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60 Los domingos DOMINGO 16 1 2005 ABC ÁLAVA RESISTE Álava es hoy la provincia con mayor PIB per cápita de España y una tierra próspera gracias al empuje de sectores industriales innovadores. Territorio de mayoría constitucionalista, no renuncia a su singularidad dentro del País Vasco Fuero sin desafueros yor PIB per cápita de España (23.862 euros en 2002, frente a una media nacional de 18.208) guarece a los trescientos mil habitantes de una provincia en alza. Álava es el sur del norte o la paradoja de la entelequia vasca montada sobre el artificio de la capitalidad en Vitoria para fermento de un nacionalismo excluyente ajeno a la verdadera fibra histórica de ese territorio. Instalado en un posibilismo ruin disfrazado de buenos modales, Juan José Ibarretxe ha dejado caer que si los alaveses (y alavesas, que diría él) no acatan el plan secesionista estarán en su derecho de ir por libre, como si el territorio sede de su panal de rica miel institucional no entrara en el paquete reclamado hace unos días en Moncloa. Para cierto abertzalismo de taberna, los alaveses son burgaleses o riojanos con chapela. Ni siquiera parte de su paisaje, ancho y amarillo como el de Castilla, resulta asumible en el imaginario folclórico euskaldún de los arrantzaleak (pescadores) y los baserritarrak (hombres de caserío) La esquizofrenia se desata en la permeabilidad fronteriza, más arriba o más abajo del paso de Pancorbo: ¿por qué no es vasca Miranda, por qué sí lo es Vitoria? Elma BLANCA TORQUEMADA listas, quien fue reemplazado hace unos meses por Gregorio Rojo, igualmente apoyado por PP y PSOE y hermano del presidente socialista del Senado, Javier Rojo. Nacionalismo atemperado La trayectoria electoral de Álava ha marcado siempre distancias de la de Vizcaya, ligada a su impronta como cuna del PNV y al peso del socialismo en la margen izquierda del Nervión, y también de la de Guipúzcoa, más afín al nacionalismo. Así, en los comicios autonómicos de 2001 la suma de la coalición PNV- EA más Euskal Herritarrok (la después ilegalizada Batasuna) copó más del sesenta por ciento de los votos en la circunscripción de Guipúzcoa y superó el 52 por ciento en Vizcaya, mientras en Álava quedó por debajo del 39 por ciento. En las últimas elecciones generales también hubo pauta de comportamiento diferenciada entre el territorio foral alavés y las otras dos provincias de la Comunidad autónoma: Guipúzcoa registró fuerte incidencia del voto nulo propugnado por Batasuna (11 por ciento) y otorgó escaños en el Congreso al PNV (dos diputados) al PSOE (dos diputados) a Eusko Alkartasuna (uno) y al PP (uno) en tanto que en Vizcaya el PNV lograba cuatro diputados, tres el PSOE y dos el PP. En Álava, de cuatro actas parlamentarias en juego, dos fueron para los socialistas, una para el PP y otra para el PNV. De forma que los alaveses sintonizaron con las tendencias del resto de España, al trasvasar a los socialistas, después del hachazo del 11- M, parte del voto otorgado anteriormente al PP. otorgar la capitalidad a Pamplona, levantada por los romanos sobre las ruinas de Iruña, poblado con tintes legendarios. Pero la voraz pretensión chocó con la propia solidez de la singularidad de Navarra. De modo que se optó por Vitoria con la doble estrategia de rescatar a la ciudad de su papel hasta entonces secundario y por la ambición de euskaldunizar un territorio híbrido y con escaso número de vascófonos, apenas un cuatro por ciento de la población cuando en 1981 se creó la autonomía. Ahora, con la masiva implantación del idioma en el sistema educativo, el 40 por ciento de los alaveses menores de catorce años lo entiende y es capaz de usarlo. Otra cosa es que esa lengua forme parte de sus conversaciones cotidianas. Milagro alavés Cinco lustros después sí ha habido un espectacular desarrollo económico, baza a la que se aferra ahora Ibarretxe para vincular autogobierno con prosperidad, ignorando el marco general de democratización y avance de España al que no es ajeno ese fenónemo. El milagro alavés lleva hoy los apellidos de las grandes empresas radicadas en la provincia: Mercedes- Benz, Gamesa (del sector aeronáutico) Michelin o Pepsi. La capitalidad (ayudada por las vacaciones fiscales vascas) ha permitido a Vitoria despegar, urbanizar a la sociedad alavesa en su conjunto y convertirla en polo de un desarrollo industrial vinculado a sectores innovadores, menos frágiles y obsoletos que, por ejemplo, la siderurgia de Vizcaya. La tasa de paro se situó en el último trimestre de 2004 en el 5 2 por ciento de la población activa, frente al 7 4 en 2003. Es decir, prácticamente un paro técnico y