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ABC LUNES 10 1 2005 Nacional 17 EL DESAFÍO DEL PLAN IBARRETXE JOSEBA ARREGI Ex consejero del Gobierno vasco El lendakari pretende que PSE y PP bendigan su propia exclusión TEXTO: ANA ANTOLÍN BILBAO. El presidente de la iniciativa ciudadana Aldaketa. Cambio por Euskadi y ex consejero vasco de Cultura, Joseba Arregi, acusa al lendakari Ibarretxe de querer negociar con el PSOE y el PP sólo los términos de su exclusión y alerta del peligro de ruptura, no tanto de España, como de una sociedad vasca ya dividida. Este ex destacado miembro del PNV al que ahora repudian los que fueron sus compañeros de partido en los últimos 20 años, pide al lendakari que se deje de peleas con España porque donde tiene el partido es en el frontón de casa -Según Ibarretxe, o el Estado negocia el plan secesionista o lo resolvemos a tortas ¿Fue una amenaza? -Al lendakari le gusta mucho jugar a este tipo de alternativas, haciendo ver que su propuesta es la única alternativa válida, democrática. No juega a una alternativa real. Lo que le interesa es ponerse la medalla de ser el único que apuesta por la convivencia civilizada. -Al afirmar que nada ni nadie sustituirá la voluntad del pueblo vasco, ¿descarta de antemano el acuerdo con los no nacionalistas? -Primero, Arnaldo Otegi dijo que se había enterrado el estatuto. Luego, Joseba Egibar que todo el que fuera realmente vasco debía sentirse cómodo en el plan Ibarretxe. Esta semana, el lendakari dice que será la sociedad vasca la que decida, pero añadiendo que ni el PP ni el PSOE pueden sustituir a la sociedad vasca. Todos los que votan PP o PSOE han sido declarados por el lendakari elementos extraños a la sociedad vasca. No es que los demás no quieran negociar, sino que están excluidos. Entonces, ¿qué pretende que negocien? ¿Su propia exclusión? Los términos de la negociación que plantea Ibarretxe implican que los excluidos bendigan el proceso de exclusión al que están siendo sometidos. ¿Una especie de limpieza étnica con las elecciones de mayo de por medio y un plazo de seis meses al Gobierno para llegar a un acuerdo? -Hay que andar con cuidado con las palabras. Lo que hay es un proceso de exclusión de parte de la sociedad vasca. El lendakari sabe que no va a haber ni seis ni cuatro ni un mes porque no va a haber negociación y tampoco tortas. El juego que propone el lendakari es: estoy peleando con España y España no me acepta el guante del diálogo. Plantea las cosas hacia España para no enfrentarse a la resolución del problema dentro de casa. No, lendakari, venga usted al frontón de casa. Aquí tiene que jugar el partido de pelota. Hay que traer al lendakari de vuelta a casa. ¿El plan Ibarretxe es el precio político de la paz? -En un principio se planteó así. Está ligado a Estella y a todos los esfuerzos del PNV por entrar en negociación con el brazo político de ETA, sabiendo que el precio era enterrar el estatuto. Pareció luego que el PNV aprendió del fracaso del acuerdo de Estella y de la tregua de ETA al separar normalización y pacificación. Pero este verano el propio lendakari ha vuelto a decir que su plan es necesario para acabar con la violencia. Estamos permanentemente en un ir y venir que, al final, hace ver que si no existiera violencia, el plan Ibarretxe no sería necesario. -Ante este envite, ¿cree que la respuesta de Zapatero ha sido firme? -Es cierto que entre la debilidad y la prudencia, las fronteras se difuminan muy fácilmente. Estamos ante un problema que es, al mismo tiempo, jurídico y político. Un Estado de Derecho tiene que decir que no renuncia a la posible utilización de todos los instrumentos jurídicos, tanto el recurso ante el Tribunal Constitucional como el castigo de cárcel para el que convoque un referéndum ilegal, pero también que Ibarretxe plantea las cosas hacia España para no enfrentarse a la resolución del problema en casa está dispuesto a debatir y a derrotarlo políticamente. Pienso que es bueno que sea derrotado en las Cortes. Sería básico y fundamental que el PSOE y el PP se dedicaran a derrotar el plan Ibarretxe y no a derrotarse mutuamente. ¿Es necesario ese acuerdo también en el País Vasco? -Es difícil que exista porque ha habido sobrerreacciones y planteamientos por el PP que le han sabido muy mal al PSE, como que Mayor Oreja dijera que o se va juntos o no se es firme constitucionalmente Una especie de chantaje permanente que está provocando una reacción de decir cuidado hacia cualquier sensación de cercanía con el PP. Era malo aquello y también esto. Sería bueno superar las dos situaciones para que cada partido, con soberanía y libertad, pudiera actuar con más tranquilidad. Sería la situación deseable, pero no lo que existe. ¿Las bases electorales del PNV castigarán ese apoyo prestado, cuando no buscado, de Batasuna? -Todo el montaje de Anoeta, la vieja tesis de Egibar de analizar todos los documentos del IRA y el Sin Fein para aprender cómo no se condena la violencia dando la impresión contraria viene a la situación actual. Lo van a poder presentar tranquilamente, aunque algunos pensarán clarísimamente que se les ha tomado el pelo. Es un acuerdo que existe, no legítimamente, pero sí legalmente con una mayoría parlamentaria gracias a los votos de los que nunca han condenado a ETA, y siempre han estado al servicio de la estrategia de ETA. ¿Estamos, como en Estella, ante una estrategia común PNV- ETA? -La situación es peor. Ya no estamos ante un proyecto, un acuerdo para hacer algo. Es que lo han hecho. Estamos en la misma senda de la búsqueda de unidad de acción nacionalista por encima de la divisoria entre violentos y no violentos. ¿Ve una tregua cercana? -No lo veo fácil. Una tregua se concede cuando, por lo menos, se puede dar la sensación de fortaleza. No creo que ETA esté en esta condición, sino en extrema debilidad y por lo tanto la interpretación normal sería de reconocimiento de derrota. Además, con la tregua no se juega, pasa lo mismo que con la fábula del lobo. Si se da una vez y se rompe, ¿qué darán ahora, una tregua a la baja? ¿con menos exigencias que en la anterior? Y, si llegara para favorecer la consulta, es un arma de doble filo, ya que tendría que tener las garantías que exige Otegi de que no haya trapicheo con Madrid. Unas garantías que el PNV no puede dar en este momento.