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90 Los sábados de ABC SÁBADO 8 1 2005 ABC José Ramón Nieto Profesor de Historia del Arte en la Universidad de Salamanca y director del Master en Evaluación y Gestión del Patrimonio Histórico, habla con pasión de las plazas mayores castellanas, impulsadas por el poder municipal como lugar para celebrar espectáculos y como símbolo de ese poder. Cree que no se ha afrontado con decisión el problema de las cubiertas y que tampoco se ha cuidado como debiera la estética de los escaparates. Paco Novelty En su carné de identidad leemos Francisco Domínguez, pero el nombre del café con más historia de la ciudad ha terminado por borrar el suyo en el uso diario. Su abuelo compró el Novelty, que cumple un siglo en 2005, en 1953. En sus mesas se han sentado los mejores escritores salmantinos, o los foráneos que por aquí pasan. Sus tertulias han hecho historia. Ahora hay una a diario. Su éxito radica en que cada uno paga lo suyo sonríe. Siempre hay gente en este cuadrilátero casi perfecto: turistas, claro, pero también los salmantinos (Viene de la página anterior) horas en montar y desmontar el quiosco: llega a las 6.30 y se marcha a medianoche, siempre la misma rutina. Muchas horas en las que saluda a media ciudad: es casi tan popular como la plaza. En un mes estrenará quiosco permanente. Ya no tendrá que llevarse las revistas a casa. Quizá algún día me concedan un medallón bromea. Si los medallones se concedieran a los habitantes de la plaza Francisco Domínguez, visible del café con más historia de la plaza (en 2005 cumple un siglo) podría optar a otro. Cuando nació era un café sorprendente, más lujoso que hoy. En la planta de abajo había, por ejemplo, una fábrica de sifones, helados y hielo: ninguna de las tres cosas se hacían en otro lugar de Salamanca. Aquí ha habido tertulias con pedigrí, se fundó RNE, y la Unión Deportiva Salamanca, escribieron Torrente, Unamuno (que proclamó la II República desde el balcón del Ayuntamiento) Martín Gaite y, últimamente, Juan Manuel de Prada Cien años después, el Novelty cerrará un mes para recibir un lavado de cara. Quizá la plaza también lo necesite. Se quejan Alberto Estella o José Ramón Nieto de problemas estructurales en las cubiertas. Los propietarios han abusado, se han hecho buhardillas y tendederos sin control dicen. La Junta de Castilla y León conoce ese paisaje, y se espera su actuación en 2006. Mientras tanto, la plaza lucirá sus mejores galas en su gran año. Al elevar la mirada, sorprende ver demasiadas casas vacías, compradas por empresas. Apenas una docena de particulares viven aquí, entre ellos Juan Antonio Hidalgo, el hombre que soñaba con un balcón en la Plaza Mayor. La tertulia del Novelty. La actual (en la imagen) se reúne cada día, a las 19.30. En otras épocas, aquí se sentaron Unamuno o Torrente LA PLAZA MAYOR EN SU 250 ANIVERSARIO ALFONSO RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a ciudad y el Ayuntamiento de Salamanca se disponen a celebrar con alegría y orgullo, en el transcurso del año que entra, el 250 aniversario de la terminación de su Plaza Mayor. Comenzada el año 1729, se concluyó efectivamente en 1755. Salamanca, declarado su centro histórico Patrimonio de la Humanidad y, en 2002, denominada capital europea de la Cultura, atesora incontables monumentos, hitos de la historia y del arte patrios, pero quizás la perla que los corona a todos sea su impresionante Plaza Mayor, objeto de admiración y encomio a lo largo de los siglos tanto de nacionales como extranjeros. Su promotor, el Ayuntamiento encabezado entonces por el entusiasta y culto Corregidor don Rodrigo Caballero y Llanes, fue muy consciente de la importancia y de la grandeza de la obra que emprendía, que iba a sustituir una amplísima pero desmedrada plaza anterior, la de la parroquia y colación de San Martín, indigna en todo L punto de la monumentalidad y fama de que ya entonces gozaba Salamanca como primer centro universitario de la península. Confió el proyecto al arquitecto madrileño Alberto de Churriguera, el benjamín de una saga de artistas que disfrutaban entonces de un prestigio que siglos posteriores, lastrados de prejuicios académicos contra el gusto barroco, no han podido borrar a fin de cuentas. Era entonces Alberto el maestro mayor de la recién acabada Catedral Nueva y ofreció un diseño clásico, puesto que se inspiró en modelos y refrentes de las castizas plazas mayores españolas, como las de Valladolid, Madrid y Córdoba, insistiendo en la simetría, uniformidad y regularidad de las fachadas, pero dotándolas de un mayor ornato que no ofuscase para nada la belleza que de aquellos principios artísticos emanaba. Resultó así un recinto de suma distinción y elegancia que enaltece aún más la dorada piedra mollar de Villamayor con la que fue enteramente edifi- cada. Churriguera levantó los dos primeros lienzos en pocos años y, tras una interrupción motivada por enojosos pleitos, cerró los dos últimos Andrés García de Quiñones, a quien se debe principalmente el edificio del Ayuntamiento. Aunque Felipe V autorizó al municipio los cuantiosos gastos de la obra, la Plaza Mayor salmantina no es, como a veces se ha repetido sin fundamento, un monumento consagrado a perpetuar su gloria, sino la de España entera. Don Rodrigo Caballero ideó el programa de los medallones que jalonan los arcos de sus soportales y, en ellos, quiso que estuvieran representados en el primero de los lienzos los reyes de España, de Alfonso XI a Fernando VI- -incluyendo naturalmente a Felipe V y a su segunda esposa Isabel de Farnesio- pero en los otros tres su deseo fue que figurasen respectivamente los guerreros, los sabios y los santos de la nación. Glorias de España los había considerado a todos ellos Benito Jerónimo Feijoo en uno de los capítulos, así titulado, del tomo IV de su Teatro Crítico, publicado precisamente en 1730, un año después del comienzo de la plaza salmantina. Por ello no es sólo la ciudad de Salamanca, sino España entera, la que debe asociarse a la celebración gozosa del aniversario de tan insigne monumento.