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24 VIERNES 14 1 2005 ABC Internacional Powell afirma que las tropas estadounidenses empezarán a abandonar Irak este mismo año La Administración norteamericana rebaja sus expectativas sobre las próximas elecciones b El secretario de Estado insistió en que no es posible aplazar las elecciones porque hay terroristas, asesinos y elementos del antiguo régimen que así lo quieren ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL NUEVA YORK. En una muestra de confianza tanto en la capacidad pacificadora de las elecciones como en la de las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, declaró a la emisora National Public Radio que las tropas estadounidenses empezarán a retirarse de Irak a lo largo de este año. No puedo ofrecer un calendario de cuándo estarán todos de vuelta en casa agregó Powell, a punto de entregar el mando de la diplomacia estadounidense a Condoleezza Rice, aunque sí indicó que el proceso será paulatino, a medida que la nueva Policía y el flamante Ejército de Irak- -adiestrados en gran medida por oficiales estadounidenses- -se hagan cargo de la seguridad del país. Powell, en todo caso, no se apartó un milímetro de la visión de su presidente, George W. Bush, quien negó de plano cualquier posibilidad de un aplazamiento de las elecciones del próximo 30 de enero. Aunque algunas fuentes gubernamentales estadounidenses admiten que las elecciones no serán perfectas dadas las actuales circunstancias de violencia y los atentados contra agentes electorales, policías iraquíes y fuerzas de la coalición internacional que ahora ocupa el país bajo el paraguas legal de las Naciones Unidas, Colin Powell dijo que no cabe aplazar las elecciones sólo porque hay terroristas, asesinos y elementos del antiguo régimen que están intentando por todos los medios que no se celebren, que se retrasen Tanto el gobierno provisional como la comisión electoral iraquíes quieren seguir adelante con los comicios, lo mismo que el pueblo iraquí, subrayó el todavía secretario de Estado, a pesar de que dirigentes iraquíes han admitido que, al menos en cuatro de las zonas más pobladas del país las votaciones serán harto difíciles de celebrar por cuestiones de integridad personal. Incluso Richard Boucher, portavoz del Departamento de Estado, admitió ayer que en Irak hay varias localidades en las que no sería fácil para los ciudadanos ejercer su derecho a votar, al tiempo que un responsable de la Embajada jordana en Washington, Karim Kawar, cuestionó la validez de unos comicios en los que calcula que más del 40 por ciento de los censados no podrán participar. Estados Unidos ha aumentado hasta 150.000 el número de sus soldados desplegados en Irak para dar más garantías a un electorado atemorizado. Por otro lado, los intentos de corregir el sistema electoral, para permitir que todos los sectores obtengan representación en las próximas elecciones, han sido descartados. Dos iraquíes toman el té junto a un carte electoral de Sistani Al Yauar se reúne con Chirac A favor del aplazamiento El New York Times publicó el miércoles un extensísimo editorial reclamando precisamente un aplazamiento de las elecciones durante al menos unos meses para intentar que representantes de la minoría suní (la que gobernaba en tiempos de Sadam Husein y tenía sometida a la mayoría chií) acepten participar en el proceso electoral y evitar así que el país caiga en una guerra civil. La Administración norteamericana El presidente iraquí, Gazi al Yauar, y el jefe de Estado francés, Jacques Chirac, hicieron ayer un llamamiento para que haya la mayor participación posible en las próximas elecciones en Irak. Tras dos aplazamientos, Al- Yauar realiza la primera visita oficial de un presidente iraquí a Francia, país que abanderó la oposición a la intervención militar de EE. UU. Su visita coincide con el secuestro de la periodista Florence Aubenas, de quien sigue sin tenerse noticias. rebaja sus expectativas sobre los próximos comicios. Al tiempo que se da ya por sobreentendido que el proceso político no acaba con las elecciones. Se baraja la posibilidad, por ejemplo, de designar directamente a un cierto número de representantes suníes para que esta comunidad esté representada en el futuro Parlamento en caso de boicot generalizado. Una solución que, no obstante, no resolvería el problema de fondo de la legitimidad del nuevo régimen. Lo que dificultaría a su vez el fin de la violencia. El asesinato de dos asesores del ayatolá Sistani intenta prender la guerra civil entre chiíes y suníes ABC BAGDAD. Dos consejeros del ayatolá Sistani, líder espiritual de los chiíes de Irak, fueron asesinados ayer en un doble atentado encaminado a desencadenar una guerra civil en vísperas de las elecciones del próximo día 30. Un grupo de pistoleros mataron al clérigo Mahmud al- Madaen, a su hijo y a cuatro guardaespaldas en la localidad de Salman Pak, al sur de Bagdad. Al mismo tiempo, en la ciudad sagrada de Nayaf era hallado el cadáver del clérigo Halim al- Mohaqeq ahogado en su propia sangre Las propias autoridades iraquíes reconocen que los últimos y repetidos ataques lanzados contra representantes chiíes forman parte de una campaña para desencadenar un enfrenta- miento generalizado entre suníes y chiíes, que podría agravarse si las próximas elecciones se escapan totalmente de control. Ayer mismo, tres civiles murieron por la explosión de un coche bomba delante de una mezquita chií en la región de Jan Beni Saad, al noreste de Bagdad. Otra acción encaminada a inflamar los ánimos entre la población chií. Así lo subraya la circunstancia de que el coche bomba estallase a la salida de los fieles tras la oración de la tarde para intentar provocar la mayor matanza posible. El ayatolá Sistani, no obstante, hizo un llamamiento para que no se tomen represalias por los ataques. Y los principales representantes y autoridades chiíes han aceptado y seguido la recomendación. Sistani es la autoridad más venerada entre la población chií, una figura vista por muchos como el hombre clave que ha evitado el enfrentamiento civil. ¿No se ha parado usted a pensar que las fuerzas chiíes podrían tomar el control de todo el sur de Bagdad, apoderarse de toda esa zona? Pero no queremos dar a nuestros enemigos la guerra civil que andan buscando afirmó un representante chií en el actual Gobierno. Aunque Sistani también ha empezado a ser muy criticado, más o menos veladamente, por algunos suníes que le reprochan su insistencia en celebrar las elecciones en contra de la reclamación de varios grupos suníes de que se retrasen o se celebren sólo cuando se hayan retirado las tropas norteamericanas. Hay iraquíes que desconfían también de los orígenes iraníes del ayatolá. Y los chiíes más radicales, vinculados con el clérigo Al- Sadr, se han mostrado también algo más que suspicaces con él.