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ABC LUNES 10 1 2005 Nacional 23 El Estado deberá pagar 256.000 euros por las lesiones a un alumno tras una novatada Sufrió dos accidentes, el primero de ellos por culpa del acoso de sus compañeros b En su día, el Consejo de Estado Una sentencia sin precedentes en España La familia no se dio por vencida tras la primera batalla judicial perdida e interpuso un recurso ante el Tribunal Supremo, que ahora les ha dado la razón. En una sentencia que el abogado Antonio Cuadros Castaño califica de hito, tanto por la cuantía como por la ausencia de precedentes en nuestra jurisprudencia se llega a la conclusión por parte de la Sala de que la causa de la causa es causa del mal causado Esto es, que las secuelas derivadas del segundo accidente son causa del primero y éste, a su vez, del intento del chico de evitar una novatada. Además, el Supremo concreta la responsabilidad del Ministerio de Educación, al señalar que la primera caída es imputable a la Administración educativa, por no haber prestado los profesores la debida atención, vigilancia y cuidado para evitar la persecución de la que el joven fue objeto por parte de otros alumnos, cuando se encontraban en el propio instituto Después de reconocer que el chico padece un grave cuadro psicopatológico, el Alto Tribunal ha fijado una indemnización que expresa en pesetas: 27,4 millones por las lesiones y secuelas, 15 millones por necesitar ayuda de terceras personas para las más elementales labores de su vida y por los padecimientos que sufren los familiares y 192.800 pesetas por gastos médicos acreditados y rehabilitación Una larga batalla judicial Los padres iniciaron la que iba a ser una larga batalla, primero administrativa y más tarde judicial, que ha durado doce años. Primero se llevó a cabo un procedimiento de responsabilidad patrimonial ante el Ministerio de Educación. El expediente recibió inicialmente el respaldo del Servicio Jurídico del Ministerio y se dictó resolución con propuesta favorable del Gabinete Técnico de la Subsecretaría de Educación, pero todo se frustró con el último y preceptivo dictamen del Consejo de Estado. Éste se opuso a la concesión de una indemnización al estimar que el segundo accidente nada había tenido que ver con el primero. El abogado inició entonces la vía judicial, y la Sala de lo Contencioso- Administrativo de la Audiencia Nacional desestimó el recurso, ya que ratificó que no ha había quedado acreditada la existencia de relación causal entre el accidente sufrido el 1 de octubre de 1992 y las graves lesiones y secuelas que arrastra el chico. Por ello estimaba que no existía responsabilidad alguna del Ministerio. ma sanitaria. Pero ni siquiera tuvo oportunidad de hacerlo. Aquella misma mañana se truncó toda su carrera. Y toda su vida. Un grupo de alumnos, que pretendía divertirse un rato a costa de los novatos, comenzó a acosarle. El chico, presa del pánico, intentó escapar. Y en su huida cayó por un desnivel y sufrió se opuso a la concesión de una indemnización al alumno al estimar que la segunda caída nada había tenido que ver con la primera RICARDO FERNÁNDEZ MURCIA. En el origen fue una novatada. Y a raíz de esa fuerza inicial se sucedieron, en siniestra carambola, una serie de hechos desgraciados que acabaron convirtiendo a un chico lorquino de 14 años en un ser incapaz de desenvolverse por sí mismo. En un inválido que necesita de la ayuda de otras personas hasta para realizar las más elementales tareas cotidianas. Y todo por una novatada. Ahora, según se establece en una novedosa resolución del Tribunal Supremo, de la que ha sido ponente la magistrada Margarita Robles, el Ministerio de Educación tendrá que pagar por ello; y mucho: nada menos que 256.120 euros, o lo que es lo mismo, 42.614.827 pesetas. Por una novatada. En la sentencia, dictada por la Sala de lo Contencioso- Administrativo del Tribunal