Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 11 1 2005 Madrid 35 El policía asesinado intentó sobornar a otros agentes para que hicieran trabajos a unos narcos colombianos Su compañero detenido fue inhabilitado seis años por prevaricación, pero volvió al servicio en 2000 descartan que haya más funcionarios implicados en la trama y buscan, al menos, a tres colombianos, que están aún sin identificar CRUZ MORCILLO MADRID. El policía asesinado en Vicálvaro, José Manuel Álvarez Pacios, intentó que otros compañeros participaran en los beneficios económicos que conseguía por sus trabajos para una red de narcotraficantes colombianos. Trató, en suma, de formar un club de agentes corruptos que pasaran de las filas de los defensores de la ley a las de los villanos. A tenor de las investigaciones lo consiguió en el caso de José M. C. de 45 años, el agente detenido como encubridor y por su participación previa en los hechos pero otros rehusaron la oferta envenenada, aunque no denunciaron lo que estaba ocurriendo, según fuentes policiales. Las investigaciones siguen abiertas, pero los agentes descartan que haya en principio más funcionarios implicados tras tomar declaración a algunos policías del entorno, según fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Buscan al menos a tres colombianos. Se cree que estas personas eran los acompañantes de Álvarez Pacios cuando intentaron retener a Jesús G. C. en el barrio de Vicálvaro, lo que provocó el forcejeo con éste y su mujer y los posteriores disparos que acabaron con la vida del policía. Uno de los suramericanos conducía el coche en el que se instaló un lanzadestellos y cuyo copiloto era el agente, mientras que los otros habrían llegado en un segundo turismo, que también se dio a la fuga. b Los investigadores Silencio en comisaría: nadie conoce a nadie Los funcionarios del CNP, en general, y los agentes destinados en Leganés, en particular, están más que molestos porque cobre fuerza la idea de que hay una mafia policial. Son los primeros interesados en que todo se aclare y los culpables sean expulsados del Cuerpo para que la imagen de los defensores de la Ley quede impoluta. Los antiguos compañeros de Pacios y José M. C. que estaban destinados en el Módulo Integral de Proximidad I de Leganés, no quieren oír ni pronunciar su nombre. Aseguran no haber tenido nada que ver con ellos y tampoco haber detectado un comportamiento extraño, pese a que ambos habían sido ya investigados y sancionados en uno de los casos. Es cierto que los expedientes disciplinarios de Régimen Interior suelen estar rodeados del secreto, por razones obvias. En cuanto al sindicato al que pertenecían, la UFP, está consternado con lo ocurrido. El agente encartado no ha solicitado los servicios jurídicos ni ningún otro apoyo por parte de sus compañeros a los que ha comunicado que cuenta con un abogado particular. cos de carácter reservado a delincuentes y se le implicó en extorsiones. El caso de su compañero, ahora en libertad, es aún más grave. Un Juzgado de Vizcaya le condenó en los años ochenta a seis años de inhabilitación por un delito de prevaricación, una sentencia que luego ratificó el Tribunal Supremo. Al culminar el proceso judicial, la Dirección General de la Policía le suspendió de servicio (1989- 1999) pero un Juzgado revocó esta decisión administrativa y el agente volvió al Cuerpo en el año 2000, destinado en Bilbao, según fuentes policiales. En 2001 llegó a la comisaría de Leganés en la que conoció a Álvarez Pacios. El jefe superior de Policía de Madrid, Miguel Ángel Fernández Rancaño, declaró ayer a la Ser que el caso de corrupción policial es un pequeño tumor que se ha cogido a tiempo y se va a extirpar y confió en que el caso tarde poco en aclararse. Rancaño insistió en que la Policía no tiene datos que apunten a otros casos de este tipo, aunque confirmó que se están revisando todos aquellos secuestros o intentos similares por si hubiera alguna relación con el destapado en Leganés. El jefe superior de Policía y el delegado del Gobierno tras un servicio JULIÁN DE DOMINGO Chapuzas en los dos bandos Los investigadores sostienen que la red para la que trabajaban Pacios y su compañero no es muy profesional por la forma de actuar en el caso de Vicálvaro y por el hecho de que necesitaran a un policía para amedrentar a una víctima o cobrar una deuda. Sobre la actuación del policía los propios agentes se sorprenden de que utilizara el lanzadestellos- -poco apto para pasar desapercibido- -y que iniciara un rifirrafe con la pareja de etnia gitana en mitad de la calle pese a contar con ayuda. Escasos testigos Los funcionarios no han identificado aún a estos delincuentes, miembros del clan para el que trabajaban los policías aunque hay varias líneas de investigación abiertas. Tampoco han logrado, de momento, encontrar los coches en los que huyeron los asaltantes. Las matrículas facilitadas por los escasísimos testigos- -alguno de ellos clave en las pesquisas- -no han dado resultados positivos por lo que o fueron mal visualizadas o bien los narcos habían colocado unas dobladas ex profeso La presunta autora del crimen, María de los Reyes E. L. de 39 años, ingresó en la prisión de Soto del Real el domingo por la noche por orden del Juzgado número 19 de Madrid. Las pruebas de Balística confirmaron su versión de que había disparado el revólver Magnum 345 del agente durante el forcejeo y la implicaron directamente en la muerte. En cambio, José M. C. compañero en los radiopatrullas de Leganés de Pacios, quedó en libertad con cargos. De- tenido al día siguiente del crimen, pese a que no estuvo en el lugar, la mujer lo identificó fotográficamente en comisaría como la persona que había estado merodeando en los alrededores de su casa los días anteriores a los hechos e incluso manifestó que ya había cobrado dinero antes, según indicaron fuentes policiales. Criterio en contra del fiscal El fiscal había pedido su ingreso en prisión, aunque la juez lo denegó. La Jefatura Superior de Policía de Madrid le ha retirado su arma reglamentaria y le ha suspendido de empleo y sueldo en tanto se aclaren todos los extremos. La Policía ha confirmado que los dos agentes ya habían tenido conductas irregulares con anterioridad a los hechos. José Manuel Álvarez Pacios, que llevaba 26 años en el Cuerpo y había estado destinado en Galicia y Madrid antes de llegar a Leganés, se enfrentó a un expediente disciplinario en el año 2001 por su comportamiento irregular El asunto fue archivado porque no se pudo probar pero motivó que el agente fuera trasladado desde la comisaría de Chamberí, donde prestaba servicio entonces, a la de Leganés. Supuestamente vendía datos informáti- Se ha investigado una matrícula facilitada por un testigo sin resultado, por lo que no se descarta que fuera falsa Álvarez Pacios fue trasladado de la comisaría de Chamberí a la de Leganés tras ser investigado en 2001