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ABC VIERNES 14 1 2005 Espectáculos 63 VIERNES DE ESTRENO China Zorrilla: El supremo mérito de un actor es que le crean JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. La gran actriz uruguaya China Zorrilla protagoniza junto al conocido Eduardo Blanco El hijo de la novia este filme argentino coproducido con España. Un trabajo tierno, de valores, para reflexionar y artísticamente potente, Conversaciones con mamá llega con 9 galardones internacionales adosados al celuloide que dirige Santiago Carlos Oves, autor también del guión. China Zorrilla, nacida en Montevideo y residente en Argentina desde hace 35 años, no ha podido venir a España porque actualmente interviene en televisión y hace teatro a la vez. A sus 82 años mantiene una gran actividad laboral. La cinta habla, con un enfoque finamente cómico, del tema de la muerte, la soledad y la existencia. Desde Buenos Aires, la veterana actriz habló para ABC. Estoy muy contenta, porque me han concedido el premio a la mejor actriz en el Festival de Moscú asegura sonriente. Los rusos querían verme, pese a que soy una señora de 82 años y no engalano ningún palco con mi preciosura en un festival europeo, Me quedé con las ganas del discurso, porque hablo algo de ruso Nos cuenta sobre su complejo papel en el filme, que es un poco aparatoso y difícil de hacer. Me encontré con esta obra chiquita, de perfil bajo, que mira por el ojo de la cerradura de una casa y me enamoré enseguida. El supremo mérito de un actor es que le crean. Eso se consigue con esos diálogos que no cuestan aprenderlos y te dicen en qué situación estás, porque tienen las respuestas lógicas... Adora las charlas entre madre e hijo: Por un lado está la irremediable soledad de una madre a la que se le casa su hijo y se queda sola, la que espera todo el día para ver si viene alguien a esa casa. La soledad es la me- Las novias de mi novio Ex, para qué os quiero FEDERICO MARIN BELLÓN Brittany Murphy y Holly Hunter Dirección: Nick Hurran Intérpretes: Brittany Murphy, Holly Hunter, Ron Livingston, Kathy Bates Nacionalidad: EE. UU. Duración: 97 minutos Calificación: El fenómeno de la telebasura es universal. No digamos las relaciones humanas. El casi debutante Nick Hurran y un par de guionistas con similar experiencia cuentan la historia de Brittany Murphy, nueva productora asociada en el programa de televisión de Kathy Bates, una mezcla entre varios modelos patrios. Para entendernos sin levantar mayores suspicacias sólo diremos que tiene las hechuras de una de las reinas de la mañana y los modos de cualquier princesa de la tarde. Celosa por el secretismo de su novio y azuzada por Holly Hunter, la chica decide utilizar la infraestructura del espacio para conocer a las ex novias de su compañero, mediante el poco elegante método de concertar falsas entrevistas. Aparte de un final grandilocuente y de ciertos detalles sobre los tiburones del medio, estas pocas líneas previas encierran todo el atractivo de la cinta: los parecidos con nuestra televisión más olorosa y la personalidad de las actrices, con el matiz de que las dos más veteranas saben demasiado bien cuándo es prescindible entregarse a fondo. El personaje de Holly Hunter, además, parece una caricatura del que interpretó en Al filo de la noticia que retrataba las intimidades del medio con un objetivo que no desenfocaba. Otras posibilidades de la historia, como el drama romántico entre los protagonistas, los peligros que acechan al amante que espía (dice el refrán que se entera de lo que no quería) o incluso la tensión propia del que se lleva a escondidas un paquete de folios de la oficina apenas son sugeridos en pos de un espectáculo falso y, lo que es peor, incapaz de escandalizar a nadie, tal es el nivel que ha alcanzado la programación real que se cuela en nuestros hogares en cuanto le abrimos la ventana. China Zorrilla y Eduardo Blanco, en una escena de la película jor compañera de ruta si uno la elige en la vida, y la peor tristeza para un ser humano cuando la vida te la impone Pese a que por lo que dice podría parecer que hablamos de un drama, la actriz se apresura a decir que no es esa la sensación que uno saca tras ver la película: Es cierto que algunos temas que se tocan son serios, puesto que ella padece un principio de Alzheimer y hay que afinar mucho en el tono entre lo que es demencia o esa enfermedad... Y luego recuerda que estuvo en España y que guarda los recortes de las críticas de ABC de hace 42 años, escritas por Alfredo Marqueríe Conversaciones con mamá Vieja no hay más que una JAVIER CORTIJO Hay películas con ADN de suavizante terso y mimoso: cualquier material que toquen, por muy áspero y de estraza que sea, acaba convirtiéndose con su caricia en un borlón esponjoso, igual que la pantera rosa en ese famoso gag donde se metía en la lavadora y salía como un asterisco nazareno y levitante. Tal es la maquinaria de esta bella y sencilla pieza cuasiteatral: toda la roña y mugre del protagonista masculino (un mediocre tipo de mediana edad con telarañas haciéndole el corralito) y, por extensión, de la sociedad argentina de los últimos años, quedan purificadas al contacto de la protagonista femenina: la anciana madre del gachó, a quien intenta convencer de que abandone su apartamentito y arrancarle unos pesos para que no le embar- Director: Santiago Carlos Oves Intérpretes: Eduardo Blanco, China Zorrilla, Ulises Dumont, Silvina Bosco Nacionalidad: Argentina, 2004 Duración: 90 minutos Calificación: guen el todoterreno de tiempos mejores. El proceso no dura ni mucho ni poco: exactamente lo justo para que en la cara de revuelto de acelgas rehogadas de Eduardo Blanco aflore esa sonrisa dentona a la que Campanella nos ha acostumbrado a tutear. Un lavado de espíritu milimétricamente medido por Santiago Oves, director y guionista, que perfila cada baldosín por el que pisan madre e hijo con la cadencia de un vals tanguero de cadencia implaca- ble. Aunque no sólo de duelo interpretativo vive el filme, sino que la irrupción de la tercera pata del triángulo (ese buscavidas anarco al que da vida Ulises Dumont) completa el clan de carencias y necesidades mutuas, coronadas con un apéndice final que puede recordar a Solas por citar una cima del cine cardíaco Sería justo, e indocumentado, decir que éste es el trabajo de la vida de China Zorrilla, aunque tal vez sí la culminación de todos los matices, gestualidades, arrugas y hasta falsas senilidades que sus ochenta y pico años han sembrado en su apacible rostro. En fin, una joyita más tierna que el Día de la Madre, nunca mejor dicho, y que tampoco pierde el norte denuncia y terapista del último cine argentino. Que no es precisamente poco.