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ABC DOMINGO 16 1 2005 Los domingos 65 Frente a los ancianos, salvad a los niños -Y de los ancianos, quién se acuerda. En la India ya se ha dado la voz de alarma de que muchos de los mayores afectados por el maremoto morirán antes de recibir la primera ayuda. ¿Ley de vida? -Es verdad que la tendencia natural es preocuparse de los niños, que son el futuro, y los ancianos están más desprotegidos, aunque hay instituciones para todo. Si alguien tuviera que tomar la decisión de a quién se ayuda antes, y parece que alguien la está tomando y que en este caso son los Gobiernos, es evidente que éstos han elegido que los niños son primero. En situaciones normales los ancianos tienen sus instituciones, tanto públicas como ONG, que velan por ellos, pero cuando surge la emergencia y hay que hacer elecciones de urgencia y sobre el terreno es cuando afloran estas dudas. Pero en esto yo le digo que nosotros sólo trabajamos con niños. ¿Qué garantías tenemos de que nuestro dinero será bien empleado? -El control de los fondos públicos, que lo hace la Administración que ha dado la subvención, es sumamente estricto porque hay un auditor externo que mira hasta el céntimo de euro, y lo que no se justifica con facturas originales y fehacientes hay que devolverlo. Otra cosa son los fondos privados, que los gestiona sola la ONG, pero todas las ong serias y asentadas tenemos auditorías externas que nos controlan las cuentas una vez al año, como a cualquier empresa, de manera que peligro de desfalcos no existe porque el dinero entra en las cuentas y ahí queda reflejado. Puestos en el peor de los casos, lo más incontrolado son las huchas o que dejen un sobre con billetes, pero en eso está la confianza en la organización. -Vieron la ola y presintieron el acecho de traficantes y raptores. ¿Qué resorte les impulsa a pensar en lo peor? -Save the Children cumplió el año pasado su 85 aniversario. Cuando se da la explotación sexual, el tráfico de niños, su rapto para el comercio de órganos, y otra serie de perversidades siempre vamos a remolque de ellas porque son casos reales y tratamos de prevenirlos. También hay mucho de investigación y ahora, simplemente, hemos aplicado la experiencia documentada. El límite de lo que somos capaces los seres humanos no lo conoce nadie. -De hecho, los guerrilleros tamiles han secuestrado en Sri Lanka a niñas de los orfanatos y antes ya reclutaban niños soldados, como sucede Es impredecible el efecto de la generación tsunami sobre los países, igual que el de los 3 millones de huérfanos por el sida en África en el Congo, Uganda, Burundi, Ruanda o Sudán. Pero no hay movilizaciones masivas para frenar ese dislate. ¿Nos hemos acostumbrado a que es normal para los niños africanos vivir y morir así? -Es un problema de comunicación, como casi todos en esta sociedad. Por supuesto que nosotros no lo olvidamos y prueba de ello es que trabajamos en eso. El año pasado Save the Children promovió en España la coalición internacional contra los niños soldados, con sede central en Londres, y que se constituyó junto a Amnistía Internacional. Además se publican boletines, informes, estadísticas... Pero, insisto, es un problema de comunicación. Mire, en Sudán hay guerra desde hace treinta años y ahora porque va el secretario general de la ONU parece que es una nueva crisis. Es sólo un caso más de los conflictos olvidados. Hoy hay 800.000 niños soldados en todo el mundo de los que 300.000 están combatiendo y parece que no le interesa a nadie. -Ya se ha establecido la denominación generación tsunami ¿Qué efectos provocará esa marca? -Estamos ante un suceso único en la Era Moderna, no hay experiencia so- bre algo así, y los efectos sociológicos están por verse. Nadie puede intuir qué es lo que puede ocurrir y también depende mucho de la ayuda que vaya a llegar. Aparte de los posibles traumas psicológicos, el hecho de que haya miles de niños huérfanos, sin ninguna familia, va a tener unas consecuencias sociológicas muy importantes en el futuro de esos países porque alguien va a tener que hacerse cargo de ellos, van a crecer sin unos padres que los eduquen y eso se manifestará. Dentro de quince años, los profesionales que tienen que hacer funcionar