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50 DOMINGO 9 1 2005 ABC Sociedad El Gobierno se compromete a sacar a los hijos de las reclusas de las cárceles Doscientos niños conviven con sus madres hasta los 3 años en las prisiones españolas b Horizontes Abiertos aspira a que hijos y madres residan en casas especiales, donde las presas estén controladas con pulseras magnéticas ROSARIO PÉREZ MADRID. Privados de libertad, doscientos niños conviven con sus madres en las cárceles españolas hasta que cumplen tres años. La directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, se ha comprometido a luchar para que los más pequeños abandonen las prisiones. He adquirido el compromiso de luchar para que no tengamos niños en los centros penitenciarios, pero también para que estén con sus madres y, a ser posible, con sus familias. Vamos a ver cómo hacemos esto posible, porque tenemos que cambiar algún reglamento e incluso, quizá, alguna ley. No sé si para este año estará todo hecho. Pero algunas cosas sí. Algún avance tendremos Gallizo pronunció estas palabras durante su visita a la cárcel de Aranjuez, con motivo de las fiestas navideñas, en una jornada en la que los bebés recibieron varios regalos. una sonrisa, pero la tristeza parecía herrada con fuego en aquellos ángeles de rostro apagado. Así era la mirada de Pablito, carente de luz. No es de extrañar: su vista no alcanza más horizontes que unas rejas, unas puertas de acero y unos alambres rematados con aguzados pinchos. Pronto cumplirá dos años. Y aún le resta otro más en prisión. Pablito es uno de los 27 niños que viven en la Unidad de Madres de la prisión de Aranjuez, cumpliendo la condena de su progenitora, como si ellos hubiesen atracado a un anciano, traficado con cocaína o empuñado un arma. Él es inocente Laura también tiene la tez pálida. Día tras día ha perdido ese tono cobrizo de su Colombia natal. Laura es la madre de Pablito. No puede ocultar la angustia de ver cómo su hijo crece en una burbuja de metal: Él es inocente Preferiría que su pequeño estuviese fuera, pero su familia no puede hacerse cargo de él. El cambio que experimenta cuando sale con sus abuelos es grande. Habla mejor y repite que quiere volver a la calle. Claro que para nosotros la calle es el patio o la guardería Pablito nació un 17 de enero, fruto de la historia de amor entre Laura y Sergio, otro recluso. Hoy viven los tres en uno de los módulos familiares del centro penitenciario de Aranjuez, el único de España preparado para acoger este tipo de convivencias. Confiesa la joven mamá que los sentimientos a veces chocan. Son contradictorios; por una parte es bonito estar las 24 horas con el bebé, pero por otra es muy duro verlo aquí dentro Toma la palabra el padre: La experiencia a ni- Papá Noel se acercó durante las fiestas navideñas al centro penitenciario de Aranjuez para entregar a los más pequeños sus regalos vel personal es fantástica, algo insólito, por la posibilidad de compartir mi vida con mi chica y mi hijo. Es precioso ver cómo se despierta, cómo poquito a poco aprende a sostener la cabeza, a gatear, a andar... Pero es evidente que éste no es el sitio ideal, por más facilidades que intenten darnos desde la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Este centro no está pensado para que un niño crezca. Está Palabras de esperanza También lanzó un mensaje de esperanza a los presidiarios: Aquí estáis cumpliendo una condena y eso es inevitable, forma parte del sistema. Me gustaría que el tiempo que paséis aquí os ayude a que salgáis a la calle con una esperanza diferente y con pocas ganas de volver. Ojalá encontréis las esperanzas que necesitáis, que a veces nacen del corazón de cada uno y de las ganas por mejorar, sobre todo para quienes sois madres y padres y perseguís que vuestros hijos sean más felices. Esto último depende en gran medida de vosotros Mercedes Gallizo quiso agradecer la labor de Horizontes Abiertos, promotora de este acto, y la presencia de Simoneta Gómez- Acebo: El hecho de que una persona relacionada con la Casa Real se vuelque con esta causa es muy importante La directora general de Instituciones Penitenciarias, coordinadora del libro El sueño de la libertad se mostró muy cariñosa con los más pequeños, que no disfrutaban con plenitud de sus juguetes. A veces esbozaban Muchos reclusos pretenden acceder al módulo familiar y no lo consiguen, puesto que hay un montón de filtros hasta llegar a esta Unidad Estos pequeños son tímidos y agresivos La ONG Horizontes Abiertos se ha marcado una meta: que la Navidad 2004 haya sido la última con niños en la cárcel. Según establece la legislación vigente, las madres reclusas tienen derecho a mantener a sus hijos con ellas hasta que cumplan los tres años de edad. El padre Jaime Garralda, promotor de esta organización, lucha contra ello. Su propósito: Siempre que su perfil sea suave, como suele ser el de la mayoría de las presas que están por robo o drogas, pretendemos que estén con sus hijos en casas especiales, con pulseras magnéticas, para que estén perfectamente controladas. No es casa de madre con niños, sino casa de niños con madres. Hace falta un impulso político que lo consiga El padre Garralda relata su experiencia: El niño en la cárcel sufre mucho y no se ríe. La madre está en la cárcel y comunica su tristeza al niño. Precisamente durante los tres primeros años es cuando se forja su personalidad. Por este motivo, son tímidos o agresivos. Están como aplastados. Cuando los intentas acariciar, a veces, se defienden. Había uno que tenía fama de mudo, lo llevé a casa y empezó a hablar. ¿Por qué? Porque aquí sufren dentro. Recuerdo a otro que repartía droga... Es muy duro