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ABC SÁBADO 15 1 2005 Nacional EL DESAFÍO DEL PLAN IBARRETXE 15 LA MESA DEBERÍA DECIR NO JAVIER GUEVARA diputado foral de Presidencia de la Diputación Foral de Álava, ex parlamentario del PNV U Atutxa entrega el texto del plan en el Registro de la Cámara Baja POOL Gritos de terrorista y asesino de un pequeño grupo ultraderechista El presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, llegó poco antes de las diez de la mañana al Congreso de los Diputados para presentar la reforma estatutaria aprobada el pasado día 30 de diciembre por la Cámara autonómica. A las puertas del Congreso le esperaba un reducido grupo de manifestantes identificados como miembros de Falange que lo increparon al grito de terrorista y asesino Los manifestantes, que no llegaban al medio centenar, se concentraron desde media hora antes en la acera frente al Congreso en la Carrera de San Jerónimo, sin dejar de corear consignas en favor de la unidad de España, en contra de los nacionalistas vascos, de la reforma estatutaria vasca y del propio presidente del Parlamento de Vitoria. Momentos antes de que Juan María Atutxa llegara a la puerta del Palacio de las Cortes en su coche oficial, los concentrados, que portaban pancartas con símbolos falangistas y banderas nacionales, fueron rodeados por agentes de la Policía Nacional que acudieron al lugar en cuatro furgones de las Unidades de Intervención Policial. El presidente de la Cámara Vasca bajó de su vehículo oficial, con semblante serio, y rodeado por sus escoltas, mientras desde la otra acera de la calle se escuchaban voces que decían terrorista asesino etarra y a la cárcel na vez que el Parlamento Vasco ha aprobado el llamado proyecto de Nuevo Estatuto Político para Euskadi- -por mayoría absoluta gracias a votos de dudosa legitimación y de evidente ilegitimidad- -todos miramos al Congreso de los Diputados. Si la votación llegara a producirse, y fuere la esperada, el nacionalismo habría logrado uno de los objetivos fundamentales de su iniciativa: la escenificación pública y solemne del llamado choque de legitimidades, la supuesta imposición de una soberanía sobre otra. España, una vez más, se niega a reconocer y respetar la voluntad de los vascos. Y, con ello, al nacionalismo se le habrá proporcionado una buena posición para las elecciones autonómicas, una nueva dosis de victimismo que puede servir para ganar y gobernar otra temporada. Saben que el proyecto no cuenta con posibilidad alguna en las Cortes. Entonces, ¿por qué lo envían? Porque, en su estrategia, perder en Madrid es ganar. Claro, la pregunta es: ¿Se puede evitar? ¿No hay más remedio que asistir impotentes a la victoria de esa estrategia de los nacionalistas? Quizá. O quizá no. Porque no debemos olvidar que, antes de la escenificación en Pleno, hay un trámite que puede tener más importancia de lo que parece: la calificación del proyecto por la Mesa del Congreso. Y bastaría que los grupos mayoritarios fueran congruentes con lo que mantuvieron en la Mesa del Parlamento Vasco para que esa situación no llegue a producirse: PP y PSOE se pronunciaron por la inadmisión a trámite del mismo y por su devolución al Gobierno. Y ese pronunciamiento, si entonces tenía su justificación jurídica, ahora lo tiene con más fundamento y con más motivos. Adelanto una opinión previa. Sabemos, según la doctrina del Tribunal Constitucional, que el carácter de las mesas de las asambleas legislativas es de calificación formal y no material. Pero tampoco podemos olvidar que, en ocasiones, no resulta posible acuda a la sesión plenaria de la Cámara Baja para defender su plan. Atutxa no escuchó el nombre de Ibarretxe y pensó que la Prensa se refería al líder de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi. En este contexto, el presidente del Parlamento vasco explicó que la delegación de la Cámara autonómica que defenderá el proyecto soberanista en el Congreso- -formada por un máximo de tres personas- -se elegirá en votación secreta y que cabe la posibilidad de que sea Otegi quien hable de la reforma en el Parlamento de la Nación. En cualquier caso, lo lógico sería pensar -dijo Atutxa- -que la delegación vasca estaría compuesta por miembros de la Comisión de Instituciones e Interior de la Cámara autonómi- ca, donde el grupo heredero de la ilegalizada Batasuna está presente. Mientras tanto, los servicios jurídicos del Congreso se mostraron sorprendidos por la documentación registrada ayer por Atutxa. Según fuentes de la Cámara Baja, faltan documentos, como el oficio de remisión- -para dejar claro la autoridad que envía el escrito- -o el informe del consejo jurídico asesor del Gobierno autonómico. Atutxa registró el certificado de la votación celebrada el pasado día 30 en la Cámara vasca, el texto del plan Ibarretxe y dos disquetes con dispersos elementos documentales entre los que se incluye la transcripción de algunos debates sobre transferencias pendientes en el Parlamento autonómico. Basta con que los grupos mayoritarios- -PP y PSOE- -en la Mesa del Congreso sean congruentes con su posición en la del Parlamento vasco para que el proyecto sea inadmitido y devuelto dictaminar sobre la forma sin entrar, siquiera someramente, en el fondo. ¿No es cierto que fondo y forma están a veces tan íntimamente ligados que resulta imposible deslindarlos y ponerlos en planos diferentes? Traslademos lo anterior al caso que nos ocupa: -Revisando lo que establece el artículo 166, en relación con el 87, ambos de la Constitución, me pregunto si tiene relevancia el hecho de que el proyecto fuera promovido no por algún grupo parlamentario, sino por el propio Ejecutivo autonómico. Y que, por tanto, el proceso se haya tramitado a instancia de un órgano ejecutivo y no legislativo. -A mayor abundamiento, obviando lo anterior, asumiendo que la Asamblea Legislativa ha hecho ya suyo el proyecto del Gobierno, lo que sí es claro y relevante, es que el proyecto se tramita como reforma estatutaria, por la vía del artículo 46 del Estatuto de Gernika. Sin embargo, a nadie, ni siquiera a sus promotores, se nos oculta que encierra, disimula, disfraza, una profunda reforma constitucional. El proyecto Ibarretxe no es viable sin una reforma de la Constitución, además en principios básicos y fundamentales. Y este disfraz, en mi opinión, en Derecho recibe el nombre de fraude de ley -Una última circunstancia de hecho: en el trámite parlamentario participa un grupo que está declarado judicialmente como ilegal y disuelto, Sozialista Abertzaleak y condiciona con su sí, su no o su abstención, el resultado de dicho trámite. Por todo ello, considero que la Mesa del Congreso tiene más opciones que la de calificar el proyecto. Tiene la facultad de inadmitir dicho proyecto y devolverlo a su procedencia, apreciando vicios que producen la nulidad de todo el proceso. La Mesa del Congreso no es que tenga el derecho a calificar el procedimiento seguido, es que tiene la obligación de hacerlo, tiene la función de cuidar que todo lo que pase a debate se haya tramitado conforme a Derecho. Y, como he intentado razonar, estamos ante un proyecto de reforma constitucional, revestido fraudulentamente como reforma estatutaria, promovido por órgano manifiestamente incompetente y con la participación de grupos ilegales. Por tanto, insisto, basta con que los grupos mayoritarios en la Mesa del Congreso sean congruentes con su posición en la del Parlamento Vasco, para que el proyecto sea inadmitido y devuelto. Esta es una opinión jurídica. Pero también política, porque me parece que el coste de una inadmisión es mucho menor que el de la escenificación pública y solemne de ese choque de legitimidades que pretenden sus promotores.