Supremo, se establecen como hechos probados que un joven lorquino, cuya identidad responde a las iniciales C. G. H. y que tenía en aquel momento 14 años, se dispuso el 1 de octubre de 1992 a incorporarse a su primera clase en el Instituto San Juan Bosco de Lorca. Allí iba a comenzar una nueva etapa en su formación, al iniciar el primer curso de FP de la ra- graves lesiones en la pierna y la rodilla derechas, que le mantuvieron en rehabilitación y alejado de las aulas durante todo el curso. Pero la carambola diseñada por el destino para arruinarle la vida no se había completado. El 10 de octubre del año siguiente, en la que era su segunda tentativa de iniciar los estudios de Formación Profesional, la pierna herida le falló a C. G. H. cuando estaba subiendo una escalera del centro educativo y cayó rodando por ella hasta quedar inconsciente en el suelo. El alumno sufrió una nueva lesión en su rodilla derecha, de la que esta vez curó sin mayores problemas, pero también un traumatismo craneoencefálico que le ha dejado gravísimas secuelas. Cambio de conducta Así, y según se señala en diversos informes periciales y se estima probado en la resolución, el chico comenzó a sufrir unas semanas después un cambio radical en su conducta, hasta serle diagnosticado un síndrome reactivo secundario a accidente. El tratamiento psiquiátrico que desde entonces recibe no ha servido para recuperarle, hasta el extremo de que actualmente se encuentra incapacitado para cualquier tipo de actividad sociolaboral regular y normal y precisa de un control por terceras personas El joven, que actualmente tiene 26 años, tiene reconocida la condición de minusvalía, con un grado de discapacidad del 75 por ciento. Los ocupantes de una barquilla que llevaba dos días a la deriva en Fuerteventura no alertaron al 112 como otras veces. La llamada la recibió un subsahariano que vive en Jaén y que avisó a la Guardia Civil Salvados por una llamada a un compatriota en Jaén TEXTO: P. ALCALÁ FOTO: REUTERS FUERTEVENTURA. La Guardia Civil de Fuerteventura consiguió el sábado por la noche localizar una patera en aguas de la isla de Fuerteventura, en la que viajaban 40 inmigrantes subsaharianos y que llevaba perdida dos días. La barquilla pudo encontrarse después de que uno de sus ocupantes llamase por teléfono para pedir auxilio. Sobre las diez de la mañana, uno de los inmigrantes llamó desde un teléfono móvil a un compatriota subsahariano residente en Jaén, diciendo que se encontraba navegando en una patera en dirección a Canarias, que tenían problemas con el motor y estaban per- didos y desorientados. El subsahariano que recibió la llamada contactó con la Guardia Civil de Jaén, y a través de la Central Operativa de Servicios se alertó a la Comandancia de Las Palmas, desde donde se activó el dispositivo de búsqueda. La Guardia Civil intentó establecer contacto en numerosas ocasiones con el teléfono móvil de la patera, sin resultado positivo. Al mismo tiempo, tres helicópteros comenzaban la búsqueda junto con la patrullera Tinecheyde del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, sumándose posteriormente el patrullero Río Guadalope A las ocho, el Sistema In- Los inmigrantes rescatados en Fuerteventura presentaban síntomas de hipotermia tegral de Vigilancia Exterior detectó una señal en pantalla reflejando que podría tratarse de una patera navegando a varias millas de la costa de Tuineje. Las dos patrulleras del Servicio Marítimo se desplazaron a la posición indicada y a 4,3 millas de Tarajalejo, la Río Guadalope localizó la patera, y la Patrullera Tinecheyde efectuó el rescate en medio de un fuerte oleaje, izando a bordo a todos sus ocupantes con importantes síntomas de hipotermia, siendo trasladados hasta el Muelle de Gran Tarajal en donde recibieron asistencia de la Cruz Roja. Los inmigrantes resultaron ser 40 varones adultos subsaharianos que llevaban dos días navegando sin rumbo.