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6 Opinión DOMINGO 16 1 2005 ABC SERGI DORIA Para Ibarretxe y Atutxa no existe el Individuo sino la Misión. No la Mirada sino la Visión CENTENARIOS La gran familia abertzale, cien años más tarde, ha decidido sumarse a los fastos del IV Centenario del Quijote con una nueva versión de la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron le muchas vueltas, decidió echar la culpa a la mula, que era de las malas de alquiler apostilla cervantina de la que Unamuno se apresuró a deducir que ni siquiera se trataba de una honrada mula vasca: Y así fue vencido el vizcaíno, pero no por mayor flaqueza de su brazo ni menor coraje, sino por culpa de su mula, que no era, de cierto, vizcaína (Vida de don Quijote y Sancho, IX) DE ATOCHA A ATUTXA TOCHA en el aciago 14 de marzo, deus ex machina que hundió un PP agarrado a la autoría etarra del atentado. No era una hipótesis baladí. Cuarenta años de franquismo y cuarenta de independetismo armado con casi mil cadáveres. Atutxa en el anticiclónico 14 de enero: puesta de largo del plan Ibarretxe. Los que le abuchean llevan boina: a la entrada del vasco en el Congreso, muchachada falangista con pancarta cuadrada, como la que portaban José Antonio, Ledesma y Ruiz de Alda el 7 de octubre del 34, tras la noche loca de Companys: ¡Viva la unidad de España! Después de aquello, el Tsunami. Ibarretxe y Atutxa no se tocan con boina, pero no están muy lejos de los cruzados carlistas. Los de los Fueros Viejos. El Liberalismo les molesta: tres guerras en el XIX para nada. El 36 se tiraron al monte con el director Mola. Luego, cuando el franquismo no mola, a seguir el sendero luminoso del corazón del bosque. Uno se imagina a Ibarretxe charlando en la casa del padre Idiazábal, txacolí, melancolías de caserío. Toda revolución- -proletaria, étnica, nacional, secesionista- -alborea en un paisaje idílico de cuento infantil. El mito es bello y el pueblo necesita encantarse o encastillarse con algo. Algunos políticos- -centralistas y periféricos- -abonan el terruño de las bellas palabras. Lo siembran primero con piropos al pueblo y luego recogen la cosecha de votos. El lendakari musitó a los suyos que tenía un plan y hasta les ha hecho creer que son mayoría. Sin mirar a Francia, ni a Navarra, ni al Estado. Para no acabar a tortas exclamó con desenvoltura de esposa despechada, se debería llegar a una relación, amable con España. ¿Habría que llamar al constitucionalista o al abogado matrimonialista? Y si no se negociaba, prosiguió, daría la palabra al pueblo. El pueblo... La gran palabra. Como Libertad, Igualdad, Fraternidad, Paz o Solidaridad. Ya lo decía Simone Weil: esas palabras, si no se concretan, las carga el diablo. Los humanos, escribió, somos muy diferentes en cuanto a las pasiones individuales que nos arrastran. Y si una pasión individual puede conducir a la mentira y a la injusticia, una pasión colectiva es una multiplicación de esto a la enésima potencia... Mal asunto eso de invocar al pueblo. ¿Qué es? ¿Se cuantifica en la calle? ¿En los decibelios del grito? ¿En el chasquido de un cargador? Para Ibarretxe y Atutxa no existe el Individuo sino la Misión. No la Mirada sino la Visión. Los políticos de las bellas palabras temen vocalizar las crudas realidades. Si miramos atrás, la Historia inquieta... La pancarta del 34... ¿Suspensión del Estatuto? No menteis a la bicha... pero tampoco mintais al pueblo. O mejor dicho, al ciudadano. Este país sigue preguntándose en qué piensan sus políticos cuando se dan la mano antes de meternos a todos en un callejón sin salida. Entre el humo de Atocha y los humos de Atutxa adentrarse ahora en el callejón de Ibarretxe es un mal plan. A H ñor de Bilbao volvió a ocuACE cuatro siglos, parse de esta historia. Haun vasco y un paisabía en ella algo que no encano de Bono se enconjaba, algo que le había desatraron en un atasco de tráfizonado profundamente desco provocado por el segundo de que, en su adolescencia, de ellos. Mantuvieron una la leyera por primera vez. breve y airada discusión so ¿Cómo era posible, se prebre estatutos sociales y preJON JUARISTI guntaba angustiadísimo ferencias circulatorias y el don Miguel de Unamuno primero propuso arreglar (más conocido en el vecindario por sus discrepancias a tortas. Cervandoña Angustias) que un manchego tes congeló la imagen en el momencualquiera- -un maqueto al fin y al to en que ambos, sobre sus respecticabo, como habría dicho su coetávos vehículos de tracción más anineo y coterráneo, el ya para entonmal imposible, se disponían a sacuces finado Sabino Arana Goiri- -hudirse recíprocamente, y se fue a dar biera dejado fuera de combate en una vuelta por la España profunda menos de un minuto a todo un gay, de paso, a cobrar unos recibos. Vallardo vizcaíno? La cuestión no es