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6 Opinión JUEVES 13 1 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Frente a un Gobierno errático y débil conviene la hipótesis de una oposición fuerte y cabal RAZONES PARA NO SER PROGRESISTA Ser progresista es hoy preferir los nacionalismos etnicistas e inquisitoriales a la derecha española, sin cuya contribución no habría habido transición democrática, sistema autonómico y verdadero progreso ropa en Voltaire y Robespierre olvidando a Aristóteles y Santo Tomás. -Aceptar una Constitución europea que niega la representación que España consiguió en Niza y que puede abrir el ingreso de Turquía. -Estimar como dogmas los que lo fueron del fascismo en los años treinta: el antiliberalismo, el antiamericanismo, el antisemitismo y el anticlericalismo. -Subir el salario mínimo en los términos de la inflación a pesar de los criterios contrarios del vicepresidente Solbes. AR por buena la Leyenda Negra y la consiguiente infravaloración de las aportaciones españolas a la cultura universal. -Condenar el Descubrimiento y la conquista de América. -Despreciar la obra grandiosa de Menéndez Pelayo y calificar a Ortega y Gasset como un prefascista. -Creer que la izquierda ha aportado algo significativo al pensamiento español. -Aprobar la quema de conventos y los asesinatos de sacerdotes de la II República. -Tapar los asesinatos de Maeztu, Ledesma y Muñoz Seca con el de Federico García Lorca. -Convertir el Ejército español en una ONG (Bono fecit) -Transitar del aconfesionalismo al laicismo como si no existiese una Constitución. -Ir mucho más allá del 11- M en relación con la derecha. Si la masacre desplazó a ésta del poder, la alianza del PSOE y los nacionalistas la eliminará para siempre. PANORAMA DESDE SIGÜENZA EJOS del mundanal ruido, en Sigüenza, Mariano Rajoy se ha reunido con los suyos, con los más próximos, para bien estudiar el hueso que deben roer en el futuro, el de un socialismo más radical del que se corresponde con el tiempo y el entorno en una España que, sin dramatizar demasiado, tiende a la ruptura o, cuando menos, al descoyuntamiento del cuerpo nacional. Supongo que serán razones hoteleras y logísticas, más que simbólicas, las que les han llevado a la provincia de Guadalajara y que no será la memoria yacente de Martín Vázquez de Arce, el lánguido Doncel de Sigüenza que tanto inspiraba a Federico García Sanchiz, la razón de tan insólito lugar para calentar las calderas de una travesía tan larga en sus planteamientos como para que- -por decirlo con suavidad- -Rajoy empiece a parecerse a Joaquín Almunia. A nadie se le escapa que el momento político que vivimos no es para el sosiego y, en consecuencia, frente a un Gobierno errático y débil conviene la hipótesis de una oposición fuerte, cabal y con trazas de alternativa real. De ahí que bueno será si de Sigüenza y sus meditaciones surge un PP más vertebrado, cercano a la Sociedad, sin complejos y capaz de levantar con brío algunas de las banderas que unos arrían por interés, otros por convicción y los más por desgana y aburrimiento. Así, del mismo modo que la soberbia se cura con humildad, podremos aspirar a que la fiebre igualitaria que nos afecta se remedie con pretensiones de excelencia. Entre los muchos asuntos sobre los que el PP debe reflexionar en sus dos días de encierro caracense no es el menor el de la búsqueda de una línea coherente y única con la que acercarse a los muchos- -demasiados- -problemas autonómicos que padecemos y que, con mayor interés para los líderes nacionalistas que para sus electores, les añaden arena a los engranajes de la maquinaria nacional española. Enfrentamientos doctrinales como los que, por ejemplo, han evidenciado Josep Piqué y Jaime Mayor Oreja no enriquecen el juego, sino que le añaden confusión a una población, una base electoral, que no sabe muy bien si debe asustarse más, en tanto que españoles, con el plan Ibarretxe o con la reforma estatutaria de Cataluña, dos fenómenos muy distintos, pero hijos los dos de la misma semilla constitucional y mucho más conectados y dependientes de lo que parece. Por mucho que Pasqual Maragall aproveche la confusión reinante, hija de su debilidad en el Parlament y de la coalición que la remedia, para decir que la diversidad de Europa desdramatizará el debate territorial español, la realidad marca el sentido contrario y una Europa de los pueblos, como se pretende, exige la sólida existencia de Estados nacionales que, como células, integren el cuerpo continental. Las elecciones vascas están a la vuelta de la esquina y, junto con el referéndum de febrero, integran un