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ABC DOMINGO 16 1 2005 Madrid 39 Asuntos Internos investiga al año un centenar de informaciones sobre posibles delitos cometidos por policías. Los más habituales son el tráfico de estupefacientes, delitos contra la propiedad y permitir la entrada a inmigrantes ilegales De policías a villanos TEXTO: CRUZ MORCILLO FOTO: ABC MADRID. El asesinato del agente José Manuel Álvarez Pacios ha puesto al descubierto dos casos de corrupción policial en la misma comisaría, la de Leganés. Ambos trabajaban supuestamente para una red de narcos colombianos haciendo vigilancias, escuchas y seguimientos. A raíz de estos casos todas las miradas se han vuelto hacia los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía, entre los que ha cundido un profundo malestar. Es patético que por dos delincuentes, porque esos no son policías, nos señalen con el dedo a todos. Un vecino me preguntó el otro día delante de mi hijo que con qué cara me ponía el uniforme y salía a la calle confiesa un agente de una comisaría madrileña que prefiere ocultar su identidad. Oficialmente los casos de Pacios y su compañero son un tumor que se ha extirpado extraoficialmente los policías piden que se aclare todo cuanto antes y pague cualquiera que esté implicado. El desánimo y la rabia corren parejos por las comisarías de Madrid. Las cifras oficiales dan la razón a quienes opinan que esta supuesta trama es un hecho aislado y minoritario que no debe empañar la imagen y el trabajo diario de miles de funcionarios. Faltas disciplinarias y sanciones Las faltas disciplinarias en que pueden incurrir los miembros del CNP podrán ser muy graves, graves y leves. Entre las muy graves está cualquier conducta constitutiva de delito doloso; el abuso de atribuciones y la práctica de tratos inhumanos o vejatorios a quienes custodien o el abandono del servicio, entre otras. Entre las graves figuran la exhibición del arma reglamentaria u otros distintivos de identificación sin causa justificada, embriagarse fuera del servicio o consumir drogas cuando afecte a la imagen de la Policía; no ir provisto del uniforme reglamentario en los actos de servicio... Las faltas muy graves están sancionadas con separación del servicio o la suspensión de funciones de tres a seis años; las graves con suspensión de funciones por menos de tres años, traslado con cambio de residencia, inmovilización en el escalafón por menos de cinco años y pérdida de cinco a veinte días de remuneración y suspensión de funciones; por faltas leves, pérdida de uno a cuatro días de sueldo y suspensión de funciones por igual periodo. Un centenar de agentes La Brigada de Régimen Interior de la Dirección General de la Policía, formada por Régimen Disciplinario y Asuntos Internos, es la que se ocupa de desentrañar cualquier tipo de actuación irregular que se detecte. Formada por un centenar de agentes investigan las informaciones que les llegan sobre posibles conductas desviadas, que pueden derivarse de una vía oficial, de una denuncia particular o surgir de cosecha propia según el argot. La parte fundamental la lleva Asuntos Internos, que investiga sólo hechos delictivos. Un centenar de casos al año, aproximadamente, en toda España cometidos por alguno de los 55.000 funcionarios del Cuerpo. En el transcurso de las averiguaciones unos se desechan directamente por su falta de fundamento, otros acaban en un expediente disciplinario y los realmente graves, es decir aquellos en los que se acredita que el funcionario ha cometido un hecho delictivo se judicializan. Hasta que no hay una sentencia firme el funcionario no puede ser expulsado del Cuerpo. En esta última categoría considerada muy grave acaban entre 15 y 20 casos al año, un porcentaje mínimo, que son juzgados por los tribunales correspondientes. Los más habituales son tráfico de estupefacientes, delitos contra la propiedad y permisividad por parte de los funcionarios para dejar pasar inmigrantes ilegales en nuestro El policía nacional Álvarez Pacios fue asesinado a tiros la noche de Reyes país- -sobre todo en los puestos fronterizos- Régimen Disciplinario se ocupa, en cambio, de temas menos graves que conciernen sobre todo al comportamiento de los agentes, tales como la uniformidad. Aquí existen órganos sancionadores a nivel local, provincial y central. Al hablar de corrupción policial los ciudadanos echan mano de la vieja leyenda de los agentes- taxistas o agentes- porteros, unos pluriempleos que están sancionados pero de los que no se ocupan los detectives de policías camufladas sus identidades por lo delicado de sus cometidos. Fue, sin embargo, la proliferación de policías al volante de un taxi la que suscitó la creación del primer grupo de Asuntos Internos que se creó en los años 80 en la Jefatura de Policía de Madrid, integrado sólo por tres o cuatro funcionarios, para investigar el absentismo laboral de un número creciente de funcionarios. Tras destaparse la que ha sido la mayor mafia policial descubierta en España, el grupo que hizo desaparecer al delincuente Santiago Corella el Nani la Policía creó un grupo especial dependiente de la Subdirección General Operativa, ya con mayor calado. Y es ya en los años noventa cuando se instaura una Brigada de Régimen Interior, germen de la actual, con las dos subdivisiones mencionadas y nutrida por un centenar de policías. En última instancia es el Consejo de Policía el órgano encargado de emitir informes en los expedientes disciplinarios que se instruyan por faltas muy graves contra miembros del CNP y debe informar, también siempre que lo solicite el interesado, en caso de faltas graves. Al año el Consejo suele revisar El primer grupo de Asuntos Internos se creó en Madrid para investigar el absentismo laboral de policías pluriempleados en el taxi entre 10 y 15 casos, normalmente cometidos en fechas anteriores. En la última comisión, por ejemplo, se analizaron siete expedientes. Los hay de todo tipo: por embriaguez, por discusiones con un mando, por atracos, venta de datos informáticos, malos tratos y otros muchos más graves. En muchos de los analizados en los últimos años por el Consejo de Policía está presente el tráfico de estupefacientes. Así en 2002 se detuvo a un agente que hacía de camello e intentó introducir cocaína en una maleta procedente de Colombia; dos años antes un agente, que trabajaba para unos narcos, secuestró a un individuo para averiguar dónde ocultaba un alijo de hachís. Un caso que provocó un gran malestar fue el de un policía, hijo de agente, que dio una paliza y abandonó a su mujer en una cuneta, magullada, donde pasó la noche entera. El Consejo tuvo que valorar una carta que envió la víctima pidiendo que no expulsasen a su marido porque había sido algo aislado y sólo tenían su sueldo para vivir. Los vocales del Consejo obviaron esta petición y su compañero fue expulsado.