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14 Nacional EL DESAFÍO DEL PLAN IBARRETXE JUEVES 13 1 2005 ABC Confebask evita una nueva declaración contra el proyecto por riesgo de ruptura La falta del apoyo empresarial es el mayor revés a la estrategia del PNV b Los nacionalistas descalifican al PSE y PP apoyan al Círculo de Empresarios Tanto el Partido Popular como el PSE mostraron ayer su respaldo a la postura crítica del Círculo de Empresarios Vascos con el plan Ibarretxe. La presidenta del PP del País Vasco, María San Gil, consideró que el análisis realizado por el Círculo sobre el proyecto secesionista es un toque de advertencia muy claro que no debería caer en saco roto al tiempo que afirmó que responde al sentir mayoritario de la sociedad vasca. A juicio de San Gil, se puede decir más alto pero no más claro Por su parte, el secretario general del PSE- EE, Patxi López, aseguró que el Círculo ha vuelto a poner de manifiesto que el plan Ibarretxe no sólo nos perjudica políticamente, sino que económica y socialmente, también es malo para el futuro y el progreso del País Vasco Círculo de Empresarios, al igual que hace dos años hicieron con el presidente de Confebask por expresar las mismas preocupaciones M. LUISA G. FRANCO BILBAO. Tras la exigencia del Círculo de Empresarios Vascos de que la tramitación del plan Ibarretxe respete la legalidad, la patronal vasca- -Confebask- -no hará de forma inmediata un análisis de la situación creada por la aprobación del plan sobernista del lendakari en el Parlamento vasco. Según aseguraron a ABC fuentes de la organización que representa oficialmente al empresariado vasco, en este momento el tema no está encima de la mesa de ninguna reunión próxima. Mientras tanto, el PNV se encargó ayer de censurar al Círculo de Empresarios Vascos por haber expresado su preocupación por las consecuencias económicas de la actual coyuntura política, como hace dos años descalificara al presidente de Confebask, Roman Knörr, después de que éste transmitiera personalmente al lendakari la posición crítica de la organización empresarial frente al plan Ibarretxe tras su presentación en la Cámara de Vitoria. El diputado del PNV Emilio Olabarría dijo ayer que es Confebask- -y no el Círculo- -la organización que representa a los empresarios vascos y que institucional y formalmente lo que diga Confebask puede ser tomado en consideración en tanto en cuanto es una entidad realmente representativa socios son directivos de sociedades de gran dimensión y consejeros de administración de entidades bancarias El motivo por el que Confebask realizó una valoración crítica hace dos años de las consecuencias del plan Ibarretxe y no ha vuelto a someter a debate su postura se centra en el riesgo de fractura interna que esto puede suponer, ya que el PNV tiene un peso importante en las organizaciones empresariales vascas, especialmente en la patronal de Vizcaya- -Cebek- -y en la de Guipúzcoa- -Adegi- que son miembros, junto con la patronal alavesa- -Sea- de Confebask. Una sola voz Hace dos años hubo un debate muy intenso en la patronal de Guipúzcoa, que finalmente respaldó la postura crítica con el plan Ibarretxe de Confebask, pero el PNV ha seguido presionando, también en Vizcaya, para que se produjera un cambio de postura del empresariado vasco. Es significativo que el PNV no haya conseguido el apoyo público de ningún empresario vasco al plan Ibarretxe, ni siquiera los que defienden sus intereses en las organizaciones patronales. Dos años después de que se presentara por primera vez el proyecto en la Cámara de Vitoria, los empresarios han hablado como una sola voz, coincidien- Roman Knörr do en mostrar su preocupación por las consecuencias de la apuesta política del lendakari. Puede considerarse incluso que la falta de apoyo empresarial ha sido el mayor revés en la estrategia del PNV respecto al plan Ibarretxe. Hay que recordar que en su presentación del proyecto en el Parlamento vasco el lendakari incluyó una cálida y estudiada felicitación a los empresarios por su aportación a la buena marcha de la Comunidad autónoma. FERNANDO FERNÁNDEZ Estructura empresarial Sin embargo, en octubre de 2002 Xabier Arzalluz, entonces presidente de la