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ABC DOMINGO 9 1 2005 Los domingos 59 mos a poner en toda España Y esa es la historia. Luego, todo el sistema informático se ha perfeccionado, pero queda muchísimo. También he vivido el rechazo total y absoluto de los funcionarios hacia la informática, y hasta hubo que organizar unos cursos por los que se les pagaba 500 pesetas, que por entonces no estaba mal, para que se agarraran al ordenador. Ya ve, ahora, sin embargo, nadie quiere hacer nada que no sea con una de esas máquinas. -Después el teléfono móvil desbancó al radioaficionado, clave en la protección civil. -Yo he cuidado de los radioaficionados de una forma tremenda. A través de los walkies teníamos comunicación con cualquier punto, y si el walky no llegaba, poníamos un coche con un radioaficionado en el medio para que hiciera de conexión. Los radioaficionados de Protección Civil han jugado un papel importantísimo en la seguridad y socorro de la ciudadanía. Enntonces sólo los teníamos a ellos, y también al Ejército tendiendo cables. Así es como me he movido en los tres peores momentos de mi vida. -Imagino que habla de 1983, que en sus últimas boqueadas sembró Madrid con 358 cadáveres. -Efectivamente: Se cayó el avión de Mejorada del Campo el 27 de noviembre, con 181 muertos y 11 supervivientes; luego, el 7 de diciembre, colisionan los dos aviones en el aeropuerto de Barajas, con 93 muertos y 42 supervivientes, y a los diez días, también en sábado como los anteriores, se incendia la discoteca Alcalá 20, con 84 muertos. Y esos son muchos muertos. Tuvimos que superar dos problemas: el de encontrarnos de sopetón con los hechos y la no existencia de una ley de Protección Civil. Actuábamos simplemente bajo unas órdenes ministeriales. Era imprescindible que en medio del caos supiera todo el mundo, hasta las Fuerzas del Estado, que uno mandaba y los demás obedecían, y ese uno que era Rodríguez Colorado, gobernador civil de Madrid, me confió a mí, jefe de Protección Civil, todo el asunto. ¿Y cómo se impone la autoridad entre el caos del desastre? -Puse la mejor voluntad posible. Había tenido una escuela muy buena como director del Parque Sindical Deportivo Puerta de Hierro de Madrid con 50.000 personas que entraban cada día. Tenía muy arraigado el sistema de mando y el gobernador civil de Madrid confió en mí. Salí de aquello poniendo en marcha el sentido común, porque no había otra, y haciendo cumplir todo aquello que yo creía que iba bien al momento. Después recibí la primera medalla de plata de Protección Civil. Y pensé: estoy en la mitad de lo cierto. Y a partir de aquel momento me convertí en conferenciante sobre grandes catástrofes, como si yo fuera un gran entendido, y lo único que hice fue intervenir en tres grandes siniestros. Fue una experiencia muy dura y cuando acabó todo sufrí un arrechucho al corazón. ¿Puede sustraerse al sufrimiento ajeno que produce un desastre? -Me he preguntado después cómo pude saltar por encima de los cadáveres en Mejorada del Campo. Pero cuando me encontré con eso a la una y media de la madrugada no había tiempo para pensar en nada. Antes de salir había llamado a las Fuerzas Armadas pidiendo tres grandes focos de luz para ver qué teníamos. Había cuerpos por todas partes. Tuve claro que si no me veían duro, certero y firme al mandar, allí no me hacía caso nadie. Le repito que no había normas escritas. Un general de la Guardia Civil me preguntó ¿y qué atribuciones tiene usted para hacer lo que está haciendo? cuando mandé retranquear la zona en medio kilómetro para que no pasara la gente, y le contesté eso se lo pregunta al gobernador civil de Madrid ¿Y usted Un hombre de cine ¿Cuál fue su relación con el cine? -Siempre me ha gustado mucho actuar. No dí el salto al teatro profesional porque mi padre me obligó a estudiar y mi vida estaba medio encauzada. Y eso que tuve la oportunidad de marcharme con Los Chavalillos de España, que a usted ni le sonará, a América, con Manolo Zarzo, con una chiquita llamada Lina Morgan que tenía 18 años como yo, con Fernando Sancho, con Maite Pardo... Luego fui presidente de la Comisión Nacional de Créditos Cinematográficos, el que los firmaba, cuando una película