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86 Deportes ATLÉTICO- REAL MADRID EL DERBI FUE BLANCO LUNES 10 1 2005 ABC Acelerado y sin lucidez frente a Casillas, Fernando Torres desperdició siete ocasiones de gol. Dilapidó su talento y transmitió ansiedad en un carrusel de protestas, gritos y fallos Potencia sin ningún control TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. La vida en el Manzanares decreta un antimadridismo atroz, una rivalidad apremiante que Fernando Torres llevaba transcrita en la mirada, en una hipnosis que dura la semana anterior al derbi. Primera intervención de la noche, minuto uno, preludio de un repertorio: el Niño agarró el balón, se lanzó a un eslalon desaforado, todo potencia y velocidad, se topó con Solari y cayó al suelo. Nada. Penalti ni por casualidad. Se levantó el capitán atlético como si saltase de la cama la niña del exorcista. Gritos, protestas, perfil salvaje, conexión caliente con la grada. Minuto uno. Y así noventa. Hasta el final. Torres corre que se las pela, no cabe duda. Lo hizo frente a Helguera, para robarle el balón, fintar a un Pavón mucho más lento y descoser la tripa de Casillas con un pelotazo desaforado. Lo hizo en una pelea perdida ante Casillas, cincuenta metros de esprint en un esférico cedido atrás. Y en un salto vertiginoso ante Helguera. Al suelo. Ni de lejos penalti. Más juramentos contra el árbitro, más energía al limbo. Se cruzó el novato Arbeloa en su camino de frenesí, rápido, rápido, y a Pérez Burrull se le ocurrió pitar falta. Lo fue. La presión de Torres descargó contra la publicidad, un pelotazo contra la máquina de las rotaciones a ras de suelo. Lo hizo también en el contraste con Ronaldo, todo tranquilidad, pausa, ciencia, para acuchillar al rival. Pero, sobre todo, Fernando Torres se retrató para mal ante Casillas. Minuto 42. Elaboración decorosa, toque sutil de cabeza, la zurda de Salva que entra con avidez entre Pavón y Helguera, el rechace de Casillas y el balón blando, limpio, a la derecha de Torres, que la pone en el fondo sur con cinco metros de soledad en su horizonte. Manos agitadas sobre las mechas rubias, desesperación, la ansiedad del Vicente Calderón. A Torres, proyecto de galáctico futbolista con gancho publicitario, le regaló el destino una revancha inmediata. Otro tiro a portería vacía, el mismo flanco derecho, el mismo ardor can- tarín en la grada que veía el gol, esta vez sí. El Niño volvió a concebir la frustración. Casillas se desplazó como un gato, a tiempo para despejar no se sabe cómo el tiro blando del 9 atlético. Arrancó el segundo periodo y el árbitro, sí, vio aquella zancadilla de Pavón. Al fin, decía el rostro crispado de Torres. Volvió el fútbol en zig- zag, la ilusión del Manzanares, la épica de la remontada ante el gran enemigo. Le rozó de nuevo Helguera, más hierba, más protestas, más irritación en tono negativo. Se cansó de correr Torres y el Calderón echó en falta a su ídolo, el mejor jugador del Atlético de largo. El icono regateó a Helguera, se quedó de nuevo solo frente a Casillas, pero la velocidad, esa velocidad descontrolada, le condenó a un mal toque y a otra pérdida. Hasta siete ocasiones de gol negoció Torres en el asalto a su primer triunfo ante el Real Madrid, pero corrió tanto, se involucró tanto, que se salió del partido. Torres lucha con Pavón IGNACIO GIL Ferrando: La única diferencia es económica, el Madrid compra calidad, compra gol TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. César Ferrando atacó el dilema de la diferencia entre el Atlético y el Real Madrid, el gol, con una verdad superior, empresarial: La única diferencia entre ellos y nosotros no es el gol, es económica. El Real Madrid compra calidad, compra gol Su respuesta era indiscutible. Resumía la divergencia entre acertar y no acertar ante la portería. Los rojiblancos dispararon doce veces a puerta, cero goles Los blancos, tres. Tres goles. El entrenador del Atlético había conseguido que sus hombres tuvieran el balón, quitárselo al Madrid, pero les faltó la guinda: ¡Qué le vamos a hacer! Hemos dominado, hemos creado muchas ocasiones y no hemos acertado. Ellos llega- El técnico del Atlético se mostró orgulloso del trabajo de mis jugadores; dominamos, creamos muchas ocasiones y no entraron; ya entrarán, pero éste es el camino a seguir ron en tres oportunidades y marcaron las tres El dolor de la derrota no provocó desmoralización. Al revés, subrayó Ferrando: Estoy orgulloso del trabajo de mis jugadores y así se lo he dicho. Han hecho todo para ganar. Estamos en el camino a seguir, porque esas oportunidades nos entrarán en otros partidos Leo Franco fue el principal sufridor de esa dicotomía en el éxito rematador. Corroboró su cruda realidad: Hemos atacado, tuvimos muchas oportunidades y ellos han tenido una efectividad impresionante. Todas las opciones que tuvieron las transformaron en gol Gronkjaer: He acertado al fichar Jesper Gronkjaer secundó las palabras de su entrenador, menos un calificativo: Estoy triste por haber perdido, pero nuestro fútbol ha dejado claro que vamos a levantar el vuelo muy pronto. Estoy de acuerdo con el míster Aunque no puedo estar orgulloso por haber perdido Herido por el 0- 3, el danés destacó su felicidad por el encuentro disputado, por el ambiente del estadio, por el acierto de su fichaje: Excepto la decepción del resultado, el partido ha sido fantástico para mí. El equipo jugó fenomenalmente, me gustó mucho el empuje de la afición, sentí sus ánimos, sus aplausos y lo que he visto claramente es que he acertado al fichar por el Atlético Molinero, otro debutante en el derbi, rememoraba esas sensaciones agridulces: Estoy satisfecho por el juego del equipo y dolido por la forma en que hemos perdido. Mandar en el partido y perder 0- 3 produce mucha impotencia El capitán atlético, el más activo de su equipo, exasperó a la grada con dos tiros fallados a puerta vacía ante Casillas un par de minutos antes del descanso