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ABC SÁBADO 15 1 2005 Sociedad 51 Salud Lo que debe saber un hipertenso Aunque se encuentre bien puede tener la presión arterial elevada. Algunas pacientes sólo se toman la medicación prescrita cuando tienen dolor de cabeza o se sienten mareados. Esto es un grave error, según la Sociedad Española de Hipertensión. Está demostrado que el sobrepeso, además de elevar las presiones arteriales, limita la efectividad de los fármacos, de tal forma que a mayor sobrepeso mayor cantidad de fármacos y peor control de la hipertensión. ¿Se debe reducir la sal? Sí, como norma general, aunque los efectos no se notan por igual en todos los pacientes. Hay hipertensos sensibles (alrededor del 60 y resistentes a la sal (40 de los pacientes) Los primeros reducen las presiones al disminuir el consumo de sodio, los segundos no las modifican, pero en cualquier caso la reducción de sal mejora el funcionamiento cardiovascular. Beber con moderación. El vino no es nocivo, sólo lo es si se toma en exceso. La tensión sólo se eleva con cantidades elevadas de alcohol. No más de tres tazas de café. Existe la creencia de que el hipertenso no debe probar el café. Sin embargo, no parece que el consumo de más de tres tazas diarias, se asocie a elevaciones de la presión arterial. Veinte minutos diarios de ejercicio, tres días a la semana, como mínimo. El deporte no sólo reduce los niveles de tensión, sino que también proporciona un efecto beneficioso sobre otros factores de riesgo cardiovascular conocidos, tales como la obesidad, diabetes o el colesterol. Aumentan los años de vida. El perjuicio que produce la hipertensión arterial ha sido desconocido durante mucho tiempo. Hasta los años sesenta no se demostró con claridad que mantener la presión elevada producía complicaciones severas (hemorragia cerebral, angina de pecho, infarto de miocardio e insuficiencia cardiaca congestiva) y que la reducción prolonga la vida. (Más información de la Sociedad Española de Hipertensión en www. seh- lelha. org tránsito a las costumbres accidentales ha sido muy rápido para los países menos desarrollados comenta. 14 9 es la combinación asumida por la mayoría de los médicos para empezar a tomar medidas que reduzcan la presión. Sin embargo, los norteamericanos ya hablan de una nueva categoría de pacientes: los prehipertensos. En esta nueva categoría, considerada la antesala de la hipertensión arterial se agrupan todos los que tienen 12 de sistólica- -de alta- -y 8 ó 9 de diastólica- -de baja- Las guías norteamericanas consideran que el riesgo comienzaantes y aunque no necesiten medicación, deberían con urgencia empezar a perder peso, a hacer más ejercicio y mejorar su dieta. En España las guías mantienen la voz de alarma en el tradicional 14 9. Para Josep Redon no debería haber cifras fijas. ¿Su máxima? La tensión arterial cuanto más baja mejor, como el colesterol Un cigarrillo más, de los miles que se consumen cada día y ponen en peligro la salud pública REUTERS Las tabaqueras financiaron estudios para silenciar los riesgos del tabaco The Lancet cuenta la estrategia para ocultar efectos cancerígenos Universidad de California explican cómo la industria pagó a científicos para cuestionar el efecto del humo del tabaco y las mutaciones genéticas N. R. C. MADRID. Esta es otra historia de cómo las compañías tabaqueras pusieron todo su empeño en silenciar los verdaderos peligros del humo del tabaco. O la verdadera historia del gen p 53. En 1990 varios estudios científicos demostraron que el benzopireno, una sustancia presente en el humo del tabaco podía causar daños o mutaciones en el citado gen. Seis años después otra investigación mostró la relación entre el benzopireno y las mutaciones genéticas encontradas en pulmones humanos. Este último estudio, publicado en la prestigiosa revista Science proporcionó una evidencia científica de peso para demostrar el efecto cancerígeno del humo del tabaco. Las mutaciones en el gen p 53 están en más de la mitad de todos los tumores que padece el ser humano, incluyendo el 60 por ciento de todos los cánceres de pulmón. b Científicos de la nes. El objetivo final era aportar suficientes dudas para que se desestimaran las conclusiones del estudio de Science Stanton incluso ofrece datos de cómo varias compañías de tabaco estudiaban los efectos del tabaco en el gen p 53 antes de 1996, cuando apareció el estudio que les perjudicaba. Después su estrategia fue implantar la duda, con ayuda de algunas publicaciones científicas que incluyeron en sus páginas estudios cuya imparcialidad podía cuestionarse. Se destacan dos trabajos publicados en la revista Mutagenesis cuyo editor jefe, tenía un currículo como consultor de una compañía tabacquera. En ambos, por su puesto, se negaba la relación entre el benzopireno y sus efectos cancerígenos. También se cuenta que a principios de los años 90, varias industrias del tabaco pagaron 156.000 dólares (119.000 euros) a trece científicos pa- ra que escribieran cartas al director donde cuestionaban la relación peligrosa. Algunas de esas cartas llegaron a publicarse en publicaciones tan conocidas como JAMA, la revista de la Sociedad Médica Americana. la propia Lancet -la misma que publica ahora el estudio de Stanton- -y Journal of the National Cancer Institute especializada en cáncer. La industria no ha cambiado Esta presión mediática continuó hasta 2001, lo que demuestra que la industria no ha cambiado sus prácticas aunque ahora se esfuercen en ofrecer otra imagen, explican los investigadores de la Universidad de California. Su advertencia va aún más lejos y predispone contra los conflictos de intereses que pueden tener algunos científicos. Los autores y las publicaciones especializadas deben estar alerta ante estos interes y aplicar estándares rigurosos Nuevas pruebas sobre la relación del cáncer y el humo del tabaco Otra razón para no furmar la ofrecen médicos de la Universidad de Cornell (EE, UU. En la revista Cancer Research aseguran que los fumadores tienen hasta cuatro veces más cantidad de la proteína cancerígena COX- 2 en la boca que los no fumadores. Según los científicos, el humo del tabaco desencadena la producción de esta proteína celular vinculada al desarrollo y la progresión del cáncer. El humo del tabaco también promueve una rápida producción celular de dos proteínas que inician la activación del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) que conduce a la producción de COX- 2. Este hallazgo ofrece una nueva información sobre los mecanismos por los que el humo del tabaco provoca cáncer, así como la importancia de utilizar el COX- 2 y el EGFR como dianas terapéuticas en el intento de reducir el riesgo de tumores de boca y garganta relacionados con el tabaco. Sembrar la duda Pero la industria del tabaco no estaba dispuesta a cruzarse de brazos ante tan pésimas noticias para sus beneficios. Stanton Glantz, del Centro de Investigación, Prevención y Control del tabaco de la Universidad de California, y sus colegas cuentan en The Lancet cómo actuaron las empresas y compraron voluntades científicas para contrarrestar esas investigacio-