valía 3 millones de pesetas y había que administrar 600. Al productor le podías dar hasta dos créditos, sin pagar, y luego el tercero no se daba si no saldaba los anteriores o al menos uno, al 4 por ciento de interés. Entonces hacíamos en España 170 películas al año. Pero cuando yo me marcho, en el año de la transición, sólo se hacen 33 películas, y para remontar eso nos hemos tirado años; ahora estaremos en 70 u 80 películas. Fueron siete años muy bonitos en que viajé por los principales festivales cinematográficos de Europa y América. En aquella época Pedro Masó me ofreció hacer una película haciendo de cura, no un papel de frase, sino un señor papelito, pero tuve mis dudas porque el productor tenía dos créditos y ¡cuidado! siempre hay que saber en qué sitio está cada uno sentado. Sin embargo, luego trabajé en el teatro profesional con José María Seoane y Rosita Yaza. No cobré un duro, era sólo por satisfacción personal. -Parece que nuestro cine es la historia de una subvención. -Antes más que ahora, pero claro en aquella época el guión debía pasar por la censura, con lo cual era una especie de compensación... -O sea que antes con más razón que hoy. -Ahora no hay razón. Amigos actores que conservo de entonces me dicen que si no hubiera subvenciones ellos no trabajarían, y lo que yo les digo haberos hecho funcionarios manda en la Guardia Civil? Sí, y en todo el que esté aquí ¿Se lo habrán dado por escrito Me quedé de piedra: Sí, tiene usted razón, se cae un avión y nos vamos a ir a la Delegación gubernativa a ponerme un escrito Luego el hombre fue encantador y se hizo amigo mío. Otro momento muy duro es cuando tienes que comunicar a las familias lo que ha ocurrido. La presión social es lo peor. La gente se impacientaba y los policías que hacían las identificaciones no podían darse más prisa. Que todo tiene un tiempo es la principal enseñanza de la Protección Civil. -Hemos escuchado el reproche de las víctimas del 11- M porque las avisaban por megafonía para ir a identificar a sus muertos. -Tremendo. Yo no lo hubiera hecho nunca. Hubiera cogido a uno por uno, personalmente. Se me podrá decir que no he tenido que atender a las familias de 192 muertos, pero en el accidente de Mejorada hubo 181. He de decirle que Es imprescindible una fuerza internacional de Protección Civil, de acción inmediata, que podría coordinar cada año un país El anterior capitán general de Madrid me advirtió de que el Ejército carece de los medios necesarios para ayudar en caso de catástrofe cuando Madrid sufrió el atentado del 11- M yo ya no tenía encomendadas funciones de Protección Civil porque era director del gabinete técnico del nuevo delegado del Gobierno. -Antes me ha dicho que en Mejorada pidió a las Fuerzas Armadas que le mandaran focos para alumbrar el desastre. ¿Cree que el Ejército hoy está en disposición de prestar ese tipo de ayudas? -No. Eso fue en el año 1983 y desde entonces la evolución ha sido tremenda. El anterior capitán general de Madrid me advirtió: Noja, hay que ir buscando otros medios para esas situaciones porque ahora mismo no los tenemos ¿Y qué ha hecho para llevarse bien con todos los políticos? -Pues eso me preguntan muchas veces, porque los he tenido de todos los partidos. Es cuestión de darlo todo. ¿Cómo le sienta el tópico de que si quieres un futuro seguro y sin complicaciones hazte funcionario? -Acaba de tocar mi punto débil. Me pone malo escuchar me saco la oposición y siendo funcionario ya he resuelto la papeleta Yo no he resuelto jamás la papeleta sólo con la oposición. Cuando yo estudiaba Comercio había un profesor que me contó el siguiente chiste que yo he llevado toda mi vida entre ceja y ceja y que lo saben todos mis equipos, sin los que yo no hubiera sido nada: en un camino había embarrancado un carro de arena y siete soldados miraban alrededor, y dice el sargento pero, ¿qué hacéis así después de media hora? ¡Quitaros de ahí! Entonces mete el hombro y de un trallazo saca la mula, y le dice uno nos ha fastidiado, trabajando cualquiera Así que yo le digo a mi gente: Que no tenga que venir yo con la tralla y le aseguro que he dejado amigos en todas partes porque yo he exigido pero también he luchado siempre por ellos.