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54 Cultura BATALLA POR EL ARCHIVO DE LA GUERRA CIVIL MARTES 11 1 2005 ABC La ex ministra de cultura, ayer en Madrid durante la entrevista que mantuvo con ABC PILAR DEL CASTILLO Parlamentaria europea por el PP y ex ministra de Educación, Cultura y Deportes Asombra que un Gobierno que se dice de izquierdas liquide el mayor testimonio de la represión de Franco Era ministra en 2002 cuando los expertos no lograron un acuerdo sobre cuántos legajos saldrían de Salamanca. Ella defiende la decisión que tomó el Patronato: defensa a ultranza de la unidad del archivo TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO FOTO: JAIME GARCÍA nato del Archivo de Salamanca. -Tenía que ver sólo la coincidencia en el Estatuto de Nuria y los papeles anteriores a 1931. -Pero no resolvía la situación por medio de un acuerdo. Los catalanes dicen: no nos interesa esa propuesta, porque nosotros queremos más Luego no hay acuerdo. No se zanjaba la situación sin dañar la unidad del Archivo, la unidad en sus originales y no en sus copias, que es de lo que estamos hablando. -Desde el punto de vista político, ¿cómo ve el caso actualmente? -Si lo que se pide es desmantelar un Archivo Nacional, lo responsable para un Gobierno debe ser mantener la unidad del archivo porque tiene carácter nacional. Cuesta más ejercer la responsabilidad que decir a todo que sí. Hablamos de un patrimonio de todos los españoles, pero, además, a mí me parece asombroso que el Gobierno socialista quiera liquidar el mayor testimonio, el más valioso que tenemos sobre la represión franquista. Precisamente el Gobierno socialista, de izquierdas. No se puede sacar a subasta política el patrimonio de los españoles. ¿Cree que el Gobierno no va a poder frenar la oleada de peticiones? -Hay una actitud de pagar peajes para mantenerse en el poder y en ese contexto pronto oiremos hablar del Archivo de la Corona de Aragón, y en general de un desguace de nuestro patrimonio documental. Restituir expolio entre Estados -Los expertos esta vez han ido más allá. ¿Qué opina de sus razones? -Me remito al criterio de la Unesco, que da más valor a la unidad de archivo que cualquier otro. -Mayor Zaragoza aduce que por encima de la unidad está la reposición de los documentos a sus dueños... -Vamos a ver. Hay que quitar la carga dramática a este asunto, la que otros le quieren poner. Hay que imponer la lógica. El derecho de reposición está vinculado a las guerras entre Estados, cuando ha habido un expolio de un Estado contra otro. Aquí hablamos de una Guerra Civil. Esto lo dice todo. -Tal vez ésa sea una lectura que alguien quiera buscar... -Al menos está ahí subliminalmente. A ver si desvirtuamos todo y ya no podemos entendernos. Aquí hubo una Guerra Civil, entre españoles, entre madrileños, entre extremeños, entre valencianos y entre catalanes. A ver si vamos a interpretar que quienes aplaudieron y apoyaron la entrada de las tropas de Franco en Barcelona, igual que en Madrid, Bilbao, o en Sevilla o en Cáceres, eran figurantes. Los que aplaudían no eran figurantes y es la expresión más dramática de la división que registró la sociedad española. -Usted es eurodiputada, ¿qué le dicen en Estrasburgo sobre nuestras tensiones territoriales? -Estamos causando perplejidad. Que un país que ha logrado en los últimos 25 años un despegue importante, con una transición llena de éxito, con modos de convivencia operativos y eficaces; que ha cambiado la imagen de un país indolente y cainita, gaste energía en estas cosas... Eso deja perplejo a todo el mundo. Y esta perplejidad no tiene ideologías en Europa, la comparten todos. -Su política se apoyó siempre en la unidad del Archivo de Salamanca frente a cualquier otra consideración. ¿Sigue pensando lo mismo? -Sí. Cuando el Ministerio decidió impulsar una comisión con expertos que nombraría el Patronato del Archivo de la Guerra Civil y expertos de la Generalitat de Cataluña, lo hicimos bajo el mandato de la Junta Superior de Archivos, que planteó la creación como archivo independiente de la entonces Sección de la Guerra Civil, porque solicitaba que una comisión tratase de llegar a un acuerdo sobre algunos papeles que pudieran ser susceptibles de ser trasladados a Cataluña sin menoscabo del concepto básico, técnico y científico, que es el de la unidad del Archivo. Ahí nace la idea. -Morales y Dardé coincidían con los expertos catalanes en depositar en Cataluña el Estatuto de Nuria y disentían en el número de legajos que lo acompañarían. ¿Por qué no se tuvo en cuenta la coincidencia? -Los expertos del Patronato y los de la Generalitat habían presentado informes separados porque no lograron ponerse de acuerdo. El Patronato del Ar- chivo, compuesto por personas que representan sensibilidades políticas diversas, decidió por unanimidad que, al no haber acuerdo, lo más sensato era dar el asunto por concluido. Y continuar adelante el mejor desarrollo de ese archivo, con la digitalización de fondos, con actividades como la muestra sobre Propaganda en guerra y la incorporación de nuevas fuentes documentales, como el archivo de Dionisio Ridruejo. Todo eso en el conjunto de AER, los Archivos Estatales en Red, que se puso en marcha. ¿Qué opinión le merece que Antonio Morales diga que aquella decisión tal vez fue un error? -También he oído que aquello fue una ocasión perdida. Y si lo fue, fue una ocasión perdida para no desmantelar el archivo, que es a lo que ahora estamos asistiendo. Pero no fue una ocasión perdida para mantener la unidad, que es lo que necesita una institución que guarda la memoria histórica de un periodo dramático. Pero no sé por qué Antonio Morales ha cambiado su opinión desde entonces, y dice algo diametralmente distinto a lo que opinaba y se acordó en el Patronato, con FALTA DE ACUERDO EN 2002 Los expertos catalanes no aceptaron la propuesta de los nombrados por el Archivo. No hubo acuerdo. No se zanjaba la situación sin dañar la unidad del Archivo, en sus originales y no en sus copias, que es de lo que estamos hablando DERECHO DE RESTITUCIÓN La Unesco da más valor a la unidad del archivo que a cualquier otra cosa. La restitución de expolios sólo afecta a las guerras entre Estados y lo que aquí hubo fue una Guerra Civil una lógica aplastante y un sentido común pleno. No había acuerdo. ¡No había acuerdo! Lo que demandaban los expertos catalanes no tenía nada que ver con lo que planteaban los del Patro-