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42 Madrid DOMINGO 9 1 2005 ABC Las enfermeras de este servicio son, muchas veces, el único puente entre los indigentes y la sociedad La atención se realiza en plena calle, donde se les encuentra Dos enfermeras, una psiquiatra y un educador social recorren cada día las calles de Madrid en busca de los sin techo Su objetivo, diagnosticar y poner en tratamiento a las decenas de indigentes que sufren problemas mentales Una luz en el lado oscuro TEXTO: SARAH ALLER FOTOS: JAVIER PRIETO MADRID. Su reloj se paró hace más de diez años, cuando comenzaron las corrientes y los dolores de cabeza. Desde entonces, apenas habla, porque dice que alguien se lo prohíbe, y puede pasarse días sin probar bocado. Tiene 62 años y es esquizofrénico. Como él, más de un centenar de personas con trastornos mentales viven y duermen en la calle, algunos con síntomas psicóticos activos y sin tratamiento continuado. Sin dinero, sin cobijo y muchas veces sin identidad, la integración para estos sin techo es un camino largo, casi imposible si se hace a solas. Desde hace un año, ese viaje hacia la reinserción lo hacen acompañados por cuatro profesionales, que cada día recorren Madrid para ofrecer, en plena calle, tratamiento y atención psiquiátrica a quienes no tienen recursos. El equipo, formado por dos enfermeras, una psiquiatra y un educador social, tiene un objetivo, atajar el deterioro y el aislamiento. El programa, pionero en España, está coordinado por la oficina regional de salud mental y desde que se puso en marcha, en junio de 2003, ha atendido a más de 90 pacientes. Retiro, Alcalá, Casa de Campo... el mapa de Madrid se desdobla cuando se trata de acordar las visitas diarias. Carmen Sola y Sierra Redondo se encargan de la medicación. Las dos son enfermeras, compañeras de carrera y antiguas empleadas del Marañón. Cambiaron las comodidades de un hospital por la atención en plena calle, un trabajo duro, dicen, pero gratificante. Hoy, la primera parada es en Conde de Peñalver, junto a la estación de Metro, donde Carlos suele dormir recostado sobre un banco. Para este cordobés, que lleva media vida deambulando por las inmediaciones de Lista, el único entretenimiento son los libros, especialmente los de Derecho Mercantil, que siempre le acompañan junto a una pequeña Biblia. No tiene casa pero tampoco pide limosna. Vive de lo que le ofrece la gente. Si no le dan nada, se puede pasar varios días sin comer En el barrio dicen que no habla, jamás se ha relacionado con nadie, salvo con Carmen y Sierra, que desde hace dos inviernos le atienden. Hemos tardado nueve meses en que nos acepte. Lo peor, que al principio no aguantaba ni nuestra presencia Ahora, muchos días después de aquella primera cita, las dos enfermeras ya pueden hablar de los primeros resultados. No nos echa cuando nos sentamos con él, nos da la mano, habla un poquito... El carné de identidad, una aventura Son frases cortas, casi monosílabos, pero para ellas son eslabones importantísimos. Para sacarle de ese pozo en el que se sumergió hace años, la medicación ha sido fundamental. En total, tres pastillas diarias que sirven para tratar su esquizofrenia. El siguiente paso para lograr su reinserción ha sido expedirle un carné de identidad. Fue una aventura hacerle la foto, pero al final lo conseguimos y estamos esperando por el DNI. La policía se portó muy bien y salieron a la calle para tomarle las huellas dice Sierra. El problema, dicen, es el papeleo. Para realizar cualquier trámite nos piden muchos papeles y además hay que empadronarles en algún sitio. A veces te da la risa porque nos piden sus cuentas bancarias Y es que sin identificación poco se puede hacer por estos pacientes, que no figuran en ninguna lista oficial que les abra el camino de las ayudas. En todo este proceso, la labor del Samur Social y de las ONG es imprescindible. Ellos trabajan a diario con los sin techo y hacen de enlace directo entre los enfermos y el dispositivo Más casos de los que esperaban encontrar Según los datos que barajan las ONG, más de 500 personas viven y duermen en la calle en la capital. De todas ellas, más de cien pueden tener algún trastorno mental que no recibe tratamiento alguno y un 15,7 por ciento de los sin techo ha tenido que ser ingresado alguna vez en su vida en un centro psiquiátrico. Para atender a estos pacientes, la Consejería de Sanidad- -a través de la Oficina Regional de Salud Mental- -puso en marcha en junio de 2003 un Programa de Atención Psiquiátrica dirigido a enfermos mentales sin hogar. Hasta el momento, los miembros del equipo- -dos enfermeras, una psiquiatra y un educador social- -han atendido a 92 enfermos en la almendra central madrileña. Las dolencias casi siempre son las mismas: esquizofrenia, alcoholismo y trastornos de la personalidad. Según Elia González, responsable del dispositivo, el objetivo para el próximo año es ampliar el área de influencia porque se están detectando muchos más casos de los previstos y en zonas muy diversas y, con ello, el personal que trabaja con estos pacientes en plena calle. De momento dice que los objetivos se están cumpliendo aunque aún existen muchos prejuicios hacia los enfermos mentales y muchas barreras burocráticas Esas pegas dice, vienen incluso de compañeros de profesión que dudaban de que un psiquiatra pudiera tratar y atender a un paciente en la calle Ahora, dice, han comprobado que es posible