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ABC MARTES 11 1 2005 Internacional 25 DEVASTADOR MAREMOTO EN EL SUR DE ASIA La sórdida historia de huérfanos y niños extraviados de sus padres que son raptados en Indonesia ya ha sido confirmada con un primer caso por UNICEF. La alarma es máxima, pero las ingenuas medidas de Yakarta para neutralizar a las mafias- -que se sospecha operan incluso haciéndose pasar por ONG- -no se aplican en Banda Aceh, donde corren rumores escalofriantes Los niños perdidos del tsunami TEXTO: LAURA L. CARO, ENVIADA ESPECIAL BANDA ACEH (INDONESIA) El pasado siete de enero, UNICEF Indonesia confirmaba el primer caso de intento de secuestro de un menor de 4 años que fue registrado como herido por una pareja ajena a él en uno de los hospitales locales para conseguir un documento acreditativo y poder apropiárselo. Al final, los supuestos padres fueron descubiertos. El anuncio oficial del organismo de la ONU para la Infancia daba triste consistencia a los rumores más sórdidos que alertaban de la reaparición en el país de las mafias dedicadas al comercio de niños. Rumores y sospechas, ahora probados, que se disparaban con indicios estremecedores, como el mensaje llegado a un móvil de las oficinas de UNICEF en Malasia en el que se daban claves para contactar con quien decía tener 300 niños huérfanos de Aceh en venta Pingüe negocio para bandoleros sin escrúpulos, atraídos por el dinero sucio del mercado de los órganos, la explotación laboral, las adopciones ilegales o la prostitución. Estoy segura de que el tráfico está ocurriendo, es una oportunidad perfecta para estos individuos ha reconocido la responsable de la Unidad de Protección a la Infancia en Indonesia, Brigithe LundHenrikse. Y no es algo exclusivo del país: en Tailandia, la Interpol investiga el paradero de un niño sueco y otro australiano que fueron ingresados en un centro sanitario de la provincia de Phuket, y desaparecieron de sus camas sin que fueran dados de alta. anuncio. Ni a altura de la audacia del hampa que dicen perseguir. Se sospecha que ésta ha llegado a instalarse sobre el terreno en forma de ONG postizas que van de cuidadoras de niños cuando- -se cree- -son los mismos de las ofertas de trata de menores por SMS. Bloqueo de adopciones Medidas vagas o desenfocadas, al menos en su aplicación. El Gobierno de Yakarta bloqueó la semana pasada todas las adopciones en Indonesia durante un mes para impedir que encima haya apadrinanamientos mafiosos por la vía de la falsificación de papeles. También ha cerrado fronteras en la provincia devastada de Aceh ordenando que se vigile la identificación de todos los menores de 16 años y acompañantes que crucen la puerta de embarque de los aeropuertos. Pero en el principal, el Sultan Iskander de Banda Aceh, ayer no había nadie en Inmigración, ni el puesto de vigilancia militar, ni las oficinas de gestión tenían noticia de tal norma, ni mucho menos de que se estuviera ejecutando control alguno sobre la salida de niños o adolescentes. Más allá, Save the Children se ha ocupado ya de cribar los 17 campamentos de desplazados abiertos en la capital, donde han detectado ya hasta 43 niños absolutamente solos, que no tienen a su lado ni familiares, ni nadie que les conociera con antelación, y que han sido filiados para hacer un seguimiento. El protocolo de trabajo- -insiste Laura Conrad, de la organización- -pasará por intentar encontrar a sus padres, si no a sus parientes, si no a gente de su comunidad- maestros, vecinos... -que les acojan, y en último caso, darlos en adopción. El campamento es el mejor sitio donde pueden estar acaba, protegidos y documentados Un niño indonesio se protege de la lluvia, ayer en un campo de refugiados de Aceh se busca de su pequeña sigue pegado en la puerta. A diferencia de las otras dos docenas de desaparecidos que se reclaman en el improvisado panel, a la niña de dos años y medio no se la llevó el tsunami El mismo día 26 de diciembre, -cuenta abatido a ABC- -sus abuelos la extraviaron entre la avalancha frenética de gente que invadió la estación de autobuses de la ciudad para huir, justo cuando los tres esperaban para salir hacia Kualasimpang, donde se reunirían con los padres de la bebé Fani. Allí jamás llegó la ola, y sin miedo a equivocarse, el padre explica roto que sabe en lo más profundo de su corazón que la niña está viva y a salvo, pero con alguien de aquí que la tiene creyendo que hemos muerto... o con alguien de fuera que se la ha llevado para siempre El suyo ha sido un periplo desesperado por la televisión, por los periódicos, AP El caso de la niña Fani Doce del mediodía de ayer en el acceso principal del Hospital Militar de Fakhim, en Banda Aceh. Dispuesto a hacer el enésimo chequeo en el interior, el padre de Fani Salsobila se detiene a comprobar antes que el cartel de por hospitales, centros de refugiados, policía en Banda Aceh, en la vecina Medan, en el fin del mundo. Pero nada de nada. La letra triste de su relato es la de otros padres que por circunstancias quedaron separados de sus hijos cuando el terremoto, objetivos tan apetecibles para las pandillas del secuestro como los que han quedado huérfanos. También, aunque esa es otra historia, de las adopciones de buena intención de gente que- -como dice el padre de Fani- -se queda con los pequeños que encuentran pensando que no tienen a nadie. Unos y otros, los robados y los acogidos, son los niños perdidos del tsunami y las estadísticas los cuentan por miles: en todo el desastre de Indonesia, unos 35.000. Pero hoy por hoy, las medidas anunciadas para neutralizar la delincuencia macabra que está en marcha no parece que sean proporcionales a lo terrible del