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20 Nacional PROPUESTA PARA LA CONVENCIÓN MUNICIPAL DEL PSOE EN SAN SEBASTIÁN SÁBADO 15 1 2005 ABC El alcalde de Sevilla propondrá hoy en la cumbre de regidores socialistas que se celebrará en San Sebastián que se rebaje de 18 a 16 años la edad mínima exigida para votar en las elecciones municipales. Reproducimos el texto que Sánchez Monteseirín va a presentar NUESTROS ADORABLES VECINOS DE 16 Y 17 AÑOS X l dcho al voto de ls jovnes n ls elec municpls ALFREDO SÁNCHEZ MONTESEIRÍN Alcalde de Sevilla l debate territorial español actual debe afrontar una profunda reflexión sobre el papel de los gobiernos locales en la España del siglo XXI. Estamos en un momento trascendente de nuestra historia democrática. Quizá como en los años en que se empezó a construir la España de las autonomías. Solo que en esta ocasión las ciudades no pueden quedar orilladas. El poder local no puede seguir siendo el convidado de piedra y el pagano de los conflictos de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas. En el proceso de redefinición de las competencias autonómicas y del Gobierno central en que nos encontramos hay que introducir a los Ayuntamientos. Porque el municipio es el tercer pilar sobre el que se asienta la articulación territorial del Estado. Me consta que es intención del Gobierno de España, aprovechando las reformas estatutarias, incorporar la voz y las necesidades de los Ayuntamientos. Y que éstas sean tenidas en cuenta para establecer mecanismos de cooperación entre el Gobierno central, las Comunidades Autónomas y los Municipios, en un proceso basado en el acervo europeo del discurso sobre la gobernanza que declara la autonomía política de un poder, el local, legitimado democráticamente para dar respuestas locales a temas globales. Queda atrás la lectura de la autonomía local como autonomía administrativa vinculada a la gestión de unos intereses privados del municipio: es autonomía política con anclaje directo en la Constitución. En Sevilla, y en otras grandes ciudades españolas, estamos aplicando con éxito sistemas de amplia participación vecinal, como los procesos de planifica- E ción concertada o los presupuestos participativos, en línea con las reformas para la modernización y la profundización de la democracia y las libertades impulsadas por el Gobierno de la Nación. Todas estas consideraciones nos llevan a plantear para su más amplia discusión un avance crucial en el crecimiento democrático de las ciudades: la extensión del derecho a voto en las elecciones locales a los mayores de 16 años. Al igual que ya existe la particularidad de que los extranjeros votan a sus munícipes (y no lo hacen en otros comicios) propongo esta nueva singularidad local del derecho a voto a los 16 años en las elecciones municipales. El derecho al sufragio activo, como todos sabemos, ha ido evolucionando desde las restricciones originarias hasta el carácter universal actual. Se fueron, con el tiempo, superando los temores, normalmente manifestados desde el poder, a la capacidad de decidir que tuvieran los ciudadanos. Así, más recientemente de lo que podemos hoy creer, la democracia censitaria suponía que sólo aquellas personas con unas determinadas rentas tenían plena capacidad para razonar y decidir su voto. La incorporación de la mujer al derecho de voto superó reticencias semejantes en cuanto a su capacidad y conocimientos. Incluso fuerzas de izquierda fueron reacias durante la República sobre la base de estos mismos argumentos: veían a las mujeres como fácilmente manipulables, sobre todo desde los confesionarios. Respecto a la edad, la consideración de la plena mayoría ha ido pasando desde los 25, a los 21, a los 18 comunes en la mayoría de los países, hasta los 16, para diversas cuestiones en distintos ámbitos. Incluso en algunos casos se han exigido edades diferentes a hom- Alfredo Sánchez Monteseirín bres que a mujeres. De forma inadvertida, pero perseverante, los Ayuntamientos, en los últimos veinticinco años, han contribuido sobremanera a construir la democracia en nuestro país, constituyendo como una escuela de aprendizaje de la ciudadanía en los valores cívicos de la convivencia. Nada de eso surgió por generación espontánea. Entonces, como hemos de hacer ahora, estas condiciones fueron promovidas desde el gobierno y las leyes, afrontando un reto apremiante, ejerciendo un firme impulso político: el que necesita la articulación jurídica de esta propuesta de ampliación a los ciudadanos y ciudadanas de entre 16 y 18 años del derecho al voto en las elecciones locales. Sería una excelente manera de incorporar a la vida democrática a los y las jóvenes, teniendo en cuenta que será más fácil que se sientan concernidos por los asuntos locales, de su ciudad, de su barrio. Sería un buen aprendizaje en democracia, precisamente iniciándose en tomar decisión en las urnas sobre los temas que les son más cercanos. Sería una suerte de pedagogía democrática que ayudaría a reducir los niveles de abstención política entre los jóvenes, motivándoles para que salten del altruismo cívico al compromiso político y viceversa, como vasos comunicantes de la conciencia social y solidaria de la persona humana, del animal político que esta es aún sin saberlo. Contribuiría a incorporar a los chicos y a las chicas, desde sus primeros años de juventud, a la vida ciudadana en plenitud, identificándolos con su comunidad. Una comunidad que les da la oportunidad de decidir en el momento clave de la democracia, que son las elecciones. Si pensamos que el derecho a voto de los extranjeros es una buena medida para facilitar su integración en las comunidades locales, de la misma manera el derecho a voto en las elecciones locales de los mayores de 16 años también contribuiría a la activación de los jóvenes en la vida ciudadana para que nada común les sea ajeno. En definitiva, voy a proponer, para su inclusión en el Libro Blanco sobre la Reforma del Gobierno Local- -que está elaborando el actual Gobierno a fin de dar cobijo y soporte a las demandas de los Ayuntamientos (y en cuyo abierto espíritu se inspiran todas estas sugerencias) -que se adelante el derecho de sufragio activo a los 16 años, con carácter particular para las elecciones municipales. Si la participación popular en la vida pública local constituye un activo fundamental que complementa la representación política, tiene todo el sentido en este escalón institucional la incorporación al sistema democrático, mediante el voto, de una franja de ciudadanos y ciudadanas que harán más rica y más dinámica, más plena, la política local. Y, más allá de todo ello: propicia una primera y pronta inmersión de los jóvenes, -en momentos decisivos para la formación de la personalidad de los individuos en los que por ejemplo se está aprendiendo a consumir, a amar, a competir, a optar... como adultos- en el hábito más público y notorio de la socialización humana: el sufragio. Lo dicen los psicólogos, los educadores, los sociólogos, los juristas... lo sabemos los médicos. Y los padres y madres, más que nadie, lo sufren un joven de 16 años está más que capacitado para saber lo que quiere... Se trata simplemente de ponerlo ante esa capacidad de elección, implicarlo, responsabilizarlo respecto a su entorno más inmediato: su ciudad. Y para nuestros adorables vecinos de 16 y 17 años vaya una de las machadianas sentencias, donaires y recuerdos... del profesor Juan de Mairena. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y naturalmente, contra vosotros... Y a quien os eche en cara vuestros pocos años bien podéis responderle que la política no ha de ser, necesariamente, cosa de viejos.