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50 Sociedad LUNES 10 1 2005 ABC Medio Ambiente Vista del litoral de levante de Barcelona, donde ahora se quiere construir una península artificial para albergar el zoo marino YOLANDA CARDO Greenpeace estudia la manera de paralizar judicialmente el zoo marino de Barcelona Los cambios del litoral barcelonés cuestionan la aplicación por Medio Ambiente de la ley de Costas b Cinco años después de la apro- bación del plan del Fórum, el Gobierno ha autorizado construir una península artificial de cinco hectáreas frente a la costa ÀLEX GUBERN BARCELONA. En 1992, Barcelona descubrió que tenía mar. La regeneración del litoral de la capital catalana, hasta entonces sólo el patio trasero de la ciudad, permitió ganar hasta cuatro kilómetros de playas urbanas. Una década después, aprovechando el impulso del Fórum, Barcelona se dispuso a completar su expansión hacia levante, culminando la conquista de su litoral y regenerando unos terrenos que allí no sólo eran el patio trasero de la ciudad sino un abandonado territorio de desecho. En el área comprendida entre la Diagonal y la desembocadura del Besós se acumulaban aquellas infraestructuras que la moderna capital centrifugaba, empezando por la maloliente depuradora de un río considerado hasta hace poco como uno de los cauces más contaminados de Europa. Si bien la transformación urbanística ha regalado a la ciudad playas y nuevo espacio público- -también golosas parcelas para los promotores inmobiliarios- lo ha hecho a costa de alterar de forma notable la línea del litoral. Se trata de una serie de modificaciones sobre la protegida franja de cien metros del dominio público- marítimo terres- tre que a criterio de buen número de especialistas, y de la organización ecologista Greenpeace, son un auténtico desaguisado y un flagrante incumplimiento de lo que dicta la ley de Costas. El Consistorio barcelonés no sólo rechaza estas denuncias, sino que levanta la bandera de la sostenibilidad y defiende esta intervención como un ejemplo de sensibilidad medioambiental. Aunque las modificaciones hechas hasta ahora son descalificadas pero ya difícilmente tienen remedio, los grupos ecologistas están decididos a oponerse, incluso judicialmente, al proyecto que completará las obras de infraestructura del Fórum, el zoo marino, la agresión más grave en el litoral español en los últimos años, según María José Caballero, responsable de la campaña de costas de Greenpeace. Ha sido ahora, una vez cerrado el Fórum 2004 y cuando el Gobierno español ha cambiado de color, cuando la Dirección de Costas del Ministerio de Medio Ambiente ha dado el permiso para construir la plataforma de cinco hectáreas que, ganada al mar, debe alojar el nuevo zoo marino, muy menguado eso sí respecto a su ambición original. El permiso llega cinco años después de que el Pleno del Consistorio aprobara el plan urbanístico del Fórum- -en el que estaba incluido el zoo- una demora que explica lo polémico de un proyecto que, además, fue durante años arma arrojadiza entre el Ayuntamiento socialista y el Gobierno popular. Desde el equipo del alcalde Joan Destrucción planificada del litoral español El zoo marino de Barcelona es tan sólo una de las actuaciones que según los ecologistas ejemplifica la destrucción descontrolada, pero también planificada, del litoral español. Según se denuncia en el último informe de costas de Greenpeace, en algunos casos la degradación de una zona es la excusa para su destrucción total algo que ha sucedido en el Fórum de Barcelona. Por contra, en otras, los espacios mejor conservados sufren el asalto de los especuladores con el visto bueno de los gobiernos regionales La sobredimensión de los puertos deportivos es otro de los motivos de alerta denunciados por los ecologistas, que señalan también que el 58 de los municipios costeros no tratan de forma adecuada sus aguas residuales. Entre estos se encuentran Valencia, San Sebastián y Algeciras, que por su tamaño de población están obligados a hacerlo según una directiva europea. Por Comunidades, Greenpeace suspende a Baleares, Canarias, Murcia, Comunidad Valenciana y Galicia. Clos se llegó a acusar al PP de bloquear el zoo marino para así favorecer el oceanario de Valencia. Ahora, no obstante, el Gobierno municipal ha aceptado todas y cada una de las modificaciones que el Gobierno del PP exigía y que entonces fueron calificadas de boicot y maniobra política. Así, de un proyecto inicial de 23 hectáreas de península artificial se ha pasado a otro de 7,7- -2,7 ya autorizadas más las cinco concedidas ahora- mientras que también se ha reducido la talla de algunos de los edificios, en concreto el llamado Pabellón de la Biodiversidad, que pasa de 40 a 27 metros de altura. Sin entrar en consideraciones políticas y a falta todavía de conocer en detalle el proyecto modificado, desde Greenpeace se descalifica a la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, por dar luz verde a un proyecto que ni Isabel Tocino ni Jaume Matas ni Elvira Rodríguez- -ministros con el PP- se atrevieron a autorizar Para Greenpeace, el zoo marino de Barcelona sienta un peligroso precedente para los 500 municipios costeros de España, tentados ahora de continuar con la modificación y privatización de un litoral ya bastante agredido. En el caso concreto del zoo marino, Greenpeace adelantó a ABC que está estudiando la manera de paralizar por la vía judicial un proyecto que pervierte de manera clara el artículo 32.1 de la ley de Costas, que establece que únicamente se podrá permitir la ocupación del dominio público marítimo-