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ABC MARTES 11 1 2005 Opinión 5 Las rentas del humo Aunque el ministro de Defensa, Antonio Martino, haya anunciado su decisión de no cumplirla ley, los italianos sólo pueden fumar desde ayer en casa o en la calle. Extrema expresión de la doble moral que rodea al tabaco, amenaza contra la salud pública cuya explotación comercial utilizan los Estados para sanear suscuentas. Prohibido consumir, pero no comprar. Aliento fresco, caja llena. Cifras y letras Hasta finales del pasado noviembre, las familias españolas debían a las entidades bancarias- -exclusivamente en el ámbito hipotecario- -un total de 570.443 millones de euros, cifra que representa una carga media de dos millones de pesetas por habitante. Simple estadística, pero suficiente para ilustrar el grado de endedudamiento de un país que ha invertido sus ingresos de los próximos años en la compra de viviendas. Para 2005 se prevé una ligera desaceleración, término de uso frecuente y que a estas alturas significa que la deuda seguirá creciendo. Todavía hay margen. Parches Seguirá en prisión José Ignacio de Juana Chaos, uno de los mayores sanguinarios de la historia de ETA, pese al anuncio de su excarcelación. Su vinculación con la banda, expresada a través de cartas, ha llevado a la Justicia a paralizar su liberación y acusarle de nuevos delitos. Parche de urgencia y a la medida de una alimaña, la primera de una siniestra lista que hace turno para salir a la calle. DANIEL G. LÓPEZ La mirada de la ambición. Acompañado de Leonardo diCaprio, protagonista de su última cinta, Martin Scorsese presentó ayer en Madrid El aviador película en la que recrea la edad de oro de Hollywood a través del personaje del excéntrico Howard Hughes. Antes, los grandes estudios funcionaban como fábricas y todo se hacía allí, pero hoy, con el mismo presupuesto, se puede rodar en cualquier sitio, y Hollywood ha perdido su esencia. Ha dejado de ser el centro neurálgico del cine comenta el realizador norteamericano, que recrea en su cinta el viejo ambiente de la Meca del Cine de la mano de uno de sus más singulares personajes. En la imagen, Leonardo diCaprio, ayer en Madrid. EL PERSONAJE ES LA ESTRELLA FERNANDO R. LAFUENTE L siglo XX ha sido, entre otras calamidades, el siglo de las obsesiones. El siglo de los locos totalitarios y los locos geniales, de los locos personalizados y los locos a conciencia, Entre los personajes del siglo, el siglo del cine, pocos como Howard Hughes, a quien el término excéntrico le viene algo más que estrecho. En unas horas se estrena aquí The departed El aviador en versión española) la última genialidad de Mar- E tin Scorsese. DiCaprio es Hughes cuando Hughes sólo tenía ambición y el trastorno obsesivo- compulsivo que le llevó a un escalofriante monólogo en la soledad de una habitación sin fondo, inmunizada de sí mismo, ajena al mundo de los vivos y de los muertos, con el aspecto, ese antiguo galán, de ermitaño o mártir abandonado, digo, cuando todavía no mostraba todo el desgarro de su última locura. Un doble acierto de Scorsese: que sea DiCaprio el protagonista y que sean sólo esos años primeros de juventud sin límites los que se cuenten. Si uno contempla las fotos de época del personaje y la caracterización del joven actor norteamericano, se quedará pasmado. DiCaprio ha sabido captar esa mirada que contenía toda la ambición posible, las obsesivas ganas de triunfar en lo que se le pusiera por delante, y, al mismo tiempo, delataba, secretamente, el desamparo de una locura creadora, oculta, siniestra, lenta y demoledora. Ya advertía el gran director Anthony Mann que, en un actor, la mirada hace todo: es el reflejo permanente de la llama interna que anima al héroe Me- nuda la mirada de DiCaprio o de Hughes. Desdichadohéroe éste, errante desu sombra, obsesionado con el cine, las mujeres- -también ciertos hombres- la aviación. Obsesionado con eso que se llama el poder; es decir, chascar los dedos y tener una corte de sumisos lameculos babeando alrededor. Porque la locura es posible que también sea el deterioro de los dioses. DiCaprio interpreta los pasos contados de ese viaje al infierno. Scorsese vuelve a los mitos y a los demonios de la vida americana, que ya es la de todos, porque es la del cine. Y ahora sabemos que no hay vida más allá del cine. Ni la de Hughes.