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4 Opinión VIERNES 14 1 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO IBARRETXE EN LA MONCLOA L E nacionalista, y sólo condicionó el bienestar de los vasA visita de Juan José Ibarretxe a La Moncloa se cos a un mayor autogobierno. Otra vez, el conflicto no saldó, como estaba previsto, con la intransigenes ETA ni su terrorismo, sino la incomprensión de Escia del lendakari y con la firmeza negativa de paña hacia el País Vasco, que arranca desde 1839, seRodríguezZapatero, matizada por su estilo de cortesía gún dijo el lendakari, repitiendo la misma frase que y su propósito de no ofrecer aristas de abierta confronpronunció cuando visitó a Aznar por última vez. Entación al nacionalismo. La intervención posterior del trar en el juego de que hay que buscar consensos para jefe del Gobierno vasco demuestra, tanto en las forcambiar el régimen político actual en el País Vasco mas como en el fondo, que vino a Madrid a hablar y a puede tener efectos negativos como que sea aproveplantear, sin ningún recorte dialéctico, el mantenichado por los doctrinarios del nacionalismo, tanto el miento de su plan. Tras la reunión quedó claro, por si gobernante como el terrorista, que argüirán que los alguien tenía duda, cuáles son las intenciones y los vascos sufren no porque la mitad de ellos son víctimas proyectos del nacionalismo. Ya se sabía que el presipotenciales y reales de ETA, sino porque les falta un dente del Gobierno iba a rechazar el plan, pero acertapoco o mucho de autogobierno. ba Ibarretxe cuando declaró que su propuesta de libre asociación no es el problema. Efectivamente, tiene raI el Gobierno de Zapatero ha dado a entender que zón: el problema es la estrategia nacionalista que este plan de Ibarretxe no sirve, pero otro puede arrancó en 1998 y que continuará después de que el que sí, podría producirse un retroceso del constitucioCongreso rechace la propuesta del Parlamento vasco. nalismo en el País Vasco. El jefe del Ejecutivo no pueLa declaración de la vicepresidenta De la Vega no de caer en la tentación de la suficiencia aunque tenga aportó demasiada luz sobre la disposición del Ejecutitodo el derecho a diseñar su propia estrategia política. vo ante esa estrategia futura, ni siquiera precisó, a peSerá él, a la postre, el encargado de dar respuesta al sar de ser preguntada, qué hará si el Gobierno de Vitodesafío secesionista, pero no debería nunca olvidar riaconvocafinalmente la consultapopular. Cabeespeque ante la gravedad del órdago y sus previsibles conrarque a lolargode casicuatrohoras Zapateroleexplisecuencias en la solidez del Estado de Derecho ha de cara a Ibarretxe cuáles son los instrumentos con los contar con el Partido Popular. Por eso la reunión verque cuenta el Estado para hacer frente a sus propósidaderamente importante no es tos. Pese a que los hermeneutas lamantenida ayer con Ibarretxe, del nacionalismo pronostica Hizo bien Zapatero en sino la que hoy mantendrá con ban un freno de Ibarretxe ante Rajoy. el vértigo de la confrontación, el rechazar el plan Las prioridades del Estado no lendakari fue otra vez explícito al confirmar que dará la palasecesionista, pero quizás pueden venir dadas por la estrategia del partido gobernante. No bra al pueblo si no hay negociase trata de que Ibarretxe deje su ción. El escenario que se debe perdió la ocasión de ser plan para hacer una variable afrontar, y que es el que realmás claro y de eliminar que se acomode a los equilibrios mente compromete al Gobierdel PSOE con las fuerzas naciono, se abrirá cuando el nacionatoda duda sobre cómo nalistas, sino de exigir al naciolismo vasco ponga nuevamente nalismo que, sin condiciones, a prueba a las instituciones del será el futuro contribuya a la derrota incondiEstado con la convocatoria de la cional de ETA, sin transacciones consulta popular. políticas con sus testaferros parlamentarios. El único L claro no del presidente del Gobierno a la proproceso que hay que exigir al nacionalismo es el de la puesta soberanista estuvo acompañado con la inpaz, que no se logrará con sucedáneos soberanistas. dicación de Zapatero de que si elige el camino del conIbarretxe ha dejado claro su mensaje. El Gobierno, senso y de la ley, contará con su colaboración. Hizo no tanto, pues debió ser aún más preciso ante los difebien en rechazar el plan, pero quizás perdió la ocasión rentes escenarios. Además Zapatero se queda con el de ser más claro y de eliminar toda duda sobre cómo avisodeque