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32 LUNES 10 1 2005 ABC Madrid El agente asesinado iba a cobrar una deuda de droga por encargo de un clan colombiano Los investigadores sospechan que hay, al menos, un tercer policía implicado en la red de narcos b Álvarez Pacios fue investigado por su implicación en un asunto de extorsiones; su compañero detenido como encubridor ha quedado en libertad por orden del juez C. MORCILLO MADRID. La investigación del homicidio del policía José Manuel Álvarez Pacios ha abierto la caja de los truenos. El agente trabajaba en su tiempo libre para una red de narcos colombianos- -les facilitaba información, cobraba pagos y realizaba escuchas- -que tenía a su vez tratos con varias familias gitanas para la distribución de la cocaína. Cuando fue asesinado se disponía a cobrar una deuda por un asunto de estupefacientes contraída por las víctimas con la organización suramericana, según confirmaron fuentes policiales. Pacios no era el único funcionario corrupto, tal y como están evidenciando las pesquisas. Éste es el trasfondo del crimen ocurrido el pasado miércoles en el barrio de Vicálvaro por el que han sido detenidas tres personas, entre ellas un compañero del agente fallecido, José M. C. de 45 años, destinado en la comisaría de Leganés y quedan pendientes nuevos arrestos, según fuentes policiales. Uno de ellos podría ser el de otro agente que supuestamente participó en el encargo de Vicálvaro. José M. C. quedó anoche en libertad provisional sin fianza por orden del juez, mientras que la mujer que se entregó a la Policía, María de los Reyes E. L. ingresó en prisión como supuesta autora de un delito de homicidio. Agentes de policía recogen pruebas en el lugar donde murió el agente José Manuel Álvarez Pacios EFE Perdió una zapatilla La reconstrucción de los hechos realizada por los investigadores señala que en la tarde del miércoles la pareja, de etnia gitana, formada por María de los Reyes E. L. de 39 años y Jesús G. C. de 40, fue abordada por un turismo blanco con lanzadestellos similar al que utiliza la Policía cuando circulaban por la confluencia de la calle Campo de la Torre con Minerva. El coche les obligó a parar. La pareja se bajó del coche al tiempo que lo hacía el copiloto del turismo que les interceptó. Álvarez Pacios les mostró su placa insignia de policía y les pidió la documentación. Paralelamente otro individuo descendió de un tercer coche y ayudado por el policía intentaron introducir a Jesús en el vehículo con lanzadestellos. Después de golpearlo, se produjo un forcejeo, en el que al policía se le cayó su arma particular, un revólver Magnum 345. María Reyes cogió el arma y disparó contra los que agredían a su compañero. La autora del crimen declaró a los agentes que el policía ya se había llevado mucho dinero La mujer que disparó al agente ingresó anoche en prisión por orden del juez tras implicar al otro funcionario Álvarez Pacios cayó herido de muerte, al tiempo que agresores y víctimas huían en direcciones opuestas. Jesús se deshizo del arma en una papelera mientras su mujer perdía una zapatilla que fue encontrada en el lugar por los investigadores de Homicidios. Su casa se encuentra a menos de 1.000 metros del lugar del crimen. Desde ese momento, los agentes advirtieron que algo no encajaba. Álvarez Pacios, destinado en el MIP 1 de la comisaría de Leganés, llevaba su defensa eléctrica y grilletes, amén del revólver pese a que no estaba de servi- cio. Tenía una baja médica desde junio por un problema respiratorio, pero se había incorporado al servicio días antes, si bien estaba libre de turno el día 5. Otro detalle que poco después llamaba la atención es que no hubiera prácticamente ninguna representación del Cuerpo durante su velatorio, inusual si se hubiera tratado de un funcionario sin tacha en su carrera. Reconocimiento fotográfico El sábado por la mañana María Reyes y Jesús que habían recogido a sus hijos y huido precipitadamente de Vicálvaro, según informó la Jefatura Superior de Policía de Madrid, se entregaron en comisaría al saber que los investigadores los estaban buscando. La mujer reconoció en su declaración los hechos e identificó fotográficamente tanto al policía asesinado, como a su compañero detenido, José M. C, que había sido arrestado horas antes. María Reyes aseguró que aunque éste no se encontraba en la calle Minerva cuando ocurrió el crimen, sí le había visto merodeando por los alrededores de su casa en días anteriores e, incluso, declaró que ese policía ya se había llevado mucho dinero Jesús G. C. ra- tificó la versión de su mujer y quedó en libertad a disposición del juzgado de guardia. Fuentes policiales aseguran que ambos están presuntamente relacionados con el tráfico de drogas, si bien carecen de antecedentes. Tanto el agente asesinado como su compañero detenido habían estado ya en el punto de mira del departamento de Asuntos Internos de la Dirección General de la Policía. Álvarez Pacios fue investigado por un asunto de extorsiones que no se pudo demostrar y por el que sí fue sancionado y será juzgado otro agente. Por su parte, José M. C. que ha sido acusado de encubridor y por su participación previa a los hechos que produjeron la muerte de Álvarez Pacios según el comunicado de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, fue investigado por relacionarse con personas implicadas en un asunto de drogas, aunque quedó probada su inocencia, según confirmaron a ABC fuentes policiales. El turbio asunto que ha salido a la luz a raíz de este crimen gracias a las pesquisas de la Jefatura madrileña no acaba, sin embargo, con los arrestos practicados. Como mínimo hay otras