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ABC MIÉRCOLES 12 1 2005 Internacional 27 NUEVO LIDERAZGO PALESTINO Sharón y Abbas fijan en minutos hablar en semanas de problemas de años Tel Aviv, dispuesto a ceder la seguridad de algunas ciudades de Cisjordania b Israel se plantea demoler 3.000 casas en Rafah para cavar una zanja que separe Gaza de Egipto, mientras Al Fatah propone una tregua con vigilancia internacional JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. A Ariel Sharón no le costó nada tomar ayer el teléfono y marcar el número de Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) en Ramala. Una llamada anunciada. De cortesía. Apenas unos minutos para felicitarle por su rotunda victoria electoral y desearle éxito y suerte, que faltan le van a hacer. Unos minutos de charla protocolaria en la que acordaron, sin embargo, verse cara a cara dentro de unas semanas, quizá dos. Entonces, se sentarán frente a frente, acompañados de sus más estrechos colaboradores, puede que Simón Peres, a lo mejor Mohamed Dahlan, seguro que no Yibril Rayoub, que dimitió ayer como consejero de Seguridad de la Presidencia palestina para dejar vía libre al nuevo rais Entonces hablarán horas, que no minutos como ayer, y lo harán de problemas enquistados desde hace décadas, que han provocado muertos año tras año, que han suscitado esperanzas mes a mes, que no han dejado de llamar la atención siquiera una semana, que han estallado de nuevo en cuestión de días. Y hablarán, sobre todo y en primera instancia, al menos ese es el deseo de Israel, de cuestiones relacionadas con la seguridad. Sharón fue ayer contundente al respecto en la primera reunión de su nuevo Gobierno de Unidad Nacional, el mismo que puede pasar a la historia como el más efímero de Israel si no se aprueban en la Kneset esta noche en primera lectura los presupuestos generales del Estado. El primer ministro israelí quiere centrar esa cita en el cese del lanzamiento de cohetes Qassam sobre las colonias judías de Gaza y la ciudad fronteriza de Sderot (ayer cayeron varios, con importantes daños, aunque sin víctimas) en el desmantelamiento de los grupos terroristas palestinos; en la lucha contra Hamás, el Yihad Islámico y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa; en el fin de la incitación y la cultura del odio y de la muerte. A cambio, plantea la posibilidad de liberar unos centenares de presos palestinos; de dejar el control de las ciudades menos conflictivas de Cisjordania a las Fuerzas de Seguridad palestinas; de coordinar la evacuación de la Franja mediterránea para que no sea unilateral y entren los ultraortodoxos del Shas en su Ejecutivo. Abbas y Sharón se saludan durante su encuentro el 1 de julio de 2003 denuncian diversas organizaciones de derechos humanos israelíes y palestinas, se ha quedado muda en las múltiples ocasiones en las que a lo largo de los últimos meses las excavadoras del Tsahal han arrasado, a golpe de castigo colectivo, las casas de Rafah a la caza y destrucción de los túneles. AFP Impedir la construcción de túneles No es lo único que se plantea Israel. Según una información recogida ayer por la agencia de noticias Ap, el Ministerio israelí de Defensa ha consultado al Fiscal General del Estado la legalidad de demoler entre 200 y 3.000 casas en Rafah, al sur de Gaza, para cavar una enorme zanja que impida la construcción de túneles para el contrabando de armas desde Egipto. Hay tres proyectos de obras sobre la mesa: el primero obligaría a derribar 200 casas; el segundo, 700; el tercero, por el que se inclinan los militares, la friolera de 3.000. Una catástrofe cualquiera de las tres respondió el ministro palestino, Saeb Erekat. Quizás en esta ocasión reaccione esa comunidad internacional que, como Oferta rechazada Desde el otro lado del muro ilegal, llegan planteamientos más esperanzadores. Al Fatah, el partido de Mahmud Abbas, apostaría por la declaración de una tregua bilateral lo antes posible, que estaría vigilada de cerca por la comunidad internacional. Tan de cerca que dicha custodia conllevaría la presencia de observadores extranjeros sobre el terreno, algo a lo que siempre se ha opuesto Israel. Es, en efecto, época de ideas, de iniciativas, de planes a corto y medio pla- zo. Pero pese a las buenas intenciones hay hechos y realidades del día a día que no permiten despejar de un plumazo todos los nubarrones que aún impiden atisbar el horizonte despejado. A los citados cohetes Qassam lanzados ayer desde Gaza, hay que sumar los dos muertos palestinos, miembros de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, contados en las cercanías de Tulkarem; y las redadas israelíes en Cisjordania que se han reanudado tras las elecciones palestinas; y los avisos nada inocentes de que al menos 46 localidades hebreas del Neguev quedarán a tiro de Hamás y el Yihad Islámico desde la Franja una vez que sea evacuada Gaza... Problemas todos ellos demasiado complejos para abordarlos por teléfono en sólo unos minutos. De ahí la cita para dentro de unas semanas. Entonces hablarán horas de cuestiones enquistadas durante años y heredadas hace décadas. Abu Mazen ya pisó la Casa Blanca... y se vio con Arik J. CIERCO JERUSALÉN. La invitación ha merecido grandes titulares. El gesto se ha visto acompañado de un gran despliegue. El detalle se ha convertido en un todo. George W. Bush ha invitado a la Casa Blanca a Mahmud Abbas, alias Abu Mazen, algo que no había hecho desde el comienzo de su mandato con Yaser Arafat. Y es verdad. Pero también lo es que Abbas conoce el camino, los salones, el jardín y el despacho oval de la Casa Blanca. El recién elegido presidente palestino ya pisó tan ilustre mansión el 25 de julio de 2003 cuando era primer ministro. Y en- tonces se oyeron muchas promesas, se lanzaron muchos mensajes de esperanza, se apuntaron despejados horizontes. Tampoco será para el líder palestino nada novedoso verse cara a cara con Arik Ariel Sharón. Se han encontrado en diversas ocasiones. También durante la jefatura de Gobierno del hoy flamante presidente de la ANP. Para la posteridad queda aquella cita del 1 de julio de 2003 en Jerusalén, en la que Sharón y Abbas intercambiaban guiños y sonrisas; Shaúl Mofaz y Mohamed Dahlan elogiaban sus respectivas corbatas, y ministros de ambos Gobier- nos ponían en práctica una nueva coreografía diplomática que levantaba ampollas en Tel Aviv y Ramala. Los tres, Bush, Sharón y Abbas ya se habían reunido en la histórica cumbre de Áqaba, en el Mar Rojo jordano, donde lanzaron a los cuatro vientos el 4 de junio de 2003 la Hoja de Ruta desviada nada más salir a la calle. Todo eso pasó hace poco. Eso sí, con Yaser Arafat vivo. Pero no todos los fracasos ni todas las heridas abiertas y nunca cicatrizadas tuvieron su origen en el viejo rais palestino. Ayer mismo, para que conste, la nada sospechosa diputada palestina Hanan Ashrawi recordaba todas estas citas y también que Abbas logró una tregua de Hamás que duró 53 días en 2003 y que voló en mil pedazos porque ni Israel ni los Estados Unidos cooperaron con él Para que conste.