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ABC DOMINGO 16 1 2005 Los domingos 63 Junto a Ceuta, pero en Marruecos Cuatro ciudades en tres días. La agenda de la vista de Estado a Marruecos de los Reyes será vertiginosa y seguro que aún deparará alguna sorpresa más allá del programa anunciado. Según ha podido saber ABC de fuentes cercanas a la preparación del viaje había deseos de incluir también a la capital económica, Casablanca, algo que finalmente no pudo ser. Así, la llegada será a Marraquech; después irán a Rabat, capital oficial, y por último el norte- -Tánger y Tetuán- -como capital del legado español en Marruecos por el antiguo protectorado. El último acto que está previsto que celebren Don Juan Carlos y Doña Sofía será precisamente la colocación de la primera piedra de la futura Universidad Española en Marruecos. La ceremonia tendrá lugar a muy pocos kilómetros del paso fronterizo del Tarajal, puerta de entrada al país magrebí desde Ceuta. Los Reyes nunca han visitado esta ciudad autónoma- -tampoco Melilla- -en visita oficial. El ambiente allí es de malestar y, según las fuentes consultadas por este corresponsal, la calle está indignada En la Prensa local han llegado incluso a aparecer algunos artículos críticos. Además, Ceuta y Melilla, y los otros enclaves españoles del norte de África, nunca han dejado de estar entre las reclamaciones de las autoridades marroquíes, que, cuando en sus discursos hablan de integridad territorial no se refieren sólo al Sahara Occidental. Y Mohamed VI, que acompañará a los Reyes en esa última escala en el país magrebí, es el primero en pensar de esta manera. En el último discurso del trono, el 30 de julio de 2003, el soberano dijo que estamos decididos a abrir una nueva página en nuestras relaciones con el reino de España Pero esa nueva página nunca recogerá la renuncia de Rabat al pataleo y de vez en cuando hacen sus ademanes. Sin ir más lejos, sólo tres días después de aquel discurso, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tuvo que pedir explicaciones tras el anuncio hecho por Marruecos de conceder permisos para hacer estudios de prospecciones petrolíferas a dos empresas australianas y una británica en los alrededores de Melilla, Alborán y las Chafarinas. Según fuentes diplomáticas españolas, la delegación marroquí andará durante la visita real con pies de plomo con respecto a estas reclamaciones, pero saben también que, tarde o temprano, defenderán sus intereses hasta el límite. Don Juan Carlos lloró ante Mohamed VI la muerte de su padre el Rey Hasán II Juan Carlos y Doña Sofía. No hay que olvidar que esta es una visita de Estado, pensada en positivo y que va más allá de los colores de Gobierno y oposición. De todas formas muchos ojos estarán pendientes en cada momento del comportamiento de uno y otro monarca, de ese lenguaje no oral que tanta importancia cobra en estos viajes. Saludos, gestos, guiños a los reporteros gráficos, rupturas de protocolo, encuentros en privado... Sobre todo porque ni siquiera las dos casas reales fueron ajenas a la trifulca bilateral y en el recuerdo de todos estaba la última vez que ambos se vieron en Rabat. Fue en julio de 1999, durante los funerales en honor de Hasán II, padre del actual Soberano alauí. Entonces Mohamed VI y Don Juan Carlos se dejaron ver llorando, uno junto al otro, pañuelo en mano. El joven rey, heredando la tradición que unió como hermanos a su padre y al monarca español, se desahogó hombro con hombro con su tío al que recompensó en septiembre de 2000 con una visita oficial a España. ABC Las relaciones de Don Juan Carlos con Hasán II, a quien llamaba hermano fueron siempre excelentes y éstas han continuado con su hijo Mohamed VI autoridad religiosa. Nadie explica sin la figura del rey alauí que en la tarde del viernes 11 de julio de 2002 un grupo de militares marroquíes ocuparan el islote Perejil, inexistente para la mayoría hasta entonces. Para más inri era la víspera de la celebración de los fastos nupciales entre Mohamed VI y Lala Salma Benani. A la fiesta de tres días en Rabat sólo estaba previsto que asistiera, y casi por obligación protocolaria, el entonces embajador, Fernando Arias- Salgado. Pero la ocupación del islote llevó a Madrid a tomar la decisión de dejar en casa al diplomático, que pocos días después fue llamado a consultas coincidiendo con la operación para recuperar el statu quo del enclave. ABC Embajador a consultas Pero saltaron las chispas y los Reyes no pudieron devolver la visita. La forma de ver desde España asuntos como el incierto futuro de la ex colonia saharaui o el portazo de Rabat a la renovación pesquera habían caldeado el ambiente. Mohamed VI llamó a consultas en octubre de 2001 a su entonces embajador en Madrid, Abdesalam Baraka. Así, con los Gobiernos a la gresca, los monarcas no podían verse. Claro, que si Don Juan Carlos ha sido testigo mudo de la crisis, no ocurre lo mismo en el reino magrebí, donde la frontera entre poderes no existe. El deshielo político El incidente de Perejil Mohamed VI, centro absoluto del poder y figura sagrada según la constitución, ordena y manda en el Gobierno, el Parlamento y la Justicia. Incluso es comendador de los creyentes, máxima Aunque el incidente de Perejil fue la gota que colmó el vaso, las relaciones ya estaban lo suficientemente deterioradas como para que ningún miembro de la Familia Real española se hubiera desplazado a la capital marroquí, in- cluso en una ocasión tan especial como la boda del sobrino Costó trabajo pero el deshielo llegó. En diciembre de 2003 se celebró en Marraquech una Reunión de Alto Nivel (RAN) a la que asistieron los Gobiernos de los dos países casi en pleno y el presidente Aznar fue recibido por Mohamed VI. Tras la victoria socialista en las elecciones de marzo los contactos se intensificaron y José Luis Rodríguez Zapatero, en su primera visita oficial al extranjero, se entrevistó con el soberano alauí el 24 de abril pasado en Casablanca. Fue precisamente ese día cuando se anunció, aunque entonces todavía sin fecha, la visita de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía que mañana comienza. Todo apunta a que será un acontecimiento por todo lo grande, un momento de éxtasis y regocijo para demostrar que tanto desencuentro ha quedado ya en el cajón del olvido. Aunque claro, en la historia de los conflictos hispanomarroquíes la experiencia nos hace recordar aquello de no se vayan aún