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ABC LUNES 10 1 2005 Opinión 5 Urgencias mundiales El portavoz del Samur en Sumatra, Javier Quiroga, publica hoy su último artículo en ABC. Tras poner en marcha un dispositivo sanitario de urgencia en Banda Aceh, con él regresa a Madrid un grupo de profesionales cuyo ejemplar coraje ha servido en esta ocasión para socorrer a cientos de víctimas del seísmo. Vuelven, pero no levantan el campamento. Otros agentes del Samur van en camino. Las señales del crimen Evitar que se reproduzcan casos como los protagonizados en Alcácer por Antonio Anglés o, más recientemente, en Barcelona, por Pedro Jiménez García, que el pasado octubre y durante un permiso carcelario violó y mató a dos policías en prácticas, es el objetivo de Instituciones Penitenciarias, que pretende controlar los movimientos de los violadores a través de un sistema GPS. El Gran Hermano de Orwell intenta adaptarse para prevenir el crimen. La tecnología ya está disponible, pero las patologías de la mente humana quizá vayan por delante de las señales de un satélite. Deprisa, deprisa Tras la aprobación del matrimonio entre homosexuales, el Gobierno estudia ahora el borrador para una futura ley de identidad de género diseñada a la medida de los transexuales. El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, sigue empeñado en reconocer derechos, algunos legítimos, a los colectivos minoritarios de la sociedad, pero a este ritmo se le acaba la tarea. IGNACIO GIL Juego europeo. De forma paralela a la propaganda institucional programada a través de los medios de comunicación, el Ministerio de Exteriores lanzó ayer una nueva ofensiva para promocionar el texto de la Constitución de la UE. El derbi disputado entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid en el estadio Vicente Calderón fue el soporte de una campaña divulgativa en la que participaron veinticinco niños, que saltaron al césped ondeando las banderas de los Estados de la UE, junto a una pancarta alusiva al referéndum, con el lema Los primeros con Europa Además, se repartieron entre el público (en la imagen) 57.000 folletos explicativos, encabezados por el artículo 1 y 2 de la Constitución Europea. que el Gobierno entienda la didáctica como una disciplina racional. Todo indica que la campaña institucional a favor de la Constitución Europea va a responder a las exitosas estrategias que la publicidad y la propaganda han consagrado para mejor vender un perfume o un coche, o lanzar al estrellato políticos de buena imagen y escasez de ideas. Mejor sería apelar a la inteligencia que a las emociones; mejor el análisis racional que la movilización a través de los símbolos y de la pulsión imitativa. A nadie se le escapa la dificultad de explicar una norma tan larga y especializada, pero renunciar al intento- -o peor, sustituirlo por la búsqueda de adhesiones sentimentales e instintivas- -lanza un mensaje disolvente en una doble dirección: o el texto es incomprensible, o el español medio no tiene ni tiempo ni ganas ni luces para entenderlo. Se acepta, por supuesto, que las explicaciones, glosas y debates deben ser sugerentes y atractivos, pero una cosa es utilizar técnicas adecuadas de comunicación, y otra propiciar la participación y el voto afirmativo a través de la opinión de unos famosos que le dan muy bien al balón o que bordan el rockabilly pero que nada pueden aclarar sobre el fondo de un asunto de capital importancia que exige una pedagogía racional, compensadora de la preeminencia de la didáctica sentimental. Aunque la imparta el ministro Moratinos desde el palco de un estadio de fútbol. EDUCACIÓN SENTIMENTAL MANUEL ÁNGEL MARTÍN STE Gobierno nuestro del talante y del diálogo no parece confiar mucho en la razón y razones a la hora de hacer pedagogía. Sin negar las connotaciones emocionales de tantas leyes, parece obvio que son los conceptos y las consecuencias de su aplicación lo que verdaderamente tiene trascendencia a la hora de persuadir a los españoles de la conveniencia de votar- -y votar sí- dentro de cuarenta días, la futura Constitución Europea. Los europeos reconocemos- -y hace bien poco lo reitera- E ba en su último libro Dominique de Villepin- -el papel referencial y crítico de la razón como valor distintivo de nuestra cultura, cuya dialéctica metódica viene guiando el progreso de la convivencia y de la ciencia desde al menos el Siglo de las Luces. Si hubiera que señalar algún asunto destacado sobre el que se debería aplicar con rigor este enfoque racional, sería sin duda el de la divulgación y explicación del Tratado o Carta Magna que puede regir en adelante nuestras vidas públicas y privadas, pero no parece