estos países van a ser gente con este trauma. Otra situación similar, y cuyos efectos también son una incógnita, es la de los tres millones de huérfanos del sida en el África subsahariana, muchos de ellos infectados, que crecen en asilos. Dentro de quince años habrán crecido sin padres, con una educación especial y eso va a afectar al funcionamiento de sus países. Entre los efectos sociológicos claros es que la media de edad de los países afectados va a bajar. Se habrán muerto los abuelos y habrá toda una generación muy joven, absolutamente diezmada ¿Y cómo va influir eso en la economía, la política, la idiosincrasia de estos países? Son cosas que no habían pasado nunca antes. -El responsable británico de Ayuda Internacional ha insistido en que la ONU debe tener el liderazgo para coordinar la asistencia humanitaria. ¿Por qué hay que recordar continuamente este papel? -Es parte de la confusión generalizada que se está viendo respecto a los papeles de las diferentes entidades y organismos en el mundo en general. En las guerras pasa lo mismo, que parece que la ONU tiene algo que decir, pero luego no tiene poder para hacer ni para ordenar; entonces, ¿cómo se le puede cul- par de que es incapaz de parar una guerra? Ante una guerra o un desastre de esta índole nos damos cuenta, de repente, que no están claros los papeles, como no está claro que sean los ejércitos los que deban empezar a hacer ayuda humanitaria: estamos ante una cuestión tremenda de la que vamos a tener que hablar, porque había unos organismos que eran las ong que se supone que prestaban ese socorro y resulta que los que lo dan son los soldados. ¿Esa es la labor de los soldados? Entonces, ¿para qué están las ong que somos los expertos? Es una esquizofrenia como a la que se llegó en la guerra de los Balcanes cuando la OTAN primero bombardea, deja aquello desolado, y los mismos gobiernos de la OTAN son los que después envían a sus ejércitos para ayudar a la reconstrucción. ¿Y qué hubiera sido de los Balcanes sin la intervención de la OTAN? -Claro que la OTAN tenía que intervenir, pero hubiera sido más transparente de cara a la opinión pública que una vez que las Fuerzas Armadas han hecho su labor, se retiraran, y otros organismos intervinieran. A qué nos lleva todo esto, pues a algo de lo que ya se ha empezado a hablar en la UE sobre la creación de cuerpos civiles de intervención para emergencias. ¿Y la ONU qué pinta en todo eso? -La ONU tiene que ser el gran organismo internacional que de la misma manera que posee esa supuesta capacidad para mandar cascos azules a un conflicto, que alista de los ejércitos de los países miembros, debería tener cascos blancos por poner un ejemplo, que integraran esa Protección Civil Internacional, y así coordinar esas fuerzas de socorro para que no se dé una situación de caos como se está viendo ahora. Para este organismo ha llegado el momento en que hay que definir si se quiere aumentar su capacidad de decisión o su poder o si queremos que no sea nada. Ahora está en la peor de las situaciones y así es cuando te dan por todos los lados. Y mientras, cada uno hace lo que quiere, va cuando cree conveniente, y ayuda como le parece. Las empresas lo tienen perfectamente claro y estas situaciones no se dan porque son perfectamente capaces de hacer una UTE (unión técnica de empresas) y repartirse los beneficios, pero es imposible que varias ONG nos pongamos de acuerdo para hacer algo en común. Si sale el programa de TVE en el que seis ong nos vamos a repartir lo que se recaude igualitariamente en un proyecto común será un hito en este país. -De los niños de Irak ya no se habla. ¿Forman parte ya de la legión de olvidados? -Sí. Al final es todo un problema mediático. Las ong no nos olvidamos y seguimos trabajando allí. Pero claro, nuestra actuación depende de la financiación que tengamos, y si la sociedad se olvida dejamos de tener dinero para eso. Además, hay un proceso natural en el que van surgiendo otras cosas, y la guerra de Irak queda más allá del tsunami, y luego vendrá otra cosa. Nuestro disco duro no procesa todo y va limpiando mientras retenemos cosas superficiales. ¿Y qué no es superficial cuando cada día mueren 18.000 niños de hambre? Pues para empezar que estemos usted y yo aquí hablando.