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ABC SÁBADO 15 1 2005 Nacional EL DESAFÍO DEL PLAN IBARRETXE 13 La sonrisa forzada de Zapatero con Ibarretxe del jueves contrasta con la habitual, recuperada para Rajoy en el día de ayer FOTOS: IGNACIO GIL Y EFE Zapatero ha tardado 14 días en reconocer que sí pasa algo y que es grave. La cerrazón de Ibarretxe y el hecho de que el plan secesionista apoyado por ETA sea una realidad parlamentaria le lleva a practicar de nuevo el arte de la rectificación Del no a Ibarretxe al bueno a Rajoy ÁNGEL COLLADO MADRID. Sigue el festival de invierno del plan Ibarretxe en Madrid. Desfile de dirigentes nacionalistas para presentar su proyecto de secesión en nombre del pueblo, la sociedad o la Cámara vasca, pero sin contar con la mitad de los presuntos interesados, la ley y los hábitos democráticos del mundo occidental, donde las instituciones políticas aspiran a representar y servir al conjunto de los ciudadanos. Tras pasar Ibarretxe el día anterior por el Palacio de la Moncloa, repitió doctrina Atutxa en el Congreso de los Diputados por la mañana y el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición, por fin a dúo en los mensajes, dieron réplica al desafío por la tarde. Rodríguez Zapatero recuperó su mejor sonrisa para recibir a Rajoy en las escaleras de la Moncloa, cultivó de nuevo el arte de rectificar para avenirse al acuerdo que le presentó el presidente del PP en defensa de Constitución y la unidad de España y cerró la jornada con el mensaje de que es consciente de que ante la magnitud del desafío nacionalista necesita la ayuda del otro gran partido nacional. Después de catorce días de inútil empeño en difundir la idea de que no pasa nada el contenido de la entrevista con Ibarretxe- -la cerrazón absoluta del lendakari con su proyecto- -y quizá el hecho contundente de que el plan secesionista apoyado por ETA está en el Congreso, el presidente del Gobier- no da un giro en sus relaciones con el PP atosigado por el propio grupo de la oposición, pero también presionado por los sectores de su partido que consideraban débil la respuesta del Gobierno a Ibarretxe. A la media sonrisa forzada del día anterior, ikurriña en la puerta en pie de igualdad con la bandera nacional y diálogo de sordos durante tres horas y media, sucedió ayer una recepción de simpatía más natural hacia Rajoy- -necesidad obliga- -normalidad institucional entre partidos de Gobierno y un acuerdo en lo básico: la defensa de los principios constitucionales y el compromiso de pactar cualquier cambio que afecte a la arquitectura del Estado. Era un consenso entre el PP y PSOE que había funcionado desde 1978 pero estaba puesto en cuestión por Zapatero desde que llegó al poder con los votos nacionalistas. Si el órdago de Juan José Ibarretxe fue de palabra, el de Juan María Atutxa tenía el añadido del documento del plan, entregado en mano en el registro del Congreso y repartido después en la Cámara para su mejor conocimiento de los diputados de España por ETA que entra en las Cortes. Y nada más salir de su entrevista con el presidente de la Cámara, Manuel Marín, contó con desparpajo que le había propuesto violentar el reglamento. En su afán de dar imagen de igualdad entre Cámaras y como en la que él preside no se respetan las leyes ni los procedimientos democráticos habituales, pretendía que se designaran representantes del legislativo nacional y de la Cámara autonómica para empezar a desbrozar la negociación sobre su plan. Atutxa dijo que Marín había comprendido su oferta, pero luego matizó que le había rechazado la proposición. En fuentes parlamentarias apuntaron después que el no del presidente de las Cortes fue rotundo ante semejante pretensión al margen del reglamento. El texto tiene que ser analizado por la Mesa de la Cámara donde Marín, más los cuatro vicepresidentes y los cuatro secretarios tienen que decidir primero si lo califican para pasar a ser debatida y votada en el pleno su admisión a trámite. Sólo en el caso de que el plan superara esa votación- -PSOE y PP garantizan lo contrario con el 90 por ciento de los diputados- -entraría la Comisión Constitucional a estudiar y enmendar en su caso el texto. Atutxa quería saltarse todos los trámites. Fotos y entrevistas En proporción directa al número de fotos y minutos de entrevistas que el presidente del Gobierno y el de las Cortes- -menos- -conceden a los nacionalistas vascos, aumentan sus exigencias de ilegalidades. Atutxa, que, como Ibarretxe. habló en nombre del pueblo vasco, obvió su condición de presidente de la Cámara, de todos los grupos parlamentarios representados en ella para defender el proyecto del Ejecutivo nacionalista avalado por ETA. Elevó el tono del desafío secesionista con la misma advertencia que su jefe: la sociedad vasca no aceptará que las Cortes rechacen el plan de Ibarretxe. La deducción es obvia: la sociedad vasca sólo puede ser nacionalista. El tono de uno y otro dirigente del PNV en sus visitas a Madrid debieron de influir en el ánimo del presidente del Gobierno. Horas después aceptaba la ayuda del principal partido de la oposición. Zapatero parece que rectifica- -y acierta- otra cosa es el tiempo perdido para llegar a un acuerdo que era obvio. Y falta por ver si ERC le deja mantenerse en el pacto. Escrito con aval terrorista El presidente de la Cámara autonómica vasca, que desobedece una sentencia del Tribunal Supremo con toda impunidad, trajo al viejo caserón de las leyes el primer escrito oficial avalado Si Ibarretxe quiere saltarse la Constitución, Atutxa propone además violar el reglamento del Congreso