el menor registro alcanzado en los últimos años. Vitoria acapara más de 225.000 habitantes de los 300.000 que tiene el conjunto de Álava, lo que denota su inmensa vitalidad, coronada por rasgos de modernidad como el atractivo museo Artium, hermano del Guggenheim bilbaíno con menos cascarón y más contenido. Son las pinceladas de un elevado bienestar nublado sólo por los pasajes negros (Imaz cantaba en euskera los acuerdos del consejo de gobierno en Ajuria Enea cuando quebró sus palabras el bombazo que asesinó a Fernando Buesa y a su escolta, quién no se acuerda) en los que Álava siempre alza su voz diferente y templada, el caldo de su sabia convivencia macerada en la barrica de los siglos. En 1332 la provincia se vinculó a Castilla con un Fuero específico y no parece ahora dispuesta a romper la baraja, porque la baraja española es casi siempre vitoriana. De Heraclio Fournier. Los alaveses despuntan en bienestar Álava en datos -La provincia tiene una superficie de 3.047 kilómetros cuadrados y una población de 300.000 habitantes (225.000 de ellos en la capital, Vitoria) -La provincia posee el mayor PIB per cápita de España (23.862 euros al año por habitante en 2002) más del doble del que registraban varias provincias extremeñas y andaluzas. También sensiblemente superior al de Guipúzcoa (21.166) y Vizcaya (20.751) La media nacional era 18.208. -El precio medio de la vivienda en Álava es el mayor de España, por encima de Madrid y Barcelona, según el Consejo General del Notariado. Las casas que compraron los alaveses entre enero y junio de 2004 se escrituraron a una media de 434.740 euros (73,3 millones de pesetas) -Cuando nace la autonomía vasca en 1981, Álava sólo tenía un 4 por ciento de población vascófona. Hoy alrededor del 40 por ciento de los menores de 14 años conoce el euskera y es capaz de usarlo. Sin embargo, no se impone en el uso cotidiano y un reciente estudio señalaque el 66 por ciento de los alaveses rechazaría un mayor fomento de esa lengua. -Las principales instituciones alavesas son la Diputación (encabezada actualmente por Ramón Rabanera, del PP) las Juntas Generales parlamento provincial, presidido por el PSOE) y el Ayuntamiento de Vitoria, ahora gobernado en minoría por Alfonso Alonso, del PP. Comportamiento singular Cruce de caminos y de pueblos, Álava se crece en su tradicional mestizaje y su peculiar idiosincrasia, reflejada una vez tras otra en las sucesivas elecciones nacionales, municipales o autonómicas. Todos los grandes partidos tienen o han tenido una sucursal díscola en Vitoria, a lo largo de las dos últimas décadas: el PP vivió en 1990 la secesión de Unidad Alavesa, el partido foralista de centro- derecha, en tanto que el PSE ha tratado de digerir la escasa propensión de sus cuadros en esta provincia a componendas con el PNV en los últimos años. Incluso los nacionalistas han sufrido el progresivo distanciamiento o aniquilación de sus elementos más templados precisamente en este territorio: la neutralización de José Ángel Cuerda, quien fue conciliador alcalde de Vitoria durante más de veinte años, o la de Emilio Guevara, expulsado de las filas peneuvistas por sus críticas a Arzalluz y ahora reciclado como puente del socialismo hacia los de Imaz e Ibarretxe. De igual modo, la mayor cohesión de los partidos constitucionalistas en Álava que en el resto del País Vasco permite hoy (no sin dificultades) que el PP esté al frente de la Diputación Foral y del Ayuntamiento de Vitoria. También la suma de fuerzas permitió en 2000 descabalgar al PNV de la presidencia de la Vital Kutxa, principal Caja de Ahorros de la provincia, en favor del abogado Pascual Jover, respaldado por los constituciona- Triángulo político En Historia de Álava publicación dirigida por el catedrático de la UPV Antonio Rivera, ahora candidato en las listas del PSE- PSOE para las próximas autonómicas, se recoge la idea de que la provincia sintetiza el triángulo de las tres culturas políticas vascas (nacionalismo, izquierda no nacionalista y centro- derecha) por lo que esas diferentes sensibilidades han trazado un modelo específico de convivencia y tolerancia, con mejor resultado de higiene democrática en este territorio que en los otros dos del País Vasco, gracias a la alternancia de los grandes partidos en las instituciones provinciales. Recuerda Rivera la sucesión de dirigentes centristas, nacionalistas, socialistas y populares en esos puestos de mando que ha contribuido a contrarrestar el protagonismo del frentismo aranista en Vizcaya y Guipúzcoa. A la hora de engarzar el andamiaje en el que ahora se sustenta la Comunidad Autónoma, el nacionalismo escarbó en sus mitos y llegó a barruntar