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ABC JUEVES 13 1 2005 23 Moratinos recibe garantías del Gobierno indonesio sobre la seguridad de los cooperantes españoles El Grupo Salafista mantiene viva en Argelia la amenaza del terrorismo islamista contra el estado Bajo la tierra de Gaza y Cisjordania J. CIERCO JERUSALÉN. Bajo tierra está desde hace ya dos meses Yaser Arafat y casi todo parece haber cambiado de golpe en Gaza y Cisjordania, aunque casi todo siga igual. Bajo tierra están ya los dos milicianos palestinos de las Brigadas Al Quds, brazo armado del Yihad Islámico, que penetraron ayer en el asentamiento de Morag, en la Franja mediterránea, hicieron estallar unas bombas al paso de vehículos israelíes, mataron a un colono judío, también bajo tierra, y fueron cazados antes de poder huir, en un nuevo desafío al recién elegido presidente palestino, Mahmud Abbas, que aboga por el final de la Intifada armada. Bajo tierra están otros dos activistas palestinos, éstos de Hamás, primeras víctimas de los ya endémicos asesinatos selectivos israelíes, reanudados tras las elecciones presidenciales celebradas al otro lado del muro ilegal. Bajo tierra serán enterradas las casas de los colonos de Gaza, una vez se lleve a cabo la evacuación, bautizada como Operación entre Hermanos según informaba ayer la radio israelí. Evacuación que será realizada por 5.000 policías y soldados hebreos. Evacuación que tendrá en uno de los 21 asentamientos de la Franja su particular conejillo de Indias para medir hasta qué punto están los colonos dispuestos a resistir. Bajo tierra está la moral de Javier Solana, jefe de la diplomacia europea, tras visitar ayer el campo de refugiados de Yabalia y comprobar el grado absoluto de miseria en el que viven decenas de miles de palestinos víctimas de caprichosos pero mortales castigos colectivos. Bajo tierra ha quedado la posibilidad de convocar elecciones anticipadas en Israel después de que la Kneset aprobara ayer por estrecho margen, en primera lectura, los Presupuestos Generales para 2005. Los rebeldes del Likud dieron esta vez un paso atrás, pero puede que en marzo, mes previsto para la segunda y tercera lecturas, lo den al frente. Y entonces, el actual y renovado Gobierno hebreo quedaría también bajo tierra. Demasiadas cosas bajo tierra, pese a la borrachera de optimismo que ha inundado la región en las últimas horas. Quizás el tiempo ponga esa ola de esperanza donde los más pesimistas creen que acabará: bajo tierra. Un herido de Hamás es evacuado en ambulancia en la localidad de Karawat Beni Zeit, al norte de Ramala Oriente Próximo huele a elecciones pero no a democracia. Irak, Arabia Saudí, el Líbano, Irán y Egipto van a celebrar comicios o referéndum durante este año. Nada que ver con las presidenciales palestinas Espejos cóncavos y convexos TEXTO: JUAN CIERCO FOTO: AP JERUSALÉN. Suele decirse de los británicos que son capaces de confesar todo lo relativo a sus esposas pero nada de sus amantes o novias. Dícese de los franceses que suelen hablar mucho de sus amantes y muy poco de su mujer. Pues lo mismo sucede en el mundo árabe y musulmán cuando unos y otros, egipcios y saudíes, jordanos y sirios, libaneses e iraníes, se ponen a hablar de democracia. Son expertos a la hora de diagnosticar los problemas en casa ajena; son generosos cuando de hablar de sus amigas lejanas se trata, pero cuando se sientan en sus jaimas, encienden sus pipas de agua, sorben sus cafés con cardamomo y se miran el ombligo... sus palabras suenan tan absurdas como contradictorias, tan cínicas como poco imaginativas. Todos los líderes árabes, sin excepción, se han apresurado a la hora de felicitar al nuevo presidente palestino, Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) por su clara victoria en las presidenciales del domingo. Desde El Cairo, Ammán, Beirut o Túnez se ha elogiado el voto de los palestinos bajo la ocupación de Israel y se ha recogido con guantes de seda el regalo, quizás envenenado, de esa nueva oportunidad que se abre para la paz en la región. Ninguno de esos regímenes, sin em- bargo, ha sido capaz de destacar con letras de oro la lección democrática recibida desde los Territorios Ocupados Palestinos. Por motivos obvios. Cada vez que los países árabes e islámicos se visten con el disfraz electoral, se dan cuenta de que les sobran o les faltan una o varias tallas. Entonces, sin el menor miramiento, se publican unos resultados en los que el presidente de turno ha obtenido el 90 ó el 95 por ciento de los sufragios. Sin excepción. El cien por cien Antes de la guerra contra Estados Unidos y sus aliados, en marzo de 2003, Sadam Husein obtuvo, por ejemplo, el cien por cien de los votos en sus particulares comicios. No es, ni mucho menos, el único botón de muestra en la zona. En septiembre próximo, sin ir mucho más lejos, Hosni Mubarak, el presidente de Egipto, se presentará ante sus ciudadanos para renovar en referéndum su mandato presidencial por Cuando los países islámicos se visten con el disfraz electoral, ven que les sobran o les faltan una o varias tallas quinta vez consecutiva. Lleva ya 23 años en el poder y cuenta 76 años de edad. Su hijo ya está preparado para su sucesión. De ahí que los comentaristas de los medios de comunicación árabes hayan destacado con envidia y celos lo sucedido en las últimas semanas, en las últimas horas, en esa Palestina que no existe pero sufre día a día. Su nuevo presidente ha obtenido un 62 por ciento de los votos; hay un jefe de la oposición con un respaldo de un 20 por ciento; la participación oficial ha rondado el 65- 70 por ciento. Cierto que ha habido lagunas (censo electoral confuso; decisiones en la jornada electoral oscuras; abstención oculta; por supuesto, ocupación israelí) pero los periodistas egipcios, tunecinos, marroquíes, jordanos, sirios, argelinos que se han referido a los comicios y los ciudadanos ávidos de democracia de esos países que han seguido los acontecimientos por las televisiones árabes por cable y satélite han sentido, cuando se han mirado en el espejo palestino, lo mismo que esas personas que se acercan a los parques de atracciones y se paran ante los espejos cóncavos y convexos que les rebotan gordos o flacos, altos o bajos, deformes, como una caricatura que, en este caso, es lo que son, cuando de democracia se habla, se miren o no ante tan engañosos artilugios.