paquete de difícil expedición para los reunidos en Sigüenza. L Y -Negar que España es O no puedo ser prouna obviedad geográfica e gresista cuando serimpedir que eso pueda explilo hoy es: carse en las clases. -Dar cianuro a un tetra- -Preferir los nacionalispléjico, cobrar por contarlo mos etnicistas, excluyentes en las televisiones y aceptar e inquisitoriales a la derecomo arte cinematográfico cha española, sin cuya conlo que es simple manipulaCÉSAR ALONSO DE tribución no habría habido ción demagógica. LOS RÍOS transición democrática, sis- -Desmantelar el Architema autonómico y verdadevo de la Guerra Civil de Salaro progreso. manca para complacer a Catalu- -Considerar peligrosos los sentiña que, por las mismas razones mientos nacionales cuando se trata históricas, debería devolver a las rede España y sublimes cuando se regiones que produjeron emigrantes fieren a Cataluña, País Vasco o Galila riqueza que éstos le dieron en la cia. postguerra. -Banalizar o eliminar las prue- -El derecho de la mujer a aborbas escolares y de ese modo canonitar en cualquier caso y circunstanzar la mediocridad que es el estado cia. ideal de los gobernantes socialistas. -Conceder el matrimonio a los- -Aceptar la moral de unos gohomosexuales para que no se sienbernantes que critican la enseñantan distintos y ayudar, por lo misza privada y llevan a sus hijos al Brimo, a las operaciones que necesitan tánico. los que aspiran a ser transexuales. -Cambiar los mil asesinados USTIFICAR la dictadura de Caspor ETA por la aprobación de un tro por la liberación de Rivero. plan propio de nacionalistas ver- -Desobedecer el mandato del segonzantes como es el de los socialistenta por ciento de las familias espatas vascos. ñolas que quieren una enseñanza- -Pactar la gobernación de la Nade la religión católica en las escueción con los amigos de ETA. las públicas. -Vulnerar los derechos huma- -Elogiar El Código da Vinci nos de los niños que viven en Comu- -Defender una Constitución nidades bilingües y que tienen el esque pone las bases culturales de Eupañol como lengua materna. D J REVISTA DE PRENSA porque un sondeo del día anterior del mismo periódico daba un ligero incremento de intención de voto para los laboristas, que obtendrían el 38 por ciento de apoyo electoral, frente al 33 por ciento de los conservadores y el 20 por ciento de los liberal- demócratas. No obstante, la evolución de la cuestión iraquí en la sociedad británica es significativa, sobre todo si se tiene en cuenta que por primera vez entre los votantes laboristas se da una mayoría contraria a la guerra (44 por ciento en contra; 37 por ciento a favor) En beneficio de Blair juega, en cualquier caso, que la intervención militar queda cada vez más lejos y que lo que hoy llena las páginas de los periódicos no es la continua violencia en Irak, sino la devastación del maremoto en el sureste asiático. Con el afán de distanciarse aún más de las cuestiones relacionadas con Irak, Blair ha comenzado a centrar su campaña electoral en los asuntos económicos. El miércoles fueron presentados los primeros carteles electorales, todos con lemas relacionados con el buen momento económico del Reino Unido, que presenta en estos momentos la tasa de inflación más baja desde los años sesenta. Más perjudicial para los laboristas es estos días la imagen de enfrentamiento entre Blair y su número dos en el Gobierno, Gordon Brown. La publicación de un nuevo libro ha puesto en pie de guerra a los seguidores de ambos y el primer ministro y su canciller del Tesoro (ministro de Hacienda) se han visto obligados a hacer una llamada a la unidad. De acuerdo con Brown s Britain del periodista Robert Peston, en noviembre de 2003 Blair, abrumado por el conflicto de Irak, comunicó a Brown que a finales de 2004 pensaba dejar el puesto y le pidió ayuda para sacar adelante la tarea legislativa de ese año que quedaba. En posteriores reuniones fue abordado el calendario de traspaso de poderes. EMILI J. BLASCO Los británicos no apoyan la guerra Tony Blair fue a la guerra de Irak con el apoyo del 64 por ciento de los británicos y las críticas del 24 por ciento; cuando sólo faltan cinco meses para las elecciones generales, la situación ha girado completamente: sólo el 29 por ciento considera correcta la decisión de invadir Irak- -la cifra más baja desde el comienzo del conflicto- mientras que el 53 por ciento la juzga equivocada. La encuesta, publicada ayer por The Times, es negativa para Blair, pero no alarmante. Por un lado, porque en realidad la opinión contraria a la guerra se mantiene desde hace más de un año en torno a la mitad de la población; por otro,