el pasado 1 de noviembre celebró sus 81 años en la más estricta intimidad. Alejada de la vida pública, celosa como pocas de su vida privada, la gran Victoria de los Ángeles tejió durante su vida una historia consagrada a la belleza y a la música, trayectoria que no siempre estuvo acompañada de momentos dulces. Separada de su marido, con el que tuvo dos hijos, Victoria luchó por sacar adelante a su familia manteniéndose en activo hasta mediados de la década de los 90, cuando la mala fortuna volvió a cruzarse en su camino para arrebatarle a uno de sus hijos. Desde entonces Victoria calló para siempre. Una dolencia bronquial- -que acabó en traqueotomía- -mantuvo a la cantante ingresada durante semanas en una unidad de cuidados intensivos, donde fue visitada por amigos como el tenor Jaime Aragall o el director del Liceo, Josep Caminal. Su muerte ha provocado un inmenso dolor a su amplia corte de admiradores, repartida por todo el mundo. Porque Victoria fue una de las más grandes; para muchos, la cantante más importante del siglo XX, convertida en mito gracias a creaciones paradigmáticas que han pasado a convertirse en legendarias y modélicas. b Su perfecta técnica, Discografía esencial Carmen (Bizet) Con Thomas Beecham y Nicolai Gedda Chants d Auvergne (Canteloube) Con Jean- Pierre Jacquillat La vida breve (Falla) Con Rafael Frühbeck de Burgos y Carlo Cossutta El amor brujo (Falla) Requiem (Fauré) Con André Cluytens y Dietrich Fischer- Dieskau Fausto (Gounod) Con André Cluytens y Nicolai Gedda Pagliacci (Leoncavallo) Con Renato Cellini, Jussi Björling y Leonard Warren Cavalleria Rusticana (Mascagni) Con Gabriele Santini y Franco Corelli Werther (Massenet) Con Georges Prêtre y Nicolai Gedda Les contes d Hoffmann (Offenbach) Con André Cluytens, Nicolai Gedda y Elisabeth Schwarzkopf La bohème (Puccini) Con Thomas Beecham y Jussi Björling Madama Butterfly (Puccini) Con Gabriele Santini y Jussi Björling Il barbiere di Siviglia (Rossini) Con Vittorio Gui y Luigi Alva La traviata (Verdi) Con Tullio Serafin y Carlo del Monte Bachianas Brasileiras (Villa- Lobos) Con el propio autor Canciones españolas. Con Alicia de Larrocha, Gerald Moore, Gonzalo Soriano y Miguel Zanetti consagrarse en la sagrada colina wagneriana, siendo la primera española en ponerse esa exigente corona. Su perfecta técnica canora, su dicción sin mácula, su timbre pleno de armónicos, sus graves broncíneos y su inigualable musicalidad la convirtieron en motivo de devoción para los operófilos. Y el mito no tardó en consolidarse. Por ello, cada vez que se desea ir a la esencia de ciertos personajes hay que recurrir a las grabaciones que dejó, inmortalizando creaciones de absoluta referencia: Mimì La bohème Cio- Cio- San Madama Butterfly) Manon en la ópera homónima de Massenet, Mélisande Pélléas et Mélisande Desdemona Otello Margherite Fausto Rosina El barbero de Sevilla Elisabeth Tannhäuser Pero su vida no sólo estuvo consagrada a esos cuarenta años de ópera, porque su pasión por el Lied la llevó a recorrer unos derroteros prácticamente vírgenes para los intérpretes españoles. Y no sólo el Lied también exploró con soberbio éxito- -casi creando escuela- -la mélodie y la canción española, género con el que alargó su carrera varios lustros. Su devoción por Fauré se mantuvo hasta el final, cuando acunó a su hijo por última vez con ese Requiem que puso punto final a su actividad pública. A Victoria de los Ángeles le gustaba terminar sus recitales acompañándose ella misma a la guitarra. En la imagen aparece en el Festival de Granada de 1957 ABC Debut en el Liceo Nacida en la Universidad de Barcelona (su padre era bedel en ella) y alumna de Dolores Frau, Victoria también estudió guitarra y piano, además de canto; a comienzos de la década de los cuarenta su voz se hizo conocida gracias al triunfo obtenido en un concurso radiofónico, incluso antes de concluir sus estudios. Su debut operístico llegaría en 1945, cuando fue protagonista en el Gran Teatro del Liceo de unas Bodas de Fígaro inolvidables, poco después de la presentación en el Palau de la Música Catalana. Y de allí al estrellato y a la consagración internacional que mantuvo durante cuarenta años: Londres, Nueva York, París, Viena, Milán, Boston, San Francisco, incluso Bayreuth. Porque Victoria también consiguió FÍJATE CÓMO CANTA ESA CHICA CATALANA TERESA BERGANZA M e duele enormemente la muerte de Victoria. Para mí era, junto con María Callas, la cantante más grande. La pude escuchar desde pequeña, cuando mi padre ponía la radio y me decía: fíjate cómo canta esta chica catalana Me maravillaban la belleza de su voz, la pureza, el dominio de los estilos... Somos muchos los cantantes que hemos venido detrás y hemos aprendido de ella. Era excelsa, especialmente en el recital, donde siempre ofrecía una lección. Y ca- da vez que pude la escuché y aprendí en cada uno de sus recitales. A los cantantes no se nos conoce de cerca. A Victoria la vida le dio esa voz maravillosa, esa gracia en su mirada, sus ojos, pero le castigó en su aspecto privado, y ella se encerró en su mundo. Tampoco se le trató con justicia. Tendríamos que haberla cuidado más. A partir de un cierto momento se le atacó muchísimo, se olvidó todo lo que ha significado para el mundo de la música y ahora estaba muy olvidada.