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88 Los sábados de ABC SÁBADO 8 1 2005 ABC Félix Salvador Una institución en la plaza, en la que vende la prensa desde hace 33 años. Dentro de unas semanas tendrá un quiosco permanente, pero hasta hoy monta y desmonta la tienda todos los días, nieve o llueva. Llega a las 6.30. Se va a medianoche. Tiene tres hijos, pero no está convencido de que ninguno de ellos continúe con el negocio cuando se jubile. ¿Qué es lo más duro de estar aquí, a pie firme, todos los días? Nada, todo en la plaza me gusta contesta. Juan Antonio Hidalgo El vicepresidente del grupo Globalia (Halcón Viajes, Air Europa, Travelplan) siempre soñó con vivir en la Plaza Mayor. Durante años, habló con las inmobiliarias para que le avisaran de alguna oportunidad. No fue fácil, a pesar de que abundan las viviendas vacías a la espera de ser rehabilitadas como oficinas. Sólo quedan una docena de propietarios particulares. La paciencia tuvo recompensa: una casa de 350 metros cuadrados restaurada con mimo. Un jardín en medio del cuadrilátero: la foto fue tomada en los años veinte, y es un ejemplo de las transformaciones que ha habido durante sus dos siglos y medio de historia (Viene de la página anterior) Alberto Estella, coordinador de la empresa que organiza el programa de festejos que conmemora el 250 aniversario de la plaza, es uno de los habituales de la tertulia, en la que participan catedráticos, médicos, funcionarios, algún archivero, escultores. Estella, abogado, pasea la plaza todos los días. Hace algún tiempo le propuso a Caja Duero un gran libro sobre este centro urbano. Y hace año y medio, el alcalde Julián Lanzarote le tentó para pensar en cómo dar esplendor al año del 250 aniversario, el que ahora empieza. En febrero se presentará el programa, que se abrirá el 2 de abril con un concierto de la Royal Philarmonic Orchestra. A partir de ahí, hasta mediados de octubre, habrá más de ciento cincuenta actos: exposiciones, conciertos... Incluso, quizá (aún no está decidido) una corrida de toros, como cuando las plazas castellanas eran un escenario abierto a casi cualquier espectáculo. Hay mucho interés por que ÁGORA, FÓRUM Y NORIA DE MIRADAS ANTONIO FERNÁNDEZ- ALBA Arquitecto, elegido miembro de la RAE el pasado 16 de diciembre l ágora símbolo de la vida libre del ciudadano griego ofrecía en la trama de la ciudad la imagen de un modelo y una forma de vida donde su organización social encontraba el sentido de la comunidad. Su descripción etimológica se configura como lugar de la palabra, el discurso y su forma política correspondiente. El fórum, en la mentalidad romana, inscribe su trazado simbólico en el centro de la ciudad, su traza se consolida como memoria de la ciudad de sus acontecimientos históricos, religiosos y funciones comerciales. La transformación estructural y funcional del ágora y el fórum adaptado al cuadro histórico y social de las villas medievales permite intuir el desarrollo, la respuesta espacial en la formalización de la Plaza Mayor, tipología surgida de los albores del protourbanismo medieval y renacentista. La espacialidad que protagoniza la Plaza Mayor en el burgo evolucionado hasta bien consolidada la ciudad burgue- E sa responde a un recinto, como es bien sabido, plurifuncional de usos diferenciados: fiesta, flujo comercial, acontecimiento, representación administrativa y política, lugar, en definitiva, de acogida y usos comunitarios. La Plaza Mayor de Salamanca (1729- 1788) es un modelo de tipología urbana para una capital media, de singular y delicada traza compositiva; deja constancia histórica en la evolución de la ciudad, de un espacio urbano proyectado con excelentes preludios para conseguir la funcionalidad de usos y servicios a través del tiempo, preciso en su traza urbana y arquitectónica como aun hoy día se puede constatar. Centro de la ciudad, simbólico y comunitario a pesar del crecimiento anárquico y desmembrado tan característico de las ciudades en el siglo XX. La Plaza Mayor de Salamanca supera sin lugar a dudas ese concepto de espacialidad ambigua tan característico de los recintos comunitarios de la ciudad moderna, sigue adecuando sus recintos como lugares don- de alojar las derivas de la logica del mercado, espacio para el espectáculo real, noria de miradas en el deambular cotidiano durante las cuatro estaciones del año, anfiteatro barroco en los arrecifes del conocimiento, salón con arcadas en penumbra por las que aún se manifiestan los viejos rótulos en caoba, plataforma de granito donde ya no es posible aceptar el tiempo como algo inmutable en el transcurrir de los días, y en su coronación se dibuja un poliedro de espadañas y pequeños obeliscos que enlazan en la arenisca piedra dorada auroras y crepúsculos. Estos recintos tan sedimentados, en los que el tiempo se ha estratificado en espacio habitado, deberían quedar como monumentos de la arqueología del sentimiento, como norias de la mirada, precisamente para ser contemplados por las innovaciones virtuales, la memoria instantánea y los nuevos espacios informacionales, motores de la regeneración metropolitana contemporánea. La Plaza Mayor de la ciudad, aquí en Salamanca, funciona como un sistema de escultura espacial. El conjunto construido es sólo un testimonio denodadamente simbólico que permite transferir el opus edificatorio a mirada escénica y cuyos espacios funcionan en el canje de esas miradas; responden a una auténtica función estética o deleite de emoción mítica.