elnacionalismo explotará elagraviovictiserá el futuro a corto plazo. Las instituciones en un mista otra vez, pero no con cargo a los españoles en su Estado de Derecho deben ofrecer certidumbres, dar conjunto, como era habitual, sino a los catalanes. Por seguridad a los ciudadanos en aquellas encrucijadas dos veces recordó el lendakari que el acuerdo del trien las que el Estado debe imponerse sin reservas. partito presidido por Maragall contempla la convocaLa encrucijada más grave no será la votación sobre toria de una consulta si la reforma del Estatuto catael plan Ibarretxe en el Congreso, sino el día después, lán es rechazada o no progresa. Y también recordó el cuando el nacionalismo apele a la palabra de los vascompromiso del jefe del Ejecutivo de aceptar la reforcos como ayer anunció el lendakari. No es suficiente ma estatutaria tal y como fuera aprobada por el Parlainsistir en la obviedad de que el plan es ilegal. Ante mento de Cataluña. Estas palabras, a diferencia de los todo es preciso que el Estado transmita autoridad y silencios, pueden esclavizar a Zapatero y a su Gobierconfianza a los ciudadanos. El problema seguirá sienno cuando tengan que asumir la responsabilidad de do el nacionalismo desleal e insolidario, no un docuunas decisiones que o se ejercen o se pierden, pero, mento u otro. Pensar lo contrario es hacer el juego a cuando llega el momento de aplicarlas, no se reserlos nacionalistas, cuyo empeño constante es sobrepovan. El nacionalismo ha llegado hasta donde se le ha ner la falta de soberanía a la falta de libertad. Por eso, dejado, y llegará mucho más allá si sólo se le oponen ETAno existióayer. El lendakari se olvidóde la banda clases teóricas de derecho constitucional y buen goterrorista, aunque la tregua planee sobre la estrategia bierno. DIÁLOGO SOCIAL E S L diálogo social ha sido una constante desde la Transición y una de las razones del éxito de nuestra economía, como reconocen todos los observadores. Ha habido desencuentros importantes entre los propios agentes sociales y con el Gobierno, y alguno de ellos con un Ejecutivo socialista que torció su gestión económica. Pero siempre se ha vuelto a la mesa de negociación. Porque es una necesidad en una economía social de mercado. Aunque el diálogo exige algo más que sonrisa y voluntad de agradar. Requiere claridad de ideas, sinceridad y confianza entre las partes y firmeza a la hora de definir las discrepancias. Todo eso le ha faltado al Gobierno, quizás contento ya de haberse hecho la foto en La Moncloa o confiado en exceso en sus querencias ideológicas. La chispa que ha hecho saltar el acuerdo social puede parecer menor, pero es definitoria del modelo económico. Porque indiciar las rentas salariales puede parecer una política social progresista, pero sólo produce desempleo, inflación y pérdida de competitividad. Justo lo contrario de lo que se necesita. El vicepresidente económico no puede seguir mandando mensajes de ortodoxia económica y permitir que los hechos le desmientan. Suena demasiado a populismo con rostro técnico. La política económica no puede crear confusión y desconcierto. El culebrón de los salarios mínimos se está pareciendo demasiado a una película de los hermanos Marx: se contradicen los ministros, se agravia a los empresarios, que se sienten acorralados, y se menosprecia a los sindicatos, que se consideran engañados. ¡Tan difícil es que este Ejecutivo aprenda de una vez y se aclare antes de sentarse a negociar! La idea de un liderazgo amable que escucha y no impone es un buen argumento electoral. Pero gobernar exige saber decir que no, marcar prioridades y definir límites. Al hacerlo, habrá desencuentros puntuales y momentos de ruptura, pero los agentes sociales sabrán apreciar un Gobierno sincero y con ideas. La economía española tiene un problema de productividad y competitividad que no ha hecho más que agravarse desde que el Ejecutivo tomó posesión y centró en ellas su objetivo. Pero hacen falta más que discursos y sesudos análisis. Se echan en falta medidas concretas que hagan avanzar la flexibilidad del mercado de trabajo, que permitan desvincular la negociación colectiva de la inflación, que ataquen el problema de la temporalidad reduciendo los costes fijos de empleo. Patronal y sindicatos lo saben. Tienen, obviamente, ideas distintas, pero están esperando a que el Gobierno se defina, que les marque la dirección, que dibuje el campo de juego. No sólo que les invite a comer y les diga que sí para desdecirse al día siguiente.