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ABC DOMINGO 9 1 2005 Nacional 27 Uno de los bebés, alimentado por un vecino de Pozo Negro en su casa, a la espera de que llegue el personal de Cruz Roja y la Guardia Civil REUTERS Pescadores de Fuerteventura salvan la vida a cuatro bebés de una patera Dos de los pequeños, de entre dos y nueve meses, habían caído al mar b Los vecinos de Pozo Negro guia- La FEMP pide dinero para inmigración La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) reclamará que los ayuntamientos tengan capacidad económica para atender las necesidades relacionadas con la inmigración y el aumento de población que está generando. El vicepresidente de la comisión de inmigración de la Federeación, Juan Antonio Millán, explicó a Efe que en la última reunión de este organismo se acordó instar a la Administración General del Estado y a las Administraciones Autonómicas para que las competencias se vean correspondidas con recursos económicos suficientes como, sin los cuales será imposible alcanzar los objetivos Por su parte, el portavoz de inmigración del sindicato policial CEP, Rodrigo Gavilán, culpó ayer al Gobierno de que se produzcan hechos como los de Fuerteventura. Nos extraña que no lleguen más pateras porque se regalan los permisos de residencia A su juicio, España es el único país de la UE que anuncia a bombo y platillo un proceso de regularización extraordinario e incluye en el nuevo Reglamento la figura del arraigo de forma que el irregular que acredite que lleva dos años aquí podrá regularizar su situación ron a los 36 ocupantes de la embarcación que se dirigía a una zona de rocas; tuvieron que sacarlos del agua uno a uno junto a la orilla C. M. MADRID FUERTEVENTURA. Ateridos, con síntomas de hipotermia, desfallecidos de hambre... En estas condiciones fueron los pescadores de Pozo Negro, perteneciente al municipio de Antigua, en Fuerteventura, quienes se convirtieron en los salvadores de los ocupantes de la última patera llegada a la isla. Entre los 36 subsaharianos que consiguieron acabar la travesía había cuatro mujeres y cuatro bebés de sólo unos meses. La barcaza fue divisada por unos vecinos de Pozo Negro en torno a las siete de la tarde del viernes, cuando advirtieron ráfagas de luz como si les hicieran señas. Acostumbrados a la llegada de pateras- -éste era uno de los principales puntos elegidos por las mafias hasta hace poco más de un año- -desde tierra intentaron orientar a los inmigrantes puesto que la embarcación se dirigía directa a una zona de piedras donde se habría hecho pedazos. Con esta ayuda, la patera consiguió acercarse a la playa, pero dada la inestabilidad de la barcaza algunos de sus ocupantes cayeron al agua. Otros, arrodillados, con menos de un metro de agua, no conseguían ponerse en pie, según el relato de las personas que los auxiliaron. Tuvieron que sacarlos del mar uno a uno. Dos bebés salvaron la vida gracias a la intervención de varias personas que se lanzaron a rescatarlos, prácticamente a oscuras, con el mar picado y un viento frío, impropio en la isla. La travesía, iniciada el día anterior en algún punto de la costa africana, había durado entre 15 y 20 horas. Los bebés la soportaron, pese a que el más pequeño, llamado Promis, no ha cumplido aún dos meses. El mayor, Maurice, tiene nueve. Una embarazada Mientras llegaban el personal de Cruz Roja, el servicio de Urgencias canario y la Guardia Civil los vecinos del pueblo y la Policía Local cobijaron y atendieron a los inmigrantes. Tres de los niños y sus madres aguardaron en la modesta casa de Silvestre Pérez, un pescador que, junto a sus cuñados Pino González y Jacinto Pérez, es conocido por ayudar a quienes llegan a la puerta de su casa en estas terribles condiciones. Antes de que Cruz Roja contara con un dispositivo de playa ellos eran la primera mano que encontraban los inmigrantes. En esas viviendas, situadas en la pla- ya, les proporcionaron ropa seca y les alimentaron con leche. Más tarde los bebés y sus progenitoras fueron trasladados a la casa de acogida que Cruz Roja gestiona en Puerto del Rosario. Al mismo tiempo, una de las mujeres, en avanzado estado de gestación, ingresó en el hospital y tres de sus compañeros de viaje fueron conducidos al centro de salud de Gran Tarajal debido a los graves síntomas de hipotermia que presentaban. La patera de los bebés es la segunda que llegó el viernes a Fuerteventura. Unas horas antes, otros 43 subsaharianos fueron rescatados por la Guardia Civil y trasladados a Gran Tarajal, informa Efe. La embarcación fue avistada a unas 30 millas de Tuineje por uno de los helicópteros que la buscaba, dado que horas antes se había recibido una llamada desde un teléfono móvil en la que el comunicante informaba de que había una barcaza perdida y desorientada en alta mar tratando de alcanzar la costa. El triunfalismo de las cifras del Gobierno sobre la reducción de la llegada de inmigrantes por mar a España- -el viernes se informó de que se produjeron un 18 por ciento menos durante el año pasado- -vuelve a quedar en evidencia con el goteo incensante de pateras y los últimos dramas ocurridos en Navidad que provocaron más de quince muertos.