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ABC MARTES 11 1 2005 23 Los aviones españoles del despligue de ayuda anunciado por el Gobierno partieron ayer de la base de Getafe El Gobierno cubano anuncia la normalización de relaciones con todos los países de la Unión Europea Presidenciales palestinas Resultados oficiales Otros Con los números en una mano, habría votado un 70 por ciento de palestinos. Con el censo de población en la otra, sólo el 47 por ciento. La legitimidad de la presidencia de Abu Mazen, en juego 17,9 Mustafá Barghuti Mahmud Abbas 19,8 62,3 Guerra de cifras intoxicadas para una abstención oculta TEXTO: J. CIERCO. CORRESPONSAL Participación: 70 RAMALA. Pasado mes de septiembre. La Comisión Electoral Central abre sus oficinas y las llena de técnicos dispuestos a realizar, con calma pero sin pausa, el censo palestino. Con Yaser Arafat vivo y sano, el objetivo es actualizar el cuerpo electoral para los inminentes comicios municipales y para unos hipotéticos legislativos. Las presidenciales, con el rais tocado pero no hundido, son otra cosa. Para sorpresa de muchos, que no de todos, los fundamentalistas islámicos de Hamás llaman a sus militantes y simpatizantes a acudir en masa a dichas oficinas y registrarse. Su intención, presentarse y ganar ambas citas con las urnas. La determinación de Hamás abre los ojos a Al Fatah que reacciona y moviliza a los suyos para que también se registren en el mayor número posible. Ni unos ni otros pueden hacerlo como les gustaría en Jerusalén Este. Israel, cuestiones de soberanía en la mirilla, ordena el cierre de las oficinas del censo y detiene a varios de sus funcionarios. Nueve de enero. Una de las cifras más significativas de la jornada electoral de las presidenciales, con el boicot de Hamás ya sí conocido aunque en ningún momento haga llamamientos a no acudir a las urnas, es el de la participación. Cuanto mayor número de votantes, más legitimidad para Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) Y ahí se desata una guerra de cifras en torno a una abstención oculta que siembra de ciertas dudas la rotundidad de la victoria del nuevo rais A la postre, no tantas. estafeta de correos, donde no pudo garantizarse la confidencialidad del sufragio ni la seguridad del transporte de las urnas; la falta de distinción clara entre la campaña del principal candidato y los recursos de la ANP; el permiso para votar a los electores no registrados y la extensión en dos horas del horario electoral Tercer problema. Entrevista con Ariel Sharón Cuarto problema. La disposición de Ariela Sharón a encontrase con Abu Mazen, quizás en dos semanas, tiene demasiadas condiciones. La más importante: su negativa a hablar de otras cosas que no estén relacionadas con las cuestiones de seguridad. Israel exige al nuevo rais palestino hechos, no palabras. Hechos que no pueden ser otros, en un principio, que el desmantelamiento de las infraestructuras terroristas palestinas que el poner fin a la lluvia de cohetes Qassam sobre las colonias judías de Gaza y las ciudades fronterizas, como Sderot; que aparcar de manera definitiva la Intifada armada y la cultura e incitación al odio y a la muerte. Quinto problema. Cierto, Hamás y el Yihad Islámico tienden la mano pero no esconden la piedra. Ni el cohete, ni la emboscada, ni el túnel, ni el suicida. Hamás respeta la decisión del pueblo palestino pero no renuncia a resistir a la ocupación Sami Abu Zuhri, portavoz. Palabras idénticas de Mohamed al- Hindi, cabeza visible del Yihad. Militantes de Fatah celebran el triunfo de Abu Mazen, ayer en Rafah que maneja la Comisión Electoral Central (de entre el 65 y el 70 por ciento) sea el correcto y el extrapolable. Según el supuesto censo de población, en teoría de 1,8 millones, la abstención podría haber alcanzado el 53 por ciento al no haberse inscrito en el censo activo unas 660.000 personas. Muchas de ellas, sin embargo, no están registradas porque han muerto en estos últimos años, porque se han exiliado, porque no quieren dar a conocer su domicilio real por miedo a Israel, por las dificultades hebreas para tener en cuenta a los de Jerusalén Este, por total indiferencia pero no por sumarse al boicot anunciado de AP Problemas y retos Buen puñado pues de problemas pese a los buenos propósitos, las mejores intenciones, las adornadas palabras. Y de retos: la reforma judicial; la de los cuerpos de seguridad; la lucha contra la corrupción; la resurrección de la economía; la recuperación de la libertad de movimientos de los ciudadanos palestinos; la salida de las cárceles israelíes de los 8.000 prisioneros; el futuro de Jerusalén; la evacuación de Gaza; el final de los asentamientos de Cisjordania; la caída del muro; la creación de un Estado viable con las fronteras del 4 de junio de 1967; el derecho al retorno de los refugiados... Problemas y retos junto a buenas palabras e intenciones. Por eso, una vez más, sólo el tiempo y los hechos, y Sharón, y Bush, y Hamás, dictarán sentencia. La voz de los expertos Expertos electorales consultados por ABC, como el jefe de la misión de observadores en estos comicios de la Generalitat catalana, el profesor Pere Vilanova, sentencia que el único cuerpo electoral que puede tenerse en cuenta es el del registro activo de votantes, que llega a cerca de 1,2 millones de palestinos. El otro, de 1,8 millones, no es fiable porque el censo de población, si lo hubiera que no lo hay, no se puede hacer por dificultades técnicas y, sobre todo, por decisión política: sería ofrecerle en bandeja de plata a Israel, con todo lo que ello supondría, la situación concreta de cada palestino en Cisjordania y Gaza. De ahí que el nivel de participación La ampliación del horario electoral fue criticado por la oposición palestina y por grupos de observadores Hamás y otros partidos de la oposición que habían urgido en septiembre a todo lo contrario. Esta polémica dominó en gran parte el día después de la jornada electoral. La CEC se aferró a su registro consciente de las presiones nada disimuladas de Al Fatah. Presiones que ya se dieron en la tarde del domingo por el bajo índice de participación que se manejaba a mediodía, de ahí la ampliación en dos horas del horario electoral. Extensión que ha sido muy criticada por la oposición palestina pero también por diversos grupos de observadores internacionales al no encontrarse justificación para ella salvo en el caso de Jerusalén Este donde muchos electores no encontraban su nombre en las listas. A la postre, un 20 por ciento de los votantes de la parte oriental de la Ciudad Santa (entre los que lo hicieron dentro y los que tuvieron que desplazarse fuera) depositó su papeleta en la urna. En total, 26.365, muchos más de los mil que lo hicieron en 1996.