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ABC DOMINGO 9 1 2005 Los domingos 57 ciento (apenas ha rozado los 1.000 dólares en 2004; cuando, por ejemplo, la israelí ha sido de 18.000 dólares) el 30 por ciento de la población activa está en paro; el 50 por ciento vive por debajo del nivel de la pobreza; se ha destruido el tejido industrial y comercial; no hay apenas inversión privada; el turismo brilla por su ausencia... La construcción del muro y el bloqueo militar no han hecho sino dañar aún más la economía palestina, cuya situación, según Nigel Roberts, representante del Banco Mundial en los Territorios Ocupados, es una de las peores de la historia moderna: Los palestinos viven de la ayuda humanitaria, del dinero enviado por la comunidad internacional. Así de claro Si todo esto es importante, todavía lo es más, y Abbas también lo sabe de sobra, que los palestinos comprueben que su vida cotidiana mejora de inmediato. Que para ir al médico no tienen que sortear varios controles militares; que para recorrer un puñado de kilómetros no deben soportar un puñado de horas a cuestas; que sus hijos no se juegan la vida cada vez que van a sus escuelas o a la universidad; que la humillación y los castigos colectivos no son los deportes en los que más destacan los soldados israelíes; que la libertad de movimientos es una realidad y no una quimera; que los controles de carretera, la mayoría de ellos levantados no por cuestiones de seguridad sino para garantizarse el control del territorio ajeno, son eliminados. Abbas tiene un compromiso con la economía: que Israel le deje respirar, y también combatir cualquier sombra de corrupción nes y medio de israelíes. De ahí el muro; de ahí la anexión de territorio; de ahí la inmigración de judíos o no judíos a Israel; de ahí la evacuación de Gaza; de ahí la presión para que los palestinos- -no sólo los cristianos, que son quienes más lo hacen- -dejen definitivamente sus hogares y marchen al extranjero en una nueva oleada de refugiados dice Shikaki. Según el Banco Mundial, la situación económica palestina es de las peores de la historia moderna. Se vive de la ayuda humanitaria Democracia, a pesar de todo Las elecciones presidenciales que hoy se celebran en esta Palestina que no existe pero sí sufre día a día son sin duda un paso positivo para la democratización de Oriente Próximo. Líderes árabes de los países vecinos, Egipto, Jordania, Siria, siguen el discurrir de acontecimientos incluso con preocupación. No interesa una democratización demasiado rápida, no sea que vaya a llegar hasta ellos. De ahí que apuesten por el cambio (Abbas) dentro de la continuidad (Al Fatah y muchas de las caras que ya gobernaron con Arafat) Pero para los palestinos, principales protagonistas de los comicios, esta cita con las urnas no abre de par en par, como se dice alegremente en Occidente, una ventana a la paz. De hecho, nadie confía en las calles de la Ramala burguesa, de esa Yenín abandonada a su suerte, de una Qalquilia ahogada por el muro ilegal como Tulkarem, de una Nablus abierta en canal, de una Jericó más hundida que nunca, de una Hebrón siempre ocupada, de una Belén que ha despedido su particular Navidad como si nunca hubiese llegado, de una Gaza abrazada a su propia miseria, de una Jerusalén que vota a la pata coja como puede atestiguar Daoud Daher, con su periódico, su café de cardamomo, su pipa de agua... en que la paz justa- -la paz sin más no vale- -esté no ya a la vuelta de la esquina, sino al final de cualquiera de sus carreteras siempre entorpecidas por un control militar israelí. El legado de Arafat AFP nos apretadas al cuello de una economía estrangulada sin disimulo. Desde que estallara la Intifada en septiembre de 2000, la renta per cápita nacional palestina ha bajado en más de un 33 por De no lograrlo, de no conseguir además Abbas poner fin al caos y la anarquía internos, hacer respetar la ley, dar un papel relevante a sus cuerpos de seguridad... el apoyo de su gente en las urnas se lo llevará el viento del desierto de Judea con tanta rapidez que apenas nadie recordará su nombre. Todo ello, por supuesto, sin descuidar las reivindicaciones históricas palestinas. Es decir, sin renunciar al legado de Yaser Arafat, para muchos ese obstáculo insalvable para lograr cualquier avance de paz. Pues bien, Arafat ya no está. Vamos ver cuánto avanzamos en el camino hacia la paz en los próximos meses. Muchos de los críticos de Abu Ammar se darán cuenta quizás entonces de que el problema para conseguir la paz no ha estado del lado palestino, sino de la ocupación israelí. El problema es que quien debe darse cuenta de eso, además por supuesto de Estados Unidos, es Israel, y Ariel Sharón no está por la labor comenta Jalil Shikaki desde Ramala. Lo único que les preocupa a Sharón y Peres es la cuestión demográfica. En eso, al cabo de los años, sí coincidieron con Arafat, que llamó a esa arma la bomba demográfica palestina. Si todo continúa como hasta ahora, en el año 2020 habrá casi nueve millones de palestinos en esta tierra, por seis millo- Vigilancia preelectoral. Las urnas proceden de Dinamarca. Las papeletas son españolas Empacho electoral a la vista Las últimas elecciones en los Territorios Ocupados Palestinos fueron las de 1996. Se convocaron de manera conjunta comicios presidenciales (arrasó Yaser Arafat) y legislativos (venció con enorme comodidad Al Fatah) Los palestinos no habían vuelto a las urnas hasta el pasado 23 de diciembre. Ese día, los vecinos de 26 localidades de Cisjordania depositaron su voto en municipales parciales que se seguirán desarrollando a lo largo de los próximos meses en el resto de Cisjordania y en la Franja de Gaza. Las primeras locales fue- ron muy productivos para los fundamentalistas de Hamás, que boicotean las presidenciales por no haber sido convocadas junto con las legislativas y porque, a su entender, suponen bailar al son que tocan Israel y Occidente. Hamás, en efecto, ha obtenido un apoyo del 35 por ciento de los votantes; controlará nueve de las 26 localidades y podrá hacerlo en otras cuatro si llega a un acuerdo con diversos partidos o clanes y familias. Y eso que los sitios elegidos para celebrar los comicios, con las presidenciales tan cercanas en el tiempo, eran tradicionales feudos de Al Fatah, que en todo caso ha sido el partido más votado. Además de las fases siguientes de las municipales (en Gaza se prevé una goleada de Hamás) se celebrarán también elecciones legislativas en julio. Y los islamistas, con grandes esperanzas de victoria. En lo que coinciden todos los analistas políticos pales- tinos es en que los comicios más importantes del año, por encima de las presidenciales, las legislativas y las municipales por etapas, serán los que se celebren en Al Fatah, el principal partido de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Tras varias décadas sin renovar sus mandos, los notables de Al Fatah han sido convocados el 4 de agosto, el día del cumpleaños de Arafat, a la sexta Asamblea General. No tendrá más remedio que hacerse en el extranjero, ya que muchos de los participantes, exiliados, no tienen permiso para entrar en Israel. La nueva guardia de Al Fatah, encabezada por Marwán Barghuti, desde la cárcel, y Mohamed Dahlan, quien desde Gaza aspira a lograr la secretaría general, intentará repartirse el pastel frente a los tunecinos Ese será el principio de la verdadera transición en Palestina. Como se ve, todo un empacho electoral a la vista.