ejecutiva del PNV, no dudo en insultar y descalificar al presidente de Confebask por haberse atrevido a transmitir al lendakari su preocupación por las consecuencias de una iniciativa que no cuenta con al menos el mismo consenso que los instrumentos de convivencia actualmente existentes y por haber alertado del riesgo cierto de una fractura irreversible en la ciudadanía El PNV prefiere olvidar que Confebask coincidió con el Círculo de Empresarios Vascos al reclamar que la prioridad política no fuera el cambio de marco jurídico, sino la erradicación de la violencia de ETA y la consecución de la plena libertad para todas las personas y opciones Cómo el Círculo de Empresarios Vascos es el que ha hablado ahora, Emilio Olabarría lo calificó ayer de grupo de empresarios que no se corresponde ni siquiera con la sociología empresarial o la estructura empresarial de Euskadi basada sobre todo- -según sus palabras- -en pequeñas y medianas empresas, ya que sus ESTABILIDAD Y ESPAÑOLIDAD l plan Ibarretxe monopoliza, con razón, el debate político. Ni siquiera la Constitución europea ha sido capaz de restarle protagonismo. Y eso que el Gobierno tiene un problema que intenta hábilmente endosar a la oposición. El problema es que ha convocado un referéndum innecesario, en el peor momento político posible, a la mayor gloria personal del presidente, y tiene miedo de que le salga mal. Porque no puede ganarlo con sus socios, pero no quiere que le vean con el PP. Por eso apela al sentimiento y no quiere debates. Pide lealtad, pero busca adhesiones inquebrantables, y sin foto. Porque pretende vender que España vuelve a la Europa que abandonó Aznar. Y no puede hacerlo de la mano de Rajoy. Mientras el personal anda entretenido con la cosa política, se toman importantes decisiones económicas. El Gobierno anda dividido en torno a la cuestión de la indiciación de las rentas salariales. Menos mal, porque nos jugamos la competitividad de la econo- E mía española, que no es una cuestión técnica, sino la garantía de nuestra prosperidad. Zapatero había desautorizado, una vez más, a Solbes porque casi le estropea la foto de la concertación social. Pero alguien parece haberle hecho recapacitar y le ha prometido un final feliz, de esos de Walt Disney que tanto le gustaban antes de que aprendiese a enseñar las uñas. El presidente ofrece ahora un compromiso aparente: indiciemos los salarios a la media de la inflación y la productividad. Pero no a sus magnitudes observadas sino a sus valores esperados, porque si sigue cayendo la productividad habría que bajar los salarios nominales y eso sólo se hace en Alemania y mire usted que lío tiene el bueno de Schröeder. Pide a los agentes sociales un acto de fe, porque este gobierno es bueno y no miente. Aunque con la fórmula propuesta quede garantizada la pérdida de competitividad y añada además conflictividad. Pero eso no lo sabremos hasta dentro de unos años y siempre se podrá acusar a los escépti- cos de echarse al monte por oponerse a tan ingeniosa y benéfica solución. Exactamente lo que se hizo cuando se dijo que Bruselas podría poner reparos al milagro de Izar. Solbes reacciona al envite y recupera protagonismo reclamando estabilidad y españolidad en la vida empresarial. Sorprendentes apelaciones al nacionalismo económico que no veíamos desde los tiempos del INI. Se compaginan mal con la Constitución europea. Habrá sin duda argumentos mejores para desalojar a los actuales presidentes de sus empresas. La necesidad de compensar en algo a los hooligans socialistas parece primar sobre la conveniencia de dejar que el mercado resuelva sus diferencias, sin recomendaciones paternales ni presuntas injerencias. Que discutan los técnicos si es mejor un modelo de gestión continental de núcleos duros y accionistas de referencia a otro de corte anglosajón de independientes y profesionales; y que los accionistas saquen sus conclusiones. Que se estudien fórmulas para que los consejos respondan mejor a la voluntad de los accionistas. Pero dejemos la españolidad como argumento para mejores causas. No vaya a ser que nos contesten pidiendo grandes empresas asturianas, murcianas o extremeñas y por coherencia con la España plural tengamos que decir que sí.