inrios años después, en Toledo, descutrascendente, porque el relato de Cibrió que un moro había escrito la de Hamete Benengeli vulnera las recontinuación del incidente. Tras glas de toda verosimilitud fílmica o cercenar media oreja de su contrinfutbolística. Resulta tan increíble, cante, el vasco recibió de éste un salvando las distancias, como que mandoble que le abrió en canal el el Albacete pueda eliminar al Athlérabillo de la boina, interesándole la tic, por goleada, en los cuartos de fifontanela cromañoide y causándole nal de una Copa del Rey. El orden una hemorragia- -quién lo diría- -secreto de la Creación se trastocacerebral. Intentó recuperar el equiría de inmediato. librio, pero la mula que montaba, espantada, derrapó unos metros más L problema, insisto, es de una allá y lanzó su jinete al suelo. El hondura metafísica insondamanchego se le acercó premiosable (todavía hoy escandaliza y desvemente, dispuesto a escabecharlo, y la al portavoz nacionalista Ercoresólo la intercesión de una señora de ca, sin ir más lejos) Pero a UnamuBilbao evitó que el asunto pasara a no no había problema metafísico mayores. que se le resistiese. Después de darTrescientos años después, un se- L E A gran familia abertzale, cien años más tarde, ha decidido sumarse a los fastos del IV Centenario del Quijote con una nueva versión de la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron. El por qué de tal decisión hay que buscarlo en el citado ensayo unamuniano, que ya en el momento de su publicación, levantó ampollas en la sensibilidad nacionalista. A Unamuno, como es sabido, le perdía el ingenio. No supo reprimirse y perpetró, a propósito del episodio quijotesco, una metáfora agresiva: Aprended, hermanos míos de sangre, a pelear apeados, apeados de la mula rabiosa y terca que os lleva a su paso de andadura por sus caminos de ella, no por los nuestros y míos, no por los de nuestro espíritu, y que, con sus corcovos, dará con vosotros en tierra, si Dios no lo remedia La metáfora era demasiado transparente y le ha estado doliendo a la descendencia política de Arana Goiri, a lo largo de un siglo, como un picotazo de tábano en la grupa lustrosa. Nada más natural que intentar aliviarse el escozor, pero quizá Ibarreche esté exagerando su identificación temperamental con la difamada mula. REVISTA DE PRENSA qué la última de Clint Eastwood, Million Dollar Baby le deja no fuera de combate, sino por los suelos, para a continuación contraponerla a Mar adentro que le arrebató. Dice que ambos filmes cuentan la historia de alguien discapacitado que desea poner dignamente fin a su vida: Mi problema no es con los complejos sentimientos implicados en el deseo de morir de alguien afligido, sino en cómo la historia de quien persigue la muerte es contada Mientras el filme de Eastwood le deja al crítico en la desesperanza, Mar adentro le hace remontarse a las más fantásticas cimas del amor entre un hombre y una mujer. Y cuando escribo remontarme lo digo literalmente para describir una de las más grandiosas escenas de amor de la historia del cine Para quien ha visto cómo el tetrapléjico Ramón Sampedro, que con tanta verosimilitud y magnetismo encarna Javier Bardem, se levanta de la cama, la retira, abre la ventana y se echa a volar sobre los montes y valles de Galicia para abrazarse a Belén Rueda en una playa de la costa de la Muerte mientras vibra el aria Conquistaré del Turandot de Giacomo Puccini sabe lo que significa el euforizante bien llorar del que hablaba el inolvidable Ángel Fernández Santos. Hay algo más que una pequeña dosis de audacia por parte del director en esta incursión parecida a un sueño en el reino de lo que Blaise Pascal sintetizaba mejor en el aforismo las razones del corazón Esta audacia habría que considerarla natural en un director cuya oeuvre (obra) empapada en lo ultramundanocomprende las películas Tesis Abre los ojos y Los otros No se olvida Sarris de elogiar al prodigioso elenco femenino que, junto a Belén Rueda, hace volar un filme dramático, pero no triste: Lola Dueñas y Mabel Rivera, para terminar resaltando el jubiloso estoicismo de Ramón rendido por Bardem, uno de los grandes actores del mundo ALFONSO ARMADA Elogios para Mar adentro Si algo distingue al New York Observer es su irónica devoción por la intelligentsia manhattanita, los entresijos del mundo periodístico y literario, además de las extravagancias que acaban convirtiéndose en moda, agotadora pasión efímera. Sus críticos son tan duchos como afilados, como Andrew Sarris, que explora la cartelera cinematográfica. En su última incursión, en vísperas de los Globos de Oro que se entregan esta noche en Los Ángeles Mar adentro de Alejandro Amenábar, aspira a los premios a la mejor película extranjera y al mejor actor, Javier Bardem) Sarris dedica amplio exordio a demostrar por