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82 Economía LUNES 10 1 2005 ABC JUAN VELARDE FUERTES EL PULSO iempre que se contempla la realidad histórica de la política económica resplandece un choque. Quien dirige en el Gobierno la política económica ignora- -en mayor o menor grado- -los costes políticos de sus decisiones; quien dirige los aspectos políticos de toda la Administración ignora, también en mayor o menor medida, los costes socioeconómicos de sus decisiones. Acaba de ocurrir eso con la derrota de Solbes a manos de un Caldera amparado por el presidente Rodríguez Zapatero. Desde el punto de vista de la política económica, con las balanzas comercial y por cuenta corriente en agudo y creciente déficit; con un corte evidente de las inversiones internacionales en España; con un incremento en el índice de precios del productor en noviembre de 2004, en tasa anual del 5,2 que debe calificarse como excesiva, pues la media de la zona del euro era del 4 en octubre de 2004, la propuesta de Caldera todo economista sabe que constituye el preludio de más desempleo, de trastornos muy serios de competitividad, de forzosos empeoramientos en el saldo del sector público. Pero en un Gobierno muy débil, que ha de buscar todo tipo de amparos a la izquierda, la posibilidad de una confrontación social fuerte, agregada a los problemas vasco, catalán y del terrorismo, ha aterrado. Se temía con la decisión de Solbes que la opinión pública pudiese en febrero, con motivo del referéndum sobre el llamado Tratado Constitucional Europeo, dar tal revolcón al Gobierno, que su desgracia política quedaría sellada. Esto fue lo ocurrido, y es el final de un largo y triste pulso mantenido por el vicepresidente Solbes desde que ocupó ese puesto tras las elecciones de S Se temía con la decisión de Solbes que la opinión pública pudiese en febrero, con motivo del referéndum sobre el Tratado Constitucional Europeo, dar tal revolcón al Gobierno, que su desgracia política quedaría sellada marzo de 2004. La crisis económica, que se veía amagar continuamente como consecuencia de marchas y contramarchas, recalificaciones y sondeos, insinuaciones y cambios de rumbo, que de modo continuo se observaron en los tres últimos trimestres de 2004, y que con dificultad lograba atajar Solbes, ahora, con la derrota de éste, ya no va a tener valladar de ningún tipo. Es una realidad ésta, en tantas ocasiones desarrollada en la Historia de España, que los estudiosos de nuestra economía se la saben de memoria y, desgraciadamente, sólo ha tenido un resultado feliz cuando, valientemente, la presidencia del Ejecutivo, comprendía que debía respaldar la política económica seria propuesta por su responsable de Economía. Lo contrario, siempre, y convendría recalcar lo de siempre, como se muestra en la historia económica española, ha sido el preludio de una crisis económica que ha arrastrado otra política, que era lo que se pretendía evitar. Recordemos cuando en el Parlamento se votaban nominalmente, a petición del grupo catalán, las medidas arancelarias aperturistas de Laureano Figuerola, precisas para completar la inserción de la recién nacida peseta en la Unión Monetaria Latina y para crear otra industria diferente en España a la que alboreaba tras las medidas protectoras de los moderados- -el profesor Tortella apunta alguna dirección muy interesante- momento que aprovechó el general Prim, como presidente del Gobierno, para lanzar un no a la propuesta. La confusión fue enorme. Figuerola, indignado, abandonó el banco azul. La crisis así abierta ya nunca se cerró, Figuerola, al cabo, sería sustituido, y los Tutau y compañía, se encargaron de liquidar todo lo que de positivo había en las medidas de Figuerola. En esa postura de retroceso, como con el asesoramiento de Flores de Lemus, acertó a ver Azorín, se encontraba Echegaray, quien para lañar aquello como se pudiese, creó un Banco de España al que Olariaga, justamente, calificaría de vergüenza nacional Pero hay también ejemplos en el sentido opuesto. Tras la catástrofe del 98, el Gobierno Silvela había subido al poder para intentar aliviar la situación. Llevaba como ministro de Hacienda a Raimundo Fernández Villaverde. Éste, previamente, había percibido que la solución estaba en medidas tan ortodoxas como el ingreso de la peseta en el patrón oro. En aquel momento, lo urgente era el equilibrio presupuestario, que se debía concluir gracias a una siempre dolorosa contracción del gasto público, que afectaba a grupos sociales variadísimos, y una simultánea mayor presión tributaria. ¡Allí fue ella! El mundo industrial catalán, con el movimiento del entancament de caixes declaró la guerra. Ese cierre de las cajas para abonar los impuestos, esa huelga tributaria, fue secundada, con el confitero Prats a la cabeza, por la Cámara de Comercio de Madrid, que movilizó a todos los pequeños empresarios de la Villa y Corte. Así surgió un potente movimiento de las Cámaras de