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10 La Entrevista DOMINGO 9 1 2005 ABC RODRIGO URÍA Presidente del Patronato del Museo del Prado Es una majadería pensar si la visita al Prado debe costar más o menos que una ración de calamares El Prado no vive en una burbuja. Rodrigo Uría, tampoco. Hombre de larga trayectoria pública, jurista que prestó grandes servicios al Estado en el campo de las Bellas Artes, vicepresidente de Acción Contra el Hambre, demuestra valentía al abordar sin tapujos asuntos del presente y del futuro de España TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO FOTOS: JAVIER PRIETO ¿Cómo asiste el presidente del Patronato del Prado a las tensiones políticas del momento en España, después del plan Ibarretxe? -Desde mi punto de vista personal, que parte de mi actividad como jurista, le diría que el asunto autonómico requiere, en primer lugar, una voluntad decidida de diálogo, y en segundo lugar, que los partidos nacionales no piensen en el tema autonómico como algo que les da votos aquí, sino que piensen en resolver un problema muy serio que tiene este país. Por tanto, diálogo y altura de miras, no pensando sólo en lo que le gusta al votante, sino en lo que hay que hacer desde el punto de vista del Estado. Tercero, respeto a la Constitución. No hay que engañarse. En España la prosperidad, y no sólo la económica, se la debemos a la transición y a la Constitución. Hay que tener un respeto imponente a la Constitución. Aunque todo esto son palabras. ¿Cómo valora las reacciones? -Se han encontrado con que de repente se aprobaba el plan en el Parlamento vasco. Creo que Gobierno y oposición han reaccionado razonablemente ante el plan, pidiendo diálogo dentro de la Constitución. Pero como alguien que ha vivido 64 años este país con bastante intensidad me gustaría decir que no exageremos el tema autonómico, no nos lo arrojemos, no vaya a ser que con capacidad de aguante y diálogo lo vayamos resolviendo. Comprendamos también a las autonomías históricas, porque eso está en la Constitución... -Como abogado, ha sido un experto en fusiones de empresas. Y como tal ha vivido mil difíciles negociaciones. ¿Hay algo de ese bagaje pragmático que merezca ser tenido en cuenta hoy por los políticos? -He vivido una profesión fascinante y dura, porque en ella siempre se gana o se pierde. En los juzgados uno gana y otro pierde. Lanzas una opa y los inversores deciden, y ganas o pierdes. Por tanto, estoy acostumbrado a la agonía, en sentido etimológico, que es la lucha. Y para que la lucha no termine con uno lo que hay que hacer es negociar. Ahí, mi presupuesto es la buena fe. Si algo he aprendido en mi larga vida profesional es que las negociacio- PLAN IBARRETXE Sólo cabe diálogo y altura de miras, y también respeto a la Constitución. Hay que tener un respeto imponente a la Constitución. A ella debemos nuestra prosperidad REFERÉNDUM Mientras la libertad no esté absolutamente garantizada para todos y cada uno de los integrantes de un pueblo, cualquier consulta sería espuria, inadmisible LAS OBRAS DEL PRADO El relajamiento ha terminado. Rafael Moneo y las constructoras del Prado se han puesto las pilas COLECCIONISMO Si los coleccionistas españoles se quieren llamar globales, importantes, tienen que donar cuadros al Museo del Prado DACIONES Las daciones en pago de impuestos no son, en puridad, una forma de patrocinio, por muy bien que nos vengan a los museos nes que se ganan con mala fe son heridas que no se cierran nunca. ¿El plan le parece viable económicamente, en el entorno de la UE? -Como se suele decir, los tiros van por otro lado, por la superación de fronteras y la creación de grandes espacios. Las iniciativas secesionistas van contra corriente. Pero una nación tiene un presupuesto esencial, que es el pueblo. Si un pueblo desea de verdad separarse de otro, pues es el caso de Quebec. Yo no estoy en la política en absoluto, pero no sé si se puede eternamente evitar que un pueblo escoja su destino. Pero para que el pueblo se exprese hay que garantizar la absoluta libertad de todos sus integrantes, para que digan lo que piensan. Y mientras esa libertad no esté absolutamente garantizada, cualquier consulta sería espuria, inadmisible. -Usted es vicepresidente de Acción contra el Hambre. ¿Cómo valora la oleada de solidaridad que ha seguido a la tragedia del tsunami? -Vivimos en la Aldea Global del viejo McLuhan, pero no todos. Los que no saben nada, ni leer; los que tienen hambre y ven morir a sus hijos de sida, esos están en la aldea de siempre, no en la global. Es evidente que según está el mundo hace falta una organización supranacional en la que no se hable sólo de economía, como en el FMI, ni de defensa sólo, como en la OTAN. En la que se hable de desarrollo, lucha contra el hambre y recuperación de un continente entero, que es África. Yo entendí lo que es África leyendo Ébano de Kapuscinski. Ese libro cambió mi idea del mundo. -Parece claro que nuestro futuro también depende de ello. -Qué mejor cosa para combatir el terrorismo islámico que un plan Marshall para esos países. Ese plan no llegó al 1,5 del PIB norteamericano y sacó adelante a una Europa asolada por la Segunda Guerra Mundial. Sobre todo a Alemania, y ahí la tenemos, solidaria e integrada en el mundo. Es relativamente poco dinero y la operación deberá ser liderada por los Estados Unidos y la Unión Europea. Y si en ese gran plan pudiésemos trincar un poquito a China, no estaría mal. -Eso suena a utópico... -Pero si no hablo de utopías con 64 años, cuándo voy a hablar... Ya vería usted cómo en cinco años se resolvía el terrorismo islámico. Cuando en el mundo hay colas para suicidarse, repito, para suicidarse, como terrorista. Por Alá. Hay que pensar que si esos hombres hubieran tenido medios para un desarrollo razonable y armónico no harían cola para suicidarse. -La sociedad ha recibido bien la medida de subir a 6 euros la entrada al Prado. ¿Qué opina? -El precio no es la cuestión. Comprendo que se discuta si el museo del Estado debe ser gratis o no. En España se ha escogido un modelo de financiación mixta en el que la sociedad debe colaborar con el Estado a la financiación del Museo, por vía de donaciones, de patrocinios y de pago de las entradas. Se puede opinar si es bueno o no. -Pero la gente lo ha entendido. -Discutir si una entrada tiene que valer lo mismo que una ración de calamares, que a mí me gustan mucho, no tiene sentido. Ayer me tomé una ración y un vino tinto y pagué 7,20 euros. Tardé unos doce minutos y estaban buenísimos. Disfruté mucho. Pensar que una visita al Prado tenga que costar más o menos que la ración de calamares me parece una majadería. Lo que el público subrayó el otro día con sus respuestas fue que, de los de pago, el Prado es el museo más barato, y algunos incluso decían que es demasiado barato. ¿Ha terminado ya el rodaje de la nueva ley del Prado?