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84 LUNES 10 1 2005 ABC Deportes Mucho castigo y excesivo premio El Real Madrid aprovechó al máximo sus ocasiones y el desgaste y la ambición del Atlético se fundieron en la primera parte, en la que sobre todo Torres falló clarísimas ocasiones de gol ENRIQUE ORTEGO MADRID. Un resultado que no se ajusta a lo que se vio en el Calderón. Esos tres goles de renta son mucho premio para un Madrid que tuvo en el orden y su poder de definición sus mejores virtudes y un castigo inmerecido para un Atlético que fue el que más arriesgó, el que más expuso, el que más buscó la victoria... pero también el que más se equivocó. Su falta de calidad para rematar acciones fáciles de gol le llevó a un descalabro que por su desgaste y ambición no mereció. Una vez más la calidad individual se impuso al músculo. La técnica, a la fuerza. La inteligencia, al impulso. Si Ferrando tuviera un par o tres de los jugadores que tiene Luxemburgo posiblemente a estas horas el resultado sería distinto y esta crónica no intentaría explicar cómo puede perder por tres goles y no marcar ninguno el equipo que ha triplicado y hasta cuadruplicado sus ocasiones en el área rival. ATLÉTICO DE MADRID REAL MADRID 0 3 Atlético (4- 4- 2) Leo Franco; Aguilera (Molinero, m. 46) Perea, Pablo, Antonio López; Ibagaza, Sosa, Luccin (Nano, m. 76) Gronkjaer; Fernando Torres y Salva (Paunovic, m. 67) Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Arbeloa, Helguera, Pavón, Roberto Carlos; Figo (Celades, m. 85) Beckham, Solari, Zidane (Owen, m. 87) Raúl y Ronaldo (Morientes, m. 85) Árbitro Pérez Burrull. Mostró cartulina amarilla a Beckham, Luccin, Antonio López, Pablo y Figo. Goles 0- 1. m. 14: Ronaldo. 0- 2. m. 79: Solari. 0- 3. m. 83: Ronaldo. cos. Aún así, a base de garra, de orgullo, y aprovechando que tampoco el rival parecía muy decidido a buscar la sentencia, se despejó y en el último cuarto de hora de esa primera parte tuvo el partido en su cabeza y sus botas. Llegó varias veces a la puerta de Casillas y al menos tres de ellas se pueden catalogar dentro del apartado de las claras ocasiones de gol. Torres fue protagonista de tres, pero ayer tampoco era el día señalado para verle salir en hombros del Calderón. Salva e Ibagaza tuvieron las otras. Oficio y control Cuando un equipo perdona tanto, termina perdiendo. Ley fundamental del fútbol. No pudo siquiera el Atlético en la segunda mitad alcanzar esa manita de oportunidades ante Casillas. En esa segunda parte, el Madrid juntó aún más a sus hombres. Tiró de oficio y de trabajo. Mejoró la línea defensiva y sin esos despistes atrás, el resto del equipo se contagió. No es que mejorara su juego, pues apenas tuvo un poco más la posesión del balón, pero supo cortar el ritmo, trabar el partido con faltas, acciones lentas y, eso sí, tener la tremenda calidad para aprovechar su primera oportunidad para sentenciar. Es pronto para decir si Vanderlei ya le ha dado un toque a su equipo, pero la realidad es que tal y como se entregó ayer el Atlético, presionó y rascó en los balones divididos, el Madrid supo hacer su partido. No dominó, no mandó, pero sobre todo en la segunda mitad dio sensación de orden y equilibrio. De saber qué tenía que hacer en cada momento para sumar tres puntos y seguir pensando que el 2005 le ha cambiado la vida. La diferencia entre Torres y Ronaldo Es la diferencia, hoy por hoy, entre tener a Ronaldo y tener a Torres. Con todos mis respetos para el rojiblanco, que me sigue pareciendo el jugador español con más proyección. Pero a Fernando le puede la presión. Se paraliza mentalmente ante estos partidos. Le ocurrió con la selección y le volvió a suceder ayer. Obsesionado porque es el estandarte de su equipo, carcomido porque no había podido ganar ni marcar nunca al Real Madrid, salió revolucionado y por eso falló ocasiones tan claras como las que ayer erró con todo a favor, alguna incluso sin portero. Ronaldo, hoy por hoy, es otra cosa. La presión es una golosina de esas que tanto le gustan. Se las merienda. Tuvo dos oportunidades y marcó las dos. Una al principio y otra al final. La primera que tuvo en el área la metió dentro. Y de ese tanto vivió su equipo hasta una hora larga después. Pues el Madrid no volvió a aparecer por los dominios de Franco hasta la jugada que supuso el segundo, obra casi personal de Solari, que ni siquiera lo celebró por su pasado rojiblanco y porque es un tipo educado y entero donde los haya. Comenzó el partido el Atlético a todo gas. Contribuyó que en el primer ataque Helguera y Casillas revivieron la jugada del Camp Nou entre Roberto Carlos y el portero, pero Pavón estuvo atento. Todo fue rojiblanco en ese primer cuarto de hora, hasta que acertó Ronaldo con el centro de Roberto Carlos que no supo rematar Zidane y entonces los de Ferrando cayeron en la miseria de su falta de recursos técni- Una gastroenteritis dejó K. O. a Guti Guti se cayó de la alineación del Real Madrid unas horas antes del partido en el Vicente Calderón. Se levantó el centrocampista con una gastroenteritis aguda que obligó a los servicios médicos del club a aplicarle una dieta blanda. Guti iba a ocupar su habitual plaza durante esta temporada como medio por la franja central en compañía de David Beckham. En ausencia del jugador de la cantera, Vanderlei Luxemburgo se decidió por el argentino Solari en labores de contención y Zidane, a su libre albedrío por el centro del campo. En otro orden de cosas, el árbitro cántabro Pérez Burrull no tuvo complicaciones en la dirección del encuentro. A pesar de que su gesto denota crispación, llevó las riendas con autoridad y aplicó un rasero justo en sus decisiones. Una entrada alevosa de Antonio López sobre el muslo de Ronaldo en el centro del campo y por detrás y la reiteración en las faltas de Beckham pudieron tener un castigo mayor, pero la influencia del colegiado en el resultado fue nula. Solari sustituyó a Guti y marcó a Leo Franco