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26 DOMINGO 16 1 2005 ABC Internacional Mahmud Abbas abandona el ex cuartel general de Arafat en Ramala tras su juramento como presidente de la Autoridad Nacional Palestina AP Mahmud Abbas tiende una rama de olivo a Israel al jurar como rais palestino El nuevo presidente de la ANP llama a un alto el fuego mutuo y completo b Israel mata a 7 palestinos en Gaza y acusa a Abbas de estar detrás del atentado de Karni por no usar a sus 30.000 policías para impedirlo y detener a los culpables JUAN CIERCO. CORRESPONSAL RAMALA (CISJORDANIA) Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) no es un advenedizo. Lleva muchos años en la lucha por hacer justicia y crear un Estado palestino viable. Es, por lo tanto, más consciente que casi todos de las dificultades que entraña el objetivo. Y sabe que después de una tormenta viene la calma, y luego la tempestad, y más tarde el sosiego... y vuelta a empezar. Pero incluso este hombre gris, sin carisma, sin la exuberancia de Yaser Arafat, tan descomunal el personaje como su causa, tiene sueños y deseos. Sueños y deseos expresados ayer en Ramala, en la mukata en la que permanece enterrado Arafat, en un discurso sobrio y aburrido que siguió a una ceremonia anodina y austera, huérfana de emoción, en la que juró como presidente de la Autoridad Nacional Palesti- na (ANP) Sueños y deseos que chocan de bruces, brutalmente, sin anestesia ni advertencia alguna contra el muro infranqueable, ilegal y racista palabra de Abbas, de la realidad sobre el terreno. Sueños y deseos, expresados con serenidad entre las telarañas de los rincones de la sala, que hablan de un alto el fuego mutuo, supervisado por una comunidad internacional que no debe permanecer al margen de los acontecimientos. Y allí se erige la realidad de 7 palestinos muertos en Gaza en diversas operaciones del Ejército israelí, sólo horas después del atentado palestino contra el paso comercial de Karni en el que murieron 6 civiles israelíes. Sueños y deseos que llevan al nuevo presidente de la ANP a tender la mano a Israel, a ofrecerle una rama de olivo para hacer la paz. Pero la realidad dice que Sharón ha cortado todo diálogo con la dirección palestina y ha acusado incluso al propio Abbas de estar detrás del ataque contra Karni por conocerlo de antemano sus servicios de seguridad y no hacer nada para evitarlo, por disponer de 30.000 policías y no dar un solo paso para detener a los culpables. Sueños y deseos que le empujan a hablar de paz, de una paz justa, de un acuerdo permanente que no interino que debe partir del cumplimiento en paralelo de la Hoja de Ruta aunque no debe quedarse allí. Pero la realidad insiste en ir en dirección contraria. Caso de hablar, que por ahora no está nada clara la opción, Sharón lo hará de cuestiones de seguridad no de asuntos políticos. En una ceremonia austera, el líder palestino volvió a calificar el Muro de ilegal y racista Los sueños y deseos de Abbas chocaron ayer con la dura realidad de nuevos choques armados Deseos y sueños que le impulsan a lanzar mensajes soterrados a Hamás, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, el Yihad Islámico, sin nombrarlos, respecto a acatar el imperio de la ley. Se trata de convencer, no de vencer; de sumarlos a su proyecto no de combatirlos por la fuerza. De desplazarse mañana a Gaza para intentar negociar una hudna Y la realidad que esta vez une a israelíes y extremistas palestinos. Los primeros niegan la estrategia de Abbas y le exigen mano dura. Los segundos también la rechazan, aunque alaban el discurso, y abogan por resistir hasta el final de la ocupación. Y lanzan 4 cohetes Qassam contra colonias judías de Gaza e hieren de gravedad a un niño de 7 años. Y lanzan otro contra Sderot y dejan a una niña de 15 en estado crítico. Sueños y deseos que muestran en el horizonte a israelíes y palestinos viviendo juntos y compartiendo la tierra, mientras la realidad, tozuda, terca, dicta que Gaza está cerrada a cal y canto y aislada del mundo. Y más sueños y más deseos, en un discurso largo, denso, espeso, que lla-