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ABC SÁBADO 15 1 2005 Los sábados de ABC 103 delos nuevos. ¿Es que no hay creadores buenos? -El mundo de la creación es difícil, y en joyería es también difícil hacer productos nuevos. Sacamos al año dos colecciones y empezamos a hacerlas 18 meses antes. Primero se define una temática, luego se lleva al papel, después se hace el modelo en cera para adaptarlo, más adelante hacemos un modelo en plata, donde se afina aún más el detalle, se escogen las piedras y, por último, se hace en oro. En España hay creadores con talento porque tenemos una enorme tradición creativa y un bagaje cultural importante, pero en joyería no sólo hay que tener talento creativo sino el canal necesario para hacer que esa creatividad se convierta en productos que se vendan. ¿Salen de las escuelas de diseño o son autodidactas? -Es una combinación de ambas cosas pero hace falta un cierto conocimiento de la técnica. Como en todas las áreas del diseño cuando uno tiene esa fuerza creativa encuentra la forma de expresarse. ¿Cataluña es más creativa que Madrid? -Tiene más capacidad de admitir la innovación y de recoger e incorporar tendencias. ¿Quiénes son los que pitan en la joyería actual? -Brasil está haciendo una joyería muy interesante, llena de color, que merece la pena seguir de cerca, pero la creación está en Italia, Francia... ¿Están surgiendo nuevos diseñadores con marcas interesantes? -Las marcas no surgen de repente. Empezaron en algún momento cuando hubo un gran genio creativo que las inició, porque en esta industria lo más importante es la capacidad creativa, la innovación y el diseño. Siempre hay un genio que crea un concepto que transciende. Eso son las marcas. ¿Hacia dónde camina la joyería? -Se acerca cada vez más a las tendencias de la moda. Hay una vuelta a los 50 con enormes anillos y cadenas de oro amarillo (retorna con fuerza) Vienen joyas de inspiración decó e influencia oriental, joyas transformables, versátiles: una parte de ellas se lleva durante el día y por la noche se luce completa. -Ese boom en joyería de piedras grandes y vistosas, ¿a qué se debe? -Porque la joyería cada vez está más unida al mundo de la moda. Y la moda, tras el minimalismo, llega llena de color. Ahora estamos recogiendo la tendencia de los años 50, con los coctails rings (anillos con enormes piedras) porque Pendientes de la colección Taj Mahal realizados en oro blanco, diamantes y zafiros rosa Pendientes en oro blanco, diamantes y zafiros naranjas con plumas también naranjas Sortija Nankin en oro amarillo y topazio azul engarzado sobre las cabezas de cuatro dragones se está recogiendo y reinterpretando la moda de los 50, 60 y 70. ¿Son los italianos los más lanzados en joyería? -Italia es un país con una enorme capacidad de innovación y puede que sean ellos los primeros que hayan adaptado esta tendencia, porque tienen un mercado muy receptivo a las innovaciones. Les entusiasma la creatividad y tanto los fabricantes como marcas o consumidores se arriesgan. ¿La joyería española es arriesgada? -Cada día más, porque cada vez estamos mejor informados sobre las tendencias de la moda y de lo que ocurre, y eso nos lleva a cambiar más rápidamente, pero no tenemos la capacidad de innovación de los italianos. No somos tan rápidos como ellos adoptando las nuevas tendencias. Sin embargo, los jóvenes son muy permeables a las influencias externas, más flexible. ¿Qué papel juegan las empresas artesanas? -En nuestro caso son clave, porque la artesanía nos permite ser diferentes. Hay un conocimiento, dentro de la casa, que se transmite de generación en generación, que es un saber hacer artesanal que nos permite realizar un producto con un estilo diferente, original. Pero a pesar de todo, la artesanía por sí misma no es suficiente. Necesitamos ponerla al servicio de la creatividad y eso es lo que hacemos. Nosotros mantenemos oficios artesanales como el cincelado o el pulido a mano y como en la alta costura de la moda, en la alta joyería las piezas hay que mirarlas por detrás, para apreciar su nivel de calidad. No basta con que la pieza sea antigua y artesanal, porque antiguamente había piezas con calidad y otras sin ella. ¿Quién tiene más sensibilidad, el hombre o la mujer? -No es sólo cuestión de sensibilidad sino de hábitos. Tradicionalmente las joyas las compraban los hombres para regalar, pero como ahora las mujeres tienen sus propios recursos, toman las decisiones sobre cómo gastarlos y compran para sí mismas. La actitud que tienen el hombre y la mujer cuando se acercan a una joyería es muy diferente y esto está llevando a una transformación de la industria. El hombre está más interesado en la dimensión de inversión; la mujer, se inclina por el diseño y la afinidad con la moda. Ella cuando se compra una joya quiere sentirse mejor y más bella. Él busca expresar a través del regalo otras cosas: poder, dinero... VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE CARENCIA Columnista en busca de inspiración M e gustaría ser una buena columnista (también me gustaría saber qué demonios es eso del columnismo) Pero me temo que no cumplo con los requisitos mínimos. No tengo ni idea de cuando se convocan manifestaciones en la puerta de una embajada y tampoco me mandan cartas para denunciar injusticias. Hacen bien porque yo veo una injusticia y me encariño con ella. El Banco Popular decide que va a cobrar comisión por sacar pasta de sus cajeros automáticos fuera del horario de oficina y, como cliente preferente de esa entidad (si hay que cobrar comisiones me las cobran preferentemente a mí) lo veo bien. Mi vida y mi hacienda no van a cambiar. Cuando tengo que utilizar un cajero, los de mi banco andan en el quinto pino, así que siempre digo sí (sí, deseo continuar; soy así de fácil) Tanto gasto habitual me provoca ganas de meter la tarjeta en la primera ranura que veo de las mías, aunque no necesite dinero. Como de momento es gratis... Tratar problemas candentes también estaría bien a la hora de ser una buena columnista. Pero es que, después de leer varios periódicos, la noticia que más me impacta es que en la mayoría de teclados de ordenador hay restos de comida basura y pelo púbico. Hombre, por favor. Y en lugar de pensar en el planazo Ibarretxe me paso el día pensando en cómo ha llegado el pelo púbico desde su hábitat al hueco entre la u y la i (también en que no voy a volver a utilizar sin guantes un teclado que no sea el mío) De todas maneras, todo lo anterior es secundario porque se puede ser columnista política, económica o ligera (de cascos) De lo que se escriba no es lo importante. Tampoco el estado civil o si una se ha reproducido o no. Hay columnistas con marido y las hay sin marido. De las que tienen marido, unas hablan del mismo y otras no (aunque pueden ir a una tertulia televisiva y mandarlo a la mierda) Se pueden tener hijos o no (e igualmente, aun teniéndolos, contar sus cosas o no) Pero si hay algo en lo que las columnistas que me gustan coinciden es en el perro. Todas (y estoy pensando en cuatro) tienen perro. Así que a la falta de talento y a la sintaxis Mies van der Rohe (menos es más) añadiré en mi haber ¿o es en el debe? que no tengo perro que me ladre. Eso, claro, me resta recursos a la hora de ponerme a escribir. No es que me quiera justificar, pero las cosas como son. Nada tengo en contra de los perros de las demás (ni de los hijos o los maridos) pero a mi carácter se acomoda mejor lo del pelo púbico en el teclado. No voy a llegar a nada.