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ABC DOMINGO 9 1 2005 La Entrevista 11 El presidente del Patronato del Prado, ante el museo -El museo ha respondido muy bien y el director, Miguel Zugaza, trabaja más que nadie. Se ha establecido bajo su mando un régimen de relaciones humanas distinto del que había antes. La gente puede tomar iniciativas a todos los niveles, por lo que se vive un ambiente participativo, y ése es el gran cambio que esta casa, en la que llevo 17 años, ha sufrido en pocos meses. -Entre sus metas está ampliar la lista de empresas que colaboran con el Prado. Usted mismo lanzó una puya a Telefónica para que aporte cantidades más altas. -Las empresas están respondiendo bien, pero no muy bien. Van entrando en la idea de patrocinar actividades del museo, pero tienen que darse cuenta de que no se puede tratar al Prado igual que a otras instituciones culturales, que hay que tratarlo mejor, porque es el depósito de nuestra memoria histórica, uno de los más importantes de Europa. Pero quiero hacer hincapié en que hay una cosa que falta. ¿Qué? -La sociedad tiene que colaborar con el museo no sólo en patrocinio sino también en donaciones. El último donante, mortis causa, del Prado, fue el señor Villaescusa; ya ni recuerdo cuántos años hace que otorgó su testamento, casi veinte. Desde entonces, no ha habido donaciones realmente importantes al Prado. Punto uno: el presidente del Patronato tiene que tocar, tac, tac, en la conciencia de los coleccionistas españoles: si se quieren llamar coleccionistas globales, importantes, tienen que donar al Prado. Y punto dos: hay que permitir a la gente que no es coleccionista, que no puede donar obras de arte, que pueda donarnos dinero. Ahora vivimos un espectáculo de solidaridad con el sureste asiático por el trágico tsunami, hasta el punto de que una ONG, no sin polémica, ha pedido que no se le envíe más dinero. Eso es lo que tendría que pasar, sin tsunami, en el Museo del Prado, que tuviésemos demasiado dinero de donaciones. ¿Cómo se consigue algo así? -Con programas de extensión social del museo, que la gente se dé cuenta de que el museo no es sólo para contemplar, sino también para participar y aprender. El Prado docente es una de mis obsesiones. A él dedicaremos íntegramente el Casón del Buen Retiro. ¿Y las daciones están paradas? -Las daciones en pago de impuestos no son, en puridad, una forma de patrocinio, por muy bien que nos vengan a los museos. Lo que hace la empresa dadora es pagar religiosamente impuestos que ya debe a Hacienda. O sea, que el patrocinador económico, el que le da el dinero al museo, es el Estado. Es una fórmula útil para los museos, pero ayuda a evitar el planteamiento del problema real: los museos necesitan, además de los patrocinios de sus actividades, verdaderas donaciones. Que empresas y ciudadanos coleccionistas les donen o regalen obras de arte, en la línea de la Corona, que regaló al Prado sus colecciones, Cambó, Fernández- Durán, D Erlanger o Villaescusa. Necesitamos también donaciones y contribuciones dinerarias. Pero para ello es esencial que se instaure un régimen fiscal más favorable que pueda competir con los de otros países. ¿Pero no nos falta el uso del mecenazgo? -La verdadera colaboración de la sociedad civil está en el valor que un empresario importante conceda a que su nombre esté en una sala del Museo del Prado, en un pabellón de un hospital o en una escuela. Mientras la gente que tiene dinero en este país no dé valor a asociar su nombre con un acto de solidaridad, estaremos en daciones y en medios caminos. ¿Cómo está el Casón del Buen Retiro, acabará pronto su rehabilitación? -Por suerte o por desgracia, las obras del Prado las hacen los sucesivos ministerios de Cultura. La obra ahí está, aquí no tenemos una información a (Pasa a la página siguiente)