Comercio, tras el manifiesto- -de gusto comunero- de la de Cartagena, que capitanearía un industrial zaragozano, Basilio Paraíso, el dueño de la empresa de cristales y espejos La Veneciana. Se unió a todo esto, con su contundencia habitual, el movimiento regeneracionista, con un grupo de intelectuales que de economía sólo conocían un magma disparatado de nacionalismo político, librecambismo, henrygeorgismo y paradójica creencia en la virtud del cirujano de hierro frente a la mano invisible de Smith, y en el que destacaba Joaquín Costa. Ante tal ofensiva, Villaverde visitó a Silvela para decirle que convenía al Gobierno aceptarle la dimisión. Como sucede siempre, en aquel momento, en las filas adictas al Gobierno conservador, una serie de jóvenes, que estaban ligados, los unos a nacientes grupos industriales, y los otros a ideas de pura fantasía sobre las posibilidades políticas de una España exangüe, también se levantaron voces muy agrias contra la política de Raimundo Fernández Villaverde. El presidente lo tranquilizó y formó con él una especie de pacto de hierro contra el que, primero, se estrelló aquella marea y, pronto, estabilizado el sector público, se observó una recuperación rapidísima. Como nos señala Prados de la Escosura, el PIB por habitante, en los dieciséis años que van de 1883 a 1899, había crecido en total, sólo un escuálido 3,7 pero en el periodo 1899- 1901 aumenta un descomunal 7,9 Se puede seguir el camino Prim- Figuerola, rumbo a la catástrofe, o el Silvela- Villaverde y así es como se consigue el éxito ¿Para qué continuar con ejemplos más cercanos en el tiempo o en el espacio? ¿Es necesario volver a colocar sobre la mesa el reciente trabajo de Gordon Brown, el canciller británico laborista del Exchequer, para explicar el éxito de Blair? La fortuna nunca sonríe a los pusilánimes, a los miedosos. Eso acontece también en economía y, naturalmente, en política. Uni 2 reúne el 70 de los fraudes en los servicios de tarificación adicional EP MADRID. La Asociación de Empresas de Valor Añadido (AVA) que agrupa a las principales compañías que prestan los servicios telefónicos de tarificación adicional (803, 806, 807 y 907) aseguró ayer que la operadora Uni 2 alberga en sus líneas el 70 de los fraudes telefónicos que se cometen sobre los usuarios y consumidores. Este dato se extrae del informe del último trimestre de 2004 elaborado por el Observatorio de Control de los Servicios de Tarificación Adicional, puesto en marcha el pasado verano por AVA con la finalidad de velar por el correcto funcionamiento del sector. Metrovacesa paga 68 millones por el futuro hotel Marriott de Barcelona EFE BARCELONA. La inmobiliaria Metrovacesa ha comprado por 68 millones de euros el futuro hotel Marriott de Barcelona, el primero que esta prestigiosa cadena debe abrir en la capital catalana. Metrovacesa ha adquirido el proyecto hotelero a la inmobiliaria catalana Espais, la promotora de este hotel en la zona de Diagonal Mar, un nuevo barrio construido en Barcelona entre Poblenou y el recinto del Fórum. Ambas compañías han alcanzado un preacuerdo el 31 de diciembre, que se formalizará en los próximos días, según fuentes conocedoras de la operación. El hotel contará con 255 habitaciones y será de cuatro estrellas gama alta, según consta en los primeros diseños de planificación del proyecto. Este será el tercer hotel de Marriott en España, cadena que ya cuenta con un establecimiento en Palma de Mallorca y otro en Denia (Alicante) y el primero en Barcelona, en un momento en que otras cadena de gran lujo como WW- -marca de Sheraton- -proyecta gestionar el hotel vela que diseña el arquitecto Ricardo Bofill en la nueva bocana del Puerto de Barcelona. Marriott International es una compañía norteamericana, con sede en Washington, D. C, que opera bajo diversas marcas, entre ellas la propia Marriott pero también JW Marriott, The Ritz- Carlton y Renaissance entre las más conocidas, con un volumen de negocio de más de 9.000 millones de dólares anuales. Marriott ha optado por el proyecto que promueve Espais en Diagonal Mar y que se trata de un complejo mixto que también cuenta con un bloque de viviendas. Espais planea invertir en la zona, la última manzana pendiente en Diagonal Mar, 100 millones de euros sólo en las viviendas anexas al hotel, de las que 90 serán de tipo libre y otras 85 protegidas, según se ha pactado recientemente entre el promotor y el Ayuntamiento de Barcelona. Por su parte Metrovacesa es la inmobiliaria más importante de España, con unos ingresos el pasado año de 708,9 millones de euros y un beneficio neto de 203,2 millones. La empresa presidida por Joaquín Rivero mantiene fuertes lazos con Cataluña, donde impulsa diversos proyectos inmobiliarios, entre ellos los edificios de oficinas cercanos a las instalaciones que está ampliando la Fira en Montjuic 2, y su primer accionista es la familia de promotores catalanes Sanahuja, que tienen más de un 11 de la compañía.