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ABC DOMINGO 9 1 2005 Madrid 43 Con este programa de salud mental se ha diagnosticado y tratado a más de 90 enfermos sin hogar El siguiente paso es tramitar su tarjeta sanitaria, agilizar pensiones y ofrecer alojamiento madrileño que terminó durmiendo en las calles del distrito centro. Su problema no fue el alcohol ni tampoco las drogas. Tenía una enfermedad mental, que ni siquiera su esposa y sus hijos supieron calibrar. Le pusimos en tratamiento y conseguimos contactar con la familia y explicarles que estaba enfermo. El reencuentro fue muy emotivo y ahora está en una residencia O Marta, una chica de Jaén que vino a trabajar a Madrid y se encontró durmiendo en la calle. Decía que le debían dinero y que además le perseguían. Sus padres le estaban buscando, ingresó en un centro y ahora está de vuelta en casa recuerda Carmen. Entre sus pacientes también hay extranjeros, como Luis, un cubano que merodea por la Puerta del Sol. Desde hace nueve meses recibe tratamiento con antipsicóticos y ha dejado de hablar solo. Gritaba mucho y decía que los americanos le tenían preso Ahora vive en un hostal junto a Tirso de Molina y el Samur Social le está tramitando una pensión no contributiva. Pero para llegar a esta situación, hay mucho trabajo de campo previo. Es el que realiza María Vázquez. Ella es psiquiatra y es la encargada del primer diagnóstico y posterior seguimiento de los enfermos. Su cita de hoy es junto a la Casa de Campo. Allí vive Encarna, una mujer menuda y nerviosa que se casó con el alcohol hace años. No es difícil imaginar el porqué de sus primeras borracheras teniendo en cuenta que su vida ha sido un rosario de abusos. Primero su padre, luego su marido. Ahora, acaba de perder a un hijo y ha tocado fondo. María la visita con frecuencia y trata de establecer con ella un calendario de citas. Tiene trastornos de personalidad y cambios de ánimo- -dice- El objetivo es acompañarla en su reducción de alcohol, tratar su epilepsia y conseguirle una renta mínima El Centro de Acogida de la Casa de Campo amparó a 1.737 personas desde 2001 Obtienen alojamiento, manutención y asesoramiento social y laboral instalaciones pueden alojarse, durante un plazo máximo de tres meses, personas inmigrantes que no tengan medios ni modo de procurárselos ABC MADRID. Un total de 1.737 personas han pasado por el Centro de Acogida para inmigrantes sin recursos de la Casa de Campo desde su puesta en marcha en 2001. Por este motivo, el Ayuntamiento de Madrid destinará un gasto de 520.000 euros para mantenerlo en funcionamiento. El centro está gestionado por Cruz Roja Madrid en virtud de un convenio firmado con el Consistorio madrileño. Según informó el Gobierno local, los buenos resultados obtenidos desde su puesta en marcha han servido para reafirmar la política que el Gobierno de la capital- -a través del área de Empleo y Servicios a la Ciudadanía- -lleva a cabo en este campo, y ha aconsejado la renovación del citado acuerdo con Cruz Roja. b En sus Balance Ocupación. A lo largo del año 2004, han pasado por el centro 427 personas, de las cuales 260 fueron hombres y 167 mujeres. Procedencia. Un 60 por ciento de ellos procedían de países del Este de Europa, sobre todo de Rumanía, Bulgaria, Rusia y Ucrania; un 21 por ciento llegaron de América Latina, especialmente de Colombia y Ecuador, y un 8 por ciento vinieron del Magreb. Perfil. La media de edad de los usuarios del centro es de 32 años para hombres y 34 para mujeres. jamiento y manutención a quienes no disponen de medios, sino en el que también se facilita información, orientación y asesoramiento social y laboral. La experiencia de este centro hace que resulte algo más fácil el hecho de encontrar un trabajo para los acogidos, y por eso se registra un gran nivel de rotación, señalan fuentes municipales. Sus instalaciones, ubicadas en la avenida de Portugal- -dentro de la Casa de Campo- permiten acoger, durante tres meses como plazo máximo, a 60 personas más otras 10 en caso de emergencia. Las plazas están distribuidas en habitaciones con 36 camas para hombres y 24 para mujeres. de salud mental. Trabajamos coordinados. Ellos conocen a los pacientes, nos acompañan la primera vez y, desde ese momento, nuestra psiquiatra se acerca, hace un diagnóstico y el posterior seguimiento señala Elia González, responsable del programa. Drogas y alcohol El objetivo final es ofrecer, entre todos, una solución eficaz a estos pacientes, que pasa por tramitar su tarjeta sanitaria, solicitar ayudas, agilizar pensiones o lograr alojamiento en albergues y plazas en residencias. Llegar hasta ahí no siempre es un camino de rosas y a la enfermedad se suman, muchas veces, los efectos del alcohol y las drogas. Contra ese problema lucha a diario José María. El invierno lo pasa en el albergue de Puerta Abierta y el verano, junto al Metro de Quevedo. Lleva veinte años en la calle y se le conoce en el barrio por sus gritos y sus delirios. Carmen y Sierra le incluyen desde hace meses en su recorrido por las calles de Madrid. Cuando le conocimos nos tiraba botellas y teníamos que salir corriendo- -dice Carmen- Por eso, probamos a visitarle a las ocho y media de la mañana, que aún no le había dado tiempo de beber y estaba más tranquilo Y funcionó. Ahora, después de muchos días de tratamiento, tiene cierta lucidez, sigue una conversación y está a punto de tener carné y pensión. Está pendiente de que lleguemos. Si se va un rato, les dice a los chicos que reparten periódicos en la boca de Metro diles que ahora vengo Ellas lo llaman alianza terapéutica un vínculo difícil de conseguir pero no imposible. Nosotras no desistimos- -dicen entre risas- Si vemos que no les gusta vernos, lo intentamos otro día, hasta que se cansan Desde que comenzaron su trabajo en 2003, decenas de sin techo han pasado por sus manos. Cada uno, con una historia. Como Vicente, un cerrajero Ciudadanos extranjeros El importante volumen de ciudadanos de otros países que llegan a Madrid- -ciudad con un 14,1 por ciento de población inmigrante- -ha llevado a la apertura de este centro de acogida, en el que no sólo se dispensa alo- Un hombre pierde una pierna tras ser arrollado por el Metro al caer entre dos vagones ABC MADRID. Un hombre de 41 años de edad, cuya identidad no había sido facilitada al cierre de esta edición, perdió anoche la pierna izquierda y se encuentra en estado muy grave tras ser arrollado por un convoy del Metro en la estación de Empalme, informaron a Efe fuentes de Emergencias Madrid. Las causas del accidente, que ocurrió poco antes de las 21: 30 horas, no están todavía claras, aunque se cree que el viajero cayó entre dos vagones en la propia estación de la línea 5 y que no se arrojó para intentar suicidarse. Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid tuvieron que sacar al herido de las vías del tren entre fuertes medidas de seguridad para evitarle mayores daños. El secreto de su trabajo María está acostumbrada a lidiar con el deterioro, no sólo mental, sino físico. Sin embargo, las historias que se esconden tras cada paciente no dejan de sorprenderla. Hay vidas muy duras. Además, los enfermos mentales están marcados. Se les tacha de violentos y hay quien cree todavía que no se puede hacer nada por ellos A sus palabras le pone fuerza, entusiasmo. El mismo que demuestra a la hora de contar el secreto de su trabajo. Es fácil- -dice- Sólo hay que tener presente una cosa: si tratas a una persona como lo que puede llegar a ser, acabará siéndolo Cuando fue subido al andén, los servicios sanitarios de Samur- Protección Civil le estabilizaron y comprobaron que a causa del impacto había sufrido la amputación traumática de su pierna izquierda, a altura de la rodilla. También se comprobó que el herido sufría una posible fractura de pelvis, por la que había sangrado abundantemente. Cuando era atendido por los sanitarios, el accidentado entró en parada cardiorrespiratoria, de la que logró ser sacado y trasladado al Hospital Clínico, donde ha quedado ingresado con pronóstico muy grave. Las Fuerzas del Orden investigan las causas del suceso, aunque en un principio no parece que el herido fuera empujado a la vía por otra persona.