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ABC MARTES 11 1 2005 Sociedad 47 Ramona Maneiro, amiga de Ramón Sampedro, reconoce que le ayudó a morir Sus declaraciones, en Telecinco, ya no tienen trascendencia penal b Creo que sí sufrió en el momento de su muerte. Me tuve que escapar al cuarto de baño, yo lo único que le decía era hasta luego cariño E. PÉREZ SANTIAGO DE COMPOSTELA. Desde que Ramón Sampedro, el tetrapléjico gallego que reclamó durante años el derecho a la eutanasia, murió se ha especulado en más de una ocasión que quizá fue su amiga, Ramona Maneiro, la persona que le prestó ayuda para realizar su último viaje. Ayer, en El programa de Ana Rosa de Telecinco, las dudas se despejaron cuando Maneiro plantó cara a las especulaciones y, finalmente, reconoció que fue ella quien le dio el vaso con una solución letal de agua con cianuro. La confesión de ayer en Telecinco coincide con la celebración del séptimo aniversario de la muerte de Sampedro. Mañana hace siete años que falleció (12 de enero de 1998) ante el asombro y conmoción de una opinión pública que descubrió, a los pocos días, que su muerte fue realmente un suicidio asistido. Ahora sabemos, por las palabras de Maneiro que él pudo despedirse de sus amigos: Les decía que se marchaba de viaje y eso fue lo que me quedó a mí que no se conocía al autor de los hechos. Miguel Bajo explicó que el Juzgado encargó a la Guardia Civil la práctica de una diligencia consistente en comprobar si era de Ramona Maneiro la voz que se oía en la grabación de la muerte de Ramón Sampedro. Añadió que la Guardia Civil contestó que no era posible realizar tal comprobación porque la calidad de la cinta no era sufi- ciente para su identificación. Bajo, que es catedrático de Derecho, aseguró que las declaraciones efectuadas ahora por Ramona Maneiro no tienen trascendencia penal para ella pues las penas relacionadas con una muerte eutanásica van de seis meses a dos años y medio y prescriben a los tres años, por lo que no hay posibilidades de proceder contra ella. Ramona Maneiro EFE La escena final En su relato, Maneiro describió con todo lujo de detalles cómo preparó la mortífera mezcla que acabó con la vida de su mejor amigo. Hice una serie de reparticiones con el cianuro que él tenía allí. Cogí un vaso de la cocina con la cantidad de agua que él me decía y le eché la proporción de veneno. Le puse la pajita y se lo dejé donde él quería Después, ella se situó detrás de la cámara de vídeo en la que se grabó toda la escena. Y escuchó. Sampedro entonces la dio un último consejo: Después de que yo beba no me des un beso en los labios Maneiro admitió que no pudo resistir el último aliento de su amigo y abandonó la habitación. Aún no entiendo quién le aconsejó el método elegido. Pensé que al cerrar los ojos se dormiría como siempre añadió. Sampedro debió sufrir una gran agonía en los últimos momentos de su vida. Creo que sí sufrió en el momento de su muerte- -afirmó Maneiro- Me tuve que escapar al cuarto de baño, yo lo único que le decía era hasta luego cariño En su última reflexión, señaló: No soy una samaritana. En mi vida estar con Ramón fue una de las dos cosas que he hecho por amor. La otra, tener a mi hijo. Siempre estará en mi corazón Miguel Bajo, abogado de Maneiro en el proceso abierto por la muerte de Sampedro, recordó ayer a Efe que la causa en la que él defendió a Ramona Maneiro fue archivada en 1999 por un Juzgado de Ribeira